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Miami

Miami, la nueva (e inesperada) capital del arte mundial

Carolina Reymúndez
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31 de julio de 2016  • 00:00

Cae la tarde sobre las palmeras de Collins Park y la Orquesta Sinfónica de Miami toca La marcha imperial, de Star Wars. Detrás de los músicos, en la entrada del Bass Museum, la gente está sentada sobre el pasto o en lonas. Algunos trajeron sillas plegables y picnic. La chica de sombrero de plumas se come una zanahoria y los venezolanos de la esquina abren un tupper con arepas. Los rodean un ciervo gigante y un ajedrez, entre más de 20 obras de arte de gran escala. El Collins Park tomó forma de instalación urbana mientras duró la remodelación de 75 millones de dólares que añadió un 30 por ciento de espacio al Bass Museum. Se compra y se vende más arte que nunca. Sylvester Stallone, el mismísimo Rocky, declaró que gastaría algo de cash en arte al entrar en una de las últimas ediciones de Art Basel. El arte está de moda y todos quieren su obra. Miami tiene una nueva obsesión: el arte.

Concierto al aire libre de la Orquesta sinfónica en South Beach.
Concierto al aire libre de la Orquesta sinfónica en South Beach. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Con más de diez museos y colecciones privadas y ferias y galerías en todos los barrios, la ciudad se transformó en una plaza influyente en el calendario mundial del arte. En los últimos diez años –la llegada de Art Basel en 2002 fue decisiva– se transformó en un destino cultural donde los grandes arquitectos del mundo ya tienen obra. La firma suiza Herzog & de Meuron construyó el espectacular edificio del Pérez Art Museum frente a la bahía Bizcayne y el parking 11/11, al final de Lincoln Road. Frank Gehry puso su sello en la casa de la New World Symphony y Sou Fujimoto en el Miami Design District. Rem Koolhaas tiene a cargo el centro de arte que inauguró hace algunos años Alan Faena, Foster desarrolló un condominio de 18 pisos y el arquitecto mexicano Fernando Romero construye un nuevo museo de arte latinoamericano. A los grandes proyectos se suman condos seis estrellas, como la torre de Zaha Hadid y las residencias de lujo Auberge y Hyde, en Midtown.

Fachada de la New World symphony, diseñada por Frank Gehry.
Fachada de la New World symphony, diseñada por Frank Gehry. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Al cruzar la McArthur Causeway hacia Wynwood, pasamos frente al Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht, diseñado por César Pelli, cerca de donde funciona la estación del tren de alta velocidad a Orlando. Miami parece un laboratorio de arquitectura. Millonario. Queda desenfocada y anacrónica esa ciudad barata a la que se mudaban los jubilados en busca de buen clima, incluso la ciudad de las compras, incluso el mayor puerto de cruceros del mundo, incluso la Miami kitsch de los 80, incluso la ciudad de los latinoamericanos, incluso la ciudad de los cuerpos esculpidos, los gimnasios vip y los night clubs. A todo eso, la ciudad de Gloria Stefan suma una faceta culta, o quizás sólo otra categoría de consumo.

Miami es una de las ciudades estadounidenses que más crece. Además de los cubanos, venezolanos y ecuatorianos, que son miles, están los judíos argentinos, que coparon la zona de Aventura, al norte de Miami Beach, los rusos que vienen a invertir, los lituanos que manejan taxis, los japoneses que estudian inglés y una generación de latinos de veintipico que apenas habla español. En Miami se puede escuchar "morido" en lugar de muerto, "chanx" para referirse a las chancletas y "qué cute" cuando algo es lindo y tierno. Pero lo que más se escucha hoy es: proyecto, construcción, condo, experimental, colección, curador, concepto, galería, art-dealer, arte.

Miami se volcó al arte y se lo ve en bares, restaurantes, locales de ropa, en las veredas y en las paredes. Miami está fascinada con el arte.

WYNWOOD: MURALES Y CAFÉS

Otra palabra que suena bastante por acá es warehouse, que quiere decir depósito. Los viejos depósitos industriales de Wynwood, donde se almacenaban zapatos o se fabricaba ropa, se convirtieron en galerías, restaurantes, lofts, tiendas, negocios de antigüedades, espacios culturales o microbreweries, pequeñas cervecerías de autor, la última moda.

Wynwood Art District está entre Midtown y el Design District. Todavía hay talleres de autos, estacionamientos y algún terreno baldío, pero todo indica que será por poco tiempo.

"El dueño de este depósito es un coreano que lo quiere vender en 33 millones de dólares. Unas semanas atrás le ofrecieron 25, pero no le interesó", nos cuenta Danilo González, un artista dominicano que alquila y tiene su galería acá: Wynwood Warehouse Project. El lugar es enorme y podría albergar una torre residencial de lujo de varios pisos: el coreano sabe lo que tiene. Danilo habla bajito porque en la sala de al lado se está filmando una comedia romántica ambientada en el barrio. Además de galería, hay un café y, por las noches, DJs en vivo frente al estacionamiento y con vista a los graffitis que pintan artistas de todo el mundo. El street art se volvió respetable y Wynwood ( y sus Winwood Walls)es una de las galerías a cielo abierto más extensas. Uno de los artistas más famosos es el brasileño Eduardo Kobra, que tiene varias obras en Wynwood: Dalí, Warhol, John y Yoko, Basquiat y una pared donde Yoda sostiene un cartel de Stop Wars en lugar de Star Wars. El arte visual sacude Miami.

Wynwood Walls en Miami.
Wynwood Walls en Miami. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Hasta hace algunos años, Wynwood todavía era una zona peligrosa, de venta de drogas y prostitución. Así lo encontró el desarrollador Tony Goldman. El mismo que revivió el SoHo de Manhattan en los 70 y South Beach en los 80, empezó a comprar depósitos en Wynwood en 2004. Trajo artistas para revitalizar la zona y, a cambio, le pidió al condado recolección de residuos y protección policial, porque está cerca del área marginal de Overtown.

Ellie Perla es una artista rumana que vive hace años en los Estados Unidos y tiene su Atélier 1022 en el Warehouse de Danilo. Desde el principio vivió y sufrió el proceso de cambio."Los artistas somos los gusanitos que limpiamos todo y después nos echan. En nuestro estudio teníamos un contrato por cinco años y a los tres nos sacaron," cuenta Ellie.

En Atélier 1022 expone su obra con reminiscencias del oro de Klimt y montó una tienda conceptual junto a su hija Susy Perla, que también es artista. Hoy, en Miami, "arte" es el prefijo de cualquier emprendimiento. Y en esta ciudad el arte viene de todas partes, como los inmigrantes. Es multiétnico, con especial énfasis en Latinoamérica, porque de ahí es la mayoría.

En los últimos años llegaron a Wynwood artistas consagrados, que no sólo dominan la técnica, sino también el negocio, como el venezolano Cruz Diez, maestro del arte cinético. Y el brasileño Romero Brito, amado y odiado, pero con tiendas, galerías y obras de arte público en toda la ciudad.

Obra del artista brasileño, amado por algunos y odiado por otros, Romero Britto.
Obra del artista brasileño, amado por algunos y odiado por otros, Romero Britto. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

En realidad, son pocos los artistas con talleres que se quedaron en Wynwood. La mayoría se mudó a Little River o Little Haiti , que son, según dicen, las zonas que vienen, donde todavía pueden pagar el alquiler.

Cuando el visionario Tony Goldman murió, en 2012, Wynwood ya era el barrio de moda. Llegó a ser el niño mimado de Art Basel en 2012 y hay tantos cafés y bares y restaurantes –incluido Zak The Baker, de Zak Stern, "el mejor panadero de Estados Unidos"– que algunos artistas lo llaman el coffe shop district.

Goldman no llegará a ver el estadio que Beckham construiría muy cerca pero Second Avenue, la principal, lleva su nombre.

LUJO Y COLECCIONES PRIVADAS

En Miami hay mucha plata. Plata vieja, como la de los dueños de las mansiones de Key Biscayne y Coral Gables y plata nueva, como la de los que compran un departamento de un millón de dólares en Midtown; plata que se pasea en un Corvette Z06 amarillo y plata que no se ve, pero está. Gente que viene a hacer plata y gente que ya la hizo.

En los últimos diez años creció el consumo de lujo. En Miami se venden más Rolls Royce que en ninguna otra parte y en la calle veo más convertibles que bicicletas.

Escultura de Le Corbusier en el Design District.
Escultura de Le Corbusier en el Design District. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

El Design District, el lugar para comprar muebles nacido en los años 40, es una usina de tiendas de lujo. Una pegada a la otra, una más cara que la otra.

Está ahí nomás de Wynwood, del otro lado de la Av. Miami, las calles 39 y 40 son las principales. Pero el público es otro. Acá se viene a comprar Prada, Bvlgary, Vuitton, Loewe, Tom Ford, Cartier, Hermès, Givenchy, Van Cleef & Arpels, que está a punto de abrir. Hay valet parking y seguridad extra.

Una obra de la artista francesa Niki de Saint Phalle hecha con disquetes en el Design District.
Una obra de la artista francesa Niki de Saint Phalle hecha con disquetes en el Design District. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Muchas de las tiendas se mudaron desde Bal Harbour, donde el alquiler es carísimo. Acá, en lugar de alquilar, se compraron el terreno y construyeron (o están en eso) un gran local con diseño impactante desde la fachada.

Hay 120 tiendas, un hotel, un condo, la nueva sede del Instituto de Arte Contemporáneo (ICA) a cargo del estudio español Aranguren & Gallegos, obras de arte como el Botero frente a Fendi, y el Museum Garage, un parking enorme con cinco fachadas curadas por un arquitecto e intervenidas por artistas.

Arte moderno en el PAAM.
Arte moderno en el PAAM. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Los clientes de las tiendas de lujo son los mismos que compran arte. Por eso, entre tantas marcas exclusivas también llegó de Bal Harbour Opera Gallery, una galería de arte con obras que van desde Chagall y Niki de Saint Phalle hasta los brasileños Os Gêmeos y David La Chapelle.

Antes de volver a South Beach entramos a la colección familiar Rubell. En el modelo-Miami de arte, las colecciones privadas son una pieza fundamental. Se pueden visitar la de Ella Fontanals-Cisneros, la Colección Margulies, el Espacio de Arte Contemporáneo De la Cruz y, luego de marchas y contramarchas, fueron aprobados los planos del museo privado de Bruce Berkowitz donde habrá una espectacular obra de James Turrell.

Fotos en la Colección Rubell en Miami.
Fotos en la Colección Rubell en Miami. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

La Colección Rubell es una de las más importantes de arte contemporáneo en el mundo. La fundaron Don y Mera Rubell en Nueva York, en 1964, al tiempo de casarse. La primera obra que adquirieron fue de la fotógrafa Cindy Sherman, que hace 50 años era una promesa.

Ni bien entramos, no veo el lugar quieto que suelen ser los museos. Todo lo contrario, hay movimiento de hombres fuertes que cruzan pasillos y salas para mover obras envueltas. Obras gordas y deformes por las vueltas de cartón corrugado y plásticos. Esa parece un oso con los brazos en alto y la de más allá una estela. Están envueltas para ser trasladadas a museos en Ohio, Detroit y Houston. El arte no está quieto en Miami. Se traslada, se promociona, se hace cash.

ART DÉCO: DE LA DESTRUCCIÓN AL CULTO

"La ciudad ha madurado, hoy es un destino cultural; es el gran cambio de la última década", nos dice Amaury Piedra, gerente del Shelborne Wyndham Grand Hotel de Collins Street, remodelado hace pocos años con una inversión de 90 millones de dólares donde la premisa fundamental fue mantener la impronta art déco.

Desde fines de los años 70, después del paso por Miami de Barbara Baer Capitman, la campeona en la defensa del art déco, las estructuras son patrimonio y no se pueden demoler. Caminando por Collins se ven carcasas con formas geométricas, colores pasteles y esas cejas sobre las ventanas típicas del estilo de los años 30 en Miami. Capitman lo identificó como un valor arquitectónico y se tiró –literalmente– delante de una casa que estaban por demoler. En los 80 recorrió el país en un autito promoviendo el distrito histórico de Miami Beach y unos años más tarde publicó un libro del art déco en Miami. Después vinieron las ligas de preservación, la semana del art déco, las películas, los festivales, los tours arquitectónicos. En 1985 llegó Tony Goldman, el desarrollador visionario y rico, y compró un edificio por mes durante 18 meses. Esos fueron los pilares para el resurgimiento de South Beach.

Un convertible Mazda antiguo frente a una casa art deco.
Un convertible Mazda antiguo frente a una casa art deco. Fuente: Lugares - Crédito: Carolina Reymúndez

Las carcasas que se ven en Collins Street pronto serán hoteles o restaurantes o tiendas con fachada renovada que conservan el plano original. Barbara Baer Capitman murió en 1990 y desde 2015 tiene un memorial con busto en bronce en Ocean Drive, frente al Hotel Cardozo. De la destrucción al culto.

Miami cambia todo el tiempo y suma barrios y recupera distritos, pero South Beach sigue de moda. A cinco minutos del foco, en Collins y la 33, en terrenos que hace algunos años estaban olvidados, Alan Faena construyó el nuevo Faena District, donde está el espectacular Faena Hotel sobre un hotel art déco, y el Faena Arts Centre, un centro multidisciplinario de arte.

Es difícil imaginar South Beach sin art déco. Como es difícil pensar hoy en Miami sin arte.

Si pensás viajar...

Una buena opción para recorrer es alquilar un auto. Ojo. Devolver el auto en el aeropuerto lleva tiempo: hay que ir a una terminal especial, dejar el auto, hacer papeles y tomar un tren al aeropuerto. Conviene ir por lo menos tres horas y media antes.

Transporte público y Uber. El transporte público mejoró mucho y en South Beach es una forma práctica de manejarse. Los ómnibus pasan cada 20 minutos (30 los fines de semana). También hay metro que sirve para Downtown, Brickell, Coconut Grove.

Otra buena manera de moverse, posiblemente la mejor, es Uber que salen menos de la mitad que un taxi normal. Sólo para los viajeros que dispongan de un celular activado, porque se paga antes y con tarjeta de crédito.

Dónde dormir

Shelborne Wyndham Grand. 1801 Collins Ave. South Beach. En el foco de South Beach, un gran lugar para quedarse. Con pileta y salida a la playa, tres restaurantes y spa.

Sonesta Coconut Grove. 2889 Mc Farlane Road. En un área residencial y arbolada, el hotel de 22 pisos tiene una vista espectacular a la Bahía Bizcayne. La pileta está en el piso 8, el mismo del gimnasio y del restaurante Panorama, con excelente menú. A pasos de la tradicional Coco walk y a unos minutos del Downtown.

Mondrian South Beach Hotel. 1100 West Ave, Miami Beach. Hermano del Mondrian de Los Ángeles, el de South Beach fue diseñado por el holandés Marcel Wanders que se inspiró en el castillo de la Bella Durmiente. De ahí viene la impactante escalera del gran lobby blanco, una pasarela para ver y ser visto, y las campanas de la entrada y, en la habitación, la estampa con la cara de una joven que vela por los sueños del pasajero. El Mondrian es un hotel lleno de detalles, con fiestas alrededor de la pileta y un spa con fama bien ganada. Las habitaciones tienen entre 50y 70 m2, con cocina, living y mesa de comedor.

Casa Claridge’s. 3500 Collins Ave. Inaugurada originalmente en 1928, tiene 50 habitaciones y una rica historia. En el living decorado con tonos rosas, una obra gigante de Manuel Ameztoy, entre otras piezas de arte y lámparas de caracoles que dan ganas de quedarse leyendo un rato. Buen bar.

Dónde comer

En Wynwood, Miami Design District & Midtown

Zak The Baker. 405 NW 26th St. El foco está en el pan, pero las ensaladas también son riquísimas y originales. El sándwich de pastrón con pepinos y chucrut es uno de los hits y la sopa del día, imperdible. Excelente lugar para almorzar. Conviene ir bien temprano o después de las tres porque suele haber filas. Todos los platos son kosher.

Wynwood Kitchen & Bar. 2550 N.W. El único restaurante dentro de las Wynwood Walls, con diseño espectacular y precios lógicos. Las paredes fueron pintadas por graffiteros famosos, como Os Gêmeos, Shepard Fairey, Kenny Scharf y Faily & Bast. La cocina tiene influencias latinas que vienen de la mano del chef venezolano Miguel Aguilar. Los platos rondan los u$s14 (muy buen pollo grillado con quinoa, pimientos, arvejas y parmesano) y los cócteles también.

Miam Café & Boutique. 2750 NW 3rd Ave Suite 21. Otro dato de Wynwood. Menú sabroso, simple y fresco: desde un quiche de verduras hasta una polenta con tomate fresco y albahaca. Alrededor de u$s 16 por persona.

Harry’s Pizzería. 3918 N Miami Ave. En el Design District, deliciosas pizzas a la piedra en horno de barro. La de camarones con queso manchego y limón grillado es especial. Además, entradas del día y degustación de cervezas locales. De postre, pannacotta.

Salumería. 3451 NE 1st Ave. 104. Basado en el concepto de tratoría italiana, el boliche está en Midtown, cerca de Wynwood y del Design District, y tiene buenísimas picadas con prosciutto di Parma, sopresata, bresaola, Pecorino toscano y otros lujos.

Sugar Cane Raw Bar Grill. 3252 Northeast First Ave. Rodeado de plantas, con mesitas afuera, un gran lugar para disfrutar de tragos de autor, cocina asiática y del raw bar, camarones, ostras, langosta, centolla. También, kimchee coreano, tiraditos de salmón, sushi y más.

Gigi. 3470 N Miami Ave. Cocina fusión, a la vista y con lista de espera porque la relación precio calidad es muy buena. Hay curries, tiraditos, arroz chino, ramen de pollo y ensaladas tailandesas.

En Miami Beach

Rosetta Bakery. 1666 Collins Ave. Abrió en 2015 y se convirtió en un hit de Miami Beach. Café italiano con sándwiches y croissants, ideal para desayunar.

Paul. 450 Lincoln Rd. La conocida cadena francesa tiene una sede en Lincoln Road, con los buenísimos sándwiches de siempre.

Milani Gelateria. 436 Española Way, Miami Beach. Una excusa para darse una vuelta por Española Way y probar estos helados con receta italiana tradicional, súper cremosos. El pistacchio de Sicilia y el chocolate amargo hecho en Torino, dos manjares.

En Coconut Grove

Panther Coffee. 3407 Main Hwy. Imperdible para los fanáticos del café y su cultura. Se puede elegir entre distintos cafés del mundo y formas de prepararlo. Después del café vale un paseo por este distrito arbolado y calmo, más antiguo que la propia ciudad. También hay un local de Panther en Wynwood (2390 NW 2 Ave.).

En Little Habana

Versalles Café. 3555 SW 8 St. El restaurante cubano más famoso del mundo. Abrió en 1971 y todavía es el preferido por políticos y figuras del espectáculo. Los platos son abundantes, ricos y baratos. Buen lugar para probar vaca frita: pollo Deshilachado Cocinado a la Plancha con Cebolla y Mojo Criollo servido con arroz blanco y plátanos maduros. Después de comer se puede visitar el barrio y las fábricas de habanos.

Museos & colecciones

Como el arte se ha vuelto un tema de consulta frecuente, las oficinas de turismo ya tienen folletos con los principales circuitos en distintos barrios, galerías. Así que hay que estar atentos y conseguirlos.

Ojo: prestar atención a los días y horarios de apertura, especialmente de las colecciones privadas, para no encontrarse con sorpresas en la puerta.

Wolfsonian. 1001 Washington Ave, Miami Beach. Depende de la Florida International University, el museo está dedicado a las artes del diseño y propaganda de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Es pequeño, está bien ubicado y las muestras suelen ser imperdibles. Hasta marzo se puede ver Margen de error, un recorrido que explora las respuestas culturales a las catástrofes de la ingeniería y la maestría mecánica.

Bass Museum. 2100 Collins Ave. Miami Beach. El museo está cerrado por refacciones hasta septiembre de este año, pero habrá muestras en la Biblioteca Regional que está enfrente.

Pérez Art Museum (PAMM). 1103 Biscayne Blvd. Lunes y martes, viernes, sábado y domingo de 10 a 18; jueves, de 10 a 21. Miércoles, cerrado. Gratis los segundos sábados y los primeros jueves de mes.

Instute of Contemprary Art (ICA). 4040 NE 2nd Ave. De martes a domingo, de 11 a 19. Entrada gratis.

Colecciones privadas

Rubell Family Collection. 95 NW 29 St.

Margulies Collection. 591 NW 27th St. En un antiguo y enorme depósito reciclado esta institución sin fines de lucro de Wynwood se exhibe la colección de Martín Z. Margulies, entre los 200 coleccionistas más importantes del mundo.

Fundación Cisneros Fontanals. 1018 N Miami Ave. Establecida por Ella Fontanals Cisneros, la fundación apoya a artistas que exploran nuevas direcciones dentro del arte contemporáneo. Hasta mayo expone el cubano Gustavo Pérez Monzón. Jueves y viernes, de 12 a 18 y sábado y domingo, de 10 a 14. Entrada gratis.

De la Cruz Collection. 23 NE 41 St. Un espacio de arte contemporáneo que funciona como extensión de la casa de Rosa y Carlos de la Cruz, que comparte su colección con el público hace 25 años. De martes a sábado, de 10 a 16. Entrada gratis.

Pan American Arts Project. 2450 NW 2nd Ave. Con la misión de construir un puente entre las culturas de América del Norte y del Sur, la galería hace foco en el arte caribeño con grandes artistas y también con emergentes. La primera exhibición en la sede de Miami fue con los argentinos León Ferrari y Oscar Bony, en 2006. De martes a viernes, de 12 a 18. Sábado, de 10 a 18. Entrada gratis.

Paseos y excursiones

Wynwood Walls. Se llama así a una zona cerrada de este barrio donde hay alta concentración de murales, un restaurante y dos galerías. Se puede recorrer por cuenta propia y también hay visitas guiadas de una hora.

Por cuenta propia, en una mañana se puede recorrer el barrio de Wynwood, pero es ideal ir dos veces, para sumar la visita a alguna colección privada, entrar a las galerías y sacar fotos de los murales. Los segundos sábados de mes hay un evento como gallery nights, con artistas y galeristas. Desde las 19.

New World Symphony. 500 17th St, Miami Beach. La orquesta de Michael Tilson Thomas está en un espectacular edificio diseñado por Frank Gehry.

Centro Cultural de Little Haití. 212 NE 59 Terrace, Little Haiti. Un centro de referencia para los inmigrantes haitianos y a la comunidad afrocaribeña, donde hay galería de arte, ferias de artesanías, shows musicales y espectáculos como la Big night in Little Haití.

Culinary tours. Una forma distinta de conocer una zona de la ciudad y a la vez, conocer gente. Es un recorrido a pie con distintas paradas en restaurantes para picar algo. Después de tres horas, uno conoció sobre la cultura gastronómica del lugar y también comió. El de South Beach, por ejemplo, entra al restaurante Lario’s, de Gloria Estefan, y pasa revista al art déco de Ocean Drive. También hay un tour de comida y arte en Wynwood, y uno de comida cubana. Duran alrededor de tres horas.

Clase de arte en Bottle & Bottega 2765 SW 27th Ave. La dueña, Maris Sotsky dice que no es una clase de arte sino una fiesta artística. La propuesta es simple: pintar en un atélier mientras se toma una botella de vino. Dura tres horas.

Atélier 1022. 450 NW 27 St., Wynwood. El atélier de Ellie Perla invita a tomar el té, gratis, los miércoles a la tarde.

Zoo. 16225 SW 172 Ave. En las afueras de la ciudad, en Homestead, una zona donde se plantan los cítricos y la gente va a comprar plantas a los viveros, hay una fundación dedicada a recuperar y rehabilitar especies en peligro de extinción. Hay monos capuchinos, tigres de Bengala, camellos, lemures y puercoespines, entre otros, muchos, animales. Todos los días, de 9 a 19. Los tours son con reserva.

Compras

Los shopping cierran entre 21 y 22 según los días. Para comprar electrónica conviene saber el precio antes de entrar a un negocio chico o elegir tiendas grandes como Best Buy o B&H.

Dolphin Mall. 11401 NW 12th St. La gracia es que es un shopping outlet, entonces se pueden conseguir buenas ofertas de marcas conocidas. La desgracia es que lleva mucho tiempo. Queda cerca del aeropuerto.

Sawgrass Mills. 12801 W Sunrise Blvd, Sunrise. Bastante más allá de Ball Harbour, Sawgrass es un país y hay más de 350 tiendas.

Dade Mall. 7704, 7535 N Kendall Dr, Kendall. Un shopping de un tamaño que se puede manejar. Buenas tiendas (incluido el Macy’s más grande de Florida), ofertas y patio de comidas.

Lincoln Road. Con tantos shoppings en los alrededores parece una antigüedad pasear por una calle con tiendas. Sin embargo, Lincoln Road Mall se mantiene actualizada, con buenos negocios y precios.

Más información: espanol.miamiandbeaches.com

Nota publicada en revista Lugares n° 239.

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