A la hora de mover las caderas

Música en vivo y noches inolvidables
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27 de octubre de 2000  

El carácter multicultural de la isla también se puede disfrutar durante largas veladas. La noche puede ser vivida a pleno en los hoteles, sin necesidad de tener que movilizarse.

Con un menú especial o cena buffet se puede saborear comidas japonesas, indias, africanas, francesas, entre otras. Y la propuesta siempre llega acompañada de espectáculos con bandas en vivo y bailarines.

En el Club Savanne, el restaurante africano del hotel Beu Rivage, en la costa este, las cenas proponen desafiar al paladar con platos exóticos. Uno de los menús del chef francés Patrice Dumont es un carpaccio de avestruz de entrada, seguido por un ragout de cocodrilo como plato principal. Sí, una colita cortada en rodajas finas, bañada con una crema condimentada con tantas especias de la India imposibles de imaginar.

Mientras uno se acostumbra al sabor de esta carne, se escucha el sonar de tambores -cada vez con mayor intensidad- hasta que una tribu africana masai mara ingresa en el restaurante, ambientado con motivos del continente negro.

Los cuerpos comienzan a sacudirse frenéticamente al compás de los tambores, al tiempo que se acercan a las mesas, mientras uno todavía trata de asociar el gusto del cocodrilo a otras carnes. ¿Tal vez rana?, se preguntan los que la probaron.

Los guerreros masai empuñan un escudo y comienzan a dar giros en el lugar, levantan las piernas y saltan muy alto. Con cantos interrumpidos por gritos tribales, las mujeres vestidas con seductores mallas de piel de leopardo y cascabeles en los tobillos agitan bruscamente los brazos y las piernas como si estuviesen poseídas. La experiencia es tan fuerte como el sabor del cocodrilo.

De esta manera, cada cena ofrece un espectáculo distinto, muy bien producido porque forma parte de la riqueza cultural de esta república. Los movimientos ondulantes de caderas de las bailarinas indias y la cadencia del sega, baile típico de Mauricio también invitan a subir a la pista para abandonar el rol de espectador y animarse.

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