Renuncia en Lucent y división en AT&T

El gigante de las redes cambió de CEO tras un grave error estratégico. Ha perdido participación de mercado en telefonía inalámbrica. Tieneun Plan B .
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30 de octubre de 2000  

El domingo 22, Rich McGinn resignó su cargo como CEO de Lucent Technologies -el gigante de las redes-, para cederle su cargo a Henry Schacht, que manejara recientemente el spin-off de Avaya, su anterior unidad de negocios enfocada en operaciones de redes, que luego defraudó por su baja cotización.

Por el momento, Schacht -de 66 años, con 31 en Lucent- es el nuevo CEO y presidente de la ex unidad de AT&T, cuyas acciones perdieron las tres cuartas partes de su valor de mercado en los últimos doce meses. Veinticuatro horas más tarde, el nuevo CEO, junto con Debby Hopkins (CFO, Chief Financial Officer ) mantuvieron un encuentro privado con analistas para revisar los resultados de los cuatro últimosdecepcionantes trimestres y así adelantar las futuras líneas de acción de Lucent para recuperar terreno.

La idea era salir al paso de los agentes de Bolsa que recomendaban vender cada vez que se les mencionaba la marca de la compañía.

El cambio de timón en Lucent no surge simplemente de una grave crisis financiera. La compañía sufre hoy de un síntoma alarmante que los analistas de Salomon, Smith & Barney sintetizan con una frase lapidaria: "Están perdiendo participación de mercado virtualmente en cada unidad de negocios".

A principios de año, sus voceros aceptaban a regañadientes que Lucent había perdido una oportunidad de oro al elegir permanecer en el segmento de redes para transmisión de voz, en lugar de apostar a la banda ancha, hoy el segmento más lucrativo y con mayores oportunidades de crecimiento.

El crucial error estratégico del renunciado McGinn fue aprovechado enseguida por sus competidores Nortel y Cisco, que se consolidaron lo más rápidamente posible en el caliente mercado de las redes ópticas de alta velocidad. Para peor, también perdió ubicación en el mercado de equipos para telefonía inalámbrica, lo que motivó que otros jugadores, como Ericsson, se adueñaran del liderazgo apuntándose un 20% de participación en ese negocio millonario. Lo siguen Nokia con el 18%, Motorola con el 16%, Nortel con el 14%, mientras Lucent sobrevive con un escaso 8%, de acuerdo con datos aportados por Merrill Lynch.

Lucent todavía alimenta un plan B que se orienta a desprenderse de su unidad de microelectrónica, que fabrica semiconductores y componentes, pero los accionistas no parecen muy convencidos de que sus papeles vuelvan a cotizar como en los días dorados, cuando dominaba en todos los mercados y no tenía peligrosos competidores tras sus talones. El trabajo más duro del CEO entrante será detener la hemorragia financiera de la empresa, reestructurar la compañía alrededor de nuevos ejes y finalmente encontrar un nuevo CEO para llevar adelante la estrategia actual. No va a ser fácil.

También su empresa madre, la telefónica AT&T, está atravesando por una profunda reestructuración (ver página 17). Si bien la empresa declinó hacer comentarios, varios analistas coincidieron en que el carrier global número uno en larga distancia precisa urgentemente una reingeniería financiera. Los magros resultados obtenidos en los últimos dos trimestres parecen confirmarlo.

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