Un alerta para la evolución sin ética

Bill Joy, cofundador y jefe científico de Sun Microsystems, alza su voz en contra de las tecnologías que pueden provocar nuevos abusos
Bill Joy, cofundador y jefe científico de Sun Microsystems, alza su voz en contra de las tecnologías que pueden provocar nuevos abusos
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20 de marzo de 2000  

Estos últimos años de bonanza económica en las empresas tecnológicas representaron para muchos consumidores una promesa de bienestar muy parecida al futuro que pintaban las utopías evolucionistas de mediados del siglo XX. Como es sabido, los cambios se producen en esta industria a gran velocidad y por eso ninguna persona vinculada con la tecnología puede darse el lujo de ausentarse demasiado tiempo de este escenario; si lo hace, deberá pagar un precio muy alto al intentar volver.

En esta vorágine, muy pocos parecen haber reflexionado sobre la dimensión ética de todo esto que -a falta de una definición mejor- ha pasado a denominarse nueva economía. Ahora Bill Joy, uno de los fundadores de Sun Microsystems y jefe de científicos de la compañía californiana, dio el primer paso asegurando públicamente que los avances científicos conducirán a la humanidad a una pesadilla en la que "las máquinas superinteligentes acabarán extinguiendo el género humano". (El suplemento Informática publicó en su edición del 17 de enero último un extenso retrato de Joy.) Su ensayo, titulado El futuro no nos necesita, publicado en el número de abril de la revista americana Wired, exige a los expertos que reconsideren la ética en el camino de la constante innovación. Nunca las profecías apocalípticas de la ciencia ficción estuvieron más cerca de la realidad, según el alto ejecutivo de Sun.

¿De qué habla Joy? Dice explícitamente que "el futuro de la raza humana estará a merced de las máquinas". Asegura que las tecnologías del siglo XXI, como la nanotecnología, la ingeniería genética y la robótica, son tan poderosas que pueden provocar una enorme y nueva clase de accidentes y abusos. Basándose en los precedentes históricos, el científico alerta acerca del uso que se les podría dar a estas nuevas posibilidades, de más fácil acceso que cualquiera de las tecnologías que reinaron en el siglo pasado.

En robótica, predice el desarrollo de computadoras pensantes que en cuestión de tres décadas serán un millón de veces más poderosas que las actuales. Joy percibe esto como la base de "una especie de robots" inteligentes capaces de crear copias mejoradas de ellos mismos y de apoderarse del mundo. Dice: "Una vez que exista un robot inteligente, sólo hay un pequeño paso hacia las especies de robots que puedan hacer copias evolucionadas de sí mismos", predijo en el artículo.

Otra área es la genética, con adelantos científicos en la manipulación de la estructura celular. Aunque Joy dice que esto ha traído beneficios como la generación de cultivos resistentes a las plagas, también ha abonado el terreno para nuevas plagas inventadas por el hombre que podrían arrasar literalmente todo el mundo natural.

La tercera es la nanotecnología, esto es, la creación de objetos sobre una base de átomo por átomo, que podrá producir máquinas inteligentes microscópicas.

Las tres áreas comparten una característica de la que carecían anteriores inventos peligrosos de la humanidad, como la bomba atómica: pueden multiplicarse a sí mismos a un ritmo capaz de acabar con el mundo físico del mismo modo que una computadora propaga un virus por las redes cibernéticas. Y advirtió: "No es una exageración decir que estamos en el umbral de una perfección de extrema maldad. Una maldad mayor, comparable a la posibilidad de que las armas atómicas que siempre han controlado los Estados cayeran en manos de individuos extremistas".

Joy no es precisamente un lunático, ni un afiebrado escritor de guiones para películas de robots clase B, sino uno de los principales expertos cibernéticos actuales y el creador de una de las primeras versiones del sistema operativo Unix, además de ser un pionero en el desarrollo de tecnologías como Java .

En su currículum figura también la codirección de una comisión presidencial sobre el futuro de la tecnología de la información. Todos estos datos hacen aún más dramático su alegato y abren un nuevo capítulo en la carrera tecnológica que habrá que repensar para poder entender en su verdadera magnitud.

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