A Margarita nunca le falta sol ni tiempo para el merengue

Las playas y el buen ritmo ponen el sabor
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31 de agosto de 2001  

PORLAMAR, Isla Margarita.- Como todos los domingos, hoy hay fiesta temprana en El Caney de Felo. Caney es una construcción lo más parecida a un quincho que se pueda imaginar. Felo es el dueño del boliche, y fiesta aquí significa platanitos fritos servidos con arepas en mesas de madera de cedro dulce y manteles de papel, músicos que con harpa, cuatro y maracas les cantan joropos a los comensales, y bailarines que se le animan a una salsa entre número y número, o entre plato y plato.

Los músicos largan la primera y rápidamente se arman las parejas. Con los ojos se invita, con los ojos se dice sí o no y tantas otras cosas.

Mujeres como tú me gustan todas, le susurra él a ella, en la distancia nula que un merengue bien bailado impone, y con ese piropo tan ambiguo quizá conquista su corazón por una noche, o al menos consigue arrancar de su boca una de esas carcajadas desvergonzadas que son el sello de la mujer margariteña.

Y ese ánimo festivo que se apodera de los isleños cada domingo se expresa cotidianamente con gestos de una calidez entrañable, con sonrisas verdaderas que adornan las caras eternamente bronceadas de los habitantes de la isla más importante de Venezuela.

Delicias caribeñas

Margarita es el centro vacacional más importante de Venezuela y uno de los puntos más visitados del Caribe, y esto no se debe a algún azar inexplicable, sino a una causa muy concreta: en mil kilómetros cuadrados de superficie concentra una gran cantidad de excelentes playas y áreas naturales, y su inagotable oferta turística llega a complacer a públicos muy heterogéneos.

La isla está conformada por dos sectores muy distintos unidos entre sí por un delgado cordón de arena de dieciocho kilómetros de largo flanqueado al Norte por las aguas calmas de la ensenada La Guardia y, al Sur por las aguas salubres de la laguna de la Restinga.

Esta laguna pertenece al parque nacional del mismo nombre, cuyo principal atractivo es el gigantesco manglar que se desarrolla a orillas de los interminables canales que la surcan. Los mangles, esos árboles repletos de raíces aéreas que parecen flotar sobre las aguas fangosas, sirven a su vez de hábitat a una gran variedad de aves, entre las que se destacan la garza y el flamenco.

El sector oeste es el más pequeño y el menos habitado de la isla. Desterrado de la mayoría de las guías turísticas reúne, sin embargo, algunas de las mejores playas, como Manglanillo, Boca de Pozo y Macanao, por mencionar algunas.

En el sector este se encuentran las playas más frecuentadas, las ciudades importantes y los parques nacionales. El centro de la vida margariteña es la ciudad de Porlamar, que es el sitio del cual hay que huir si uno es enemigo de las multitudes y al queee hay que acudir si uno quiere comprar camisas italianas o chocolates suizos (la isla es puerto libre).

Punto de partida

Aquí están la mayoría de los hoteles, restaurantes y tiendas de la isla. Si uno pertenece a ese tipo de viajeros que gustan levantarse y acostarse todos los días en el mismo sitio, lo más recomendable es hospedarse aquí, alquilar un auto (preferentemente de doble tracción, para aventurarse sin riesgo en las tierras agrestes del Oeste) y realizar excursiones de un día.

La capital de la isla es La Asunción, una ciudad solariega enclavada en el corazón de una importante zona agrícola. Fundada en 1562, aún conserva gran cantidad de edificios coloniales como la catedral y el convento de San Francisco.

Al norte de la isla se encuentra la pequeña ciudad de Juangriego, que en mucho se parece al apacible pueblo de pescadores que todo viajero romántico anhela encontrar. Aquí el mar, protegido por una bahía, genera unas olas leves donde se mecen las barcas pesqueras cuando cae la tarde. Bandadas de pelícanos completan el cuadro bucólico.

Pero el atractivo mayor de Margarita no está en las tiendas ni en las calles adoquinadas ni en la cadencia de los barcos por las tardes.

El atractivo mayor está en la playa, la gran pasarela de arena blanca bañada por un mar de un azul que el cielo más diáfano envidiaría, esa playa que tanto se empeña en parecerse a la imagen colectiva del paisaje perfecto y que tan bien lo logra.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión: US$ 650

Hasta Margarita, de ida y vuelta, con tasas e impuestos. Es recomendable viajar en vuelos chárter, mucho más económicos.

Alojamiento

Económico: US$ 10

Hospedajes familiares; precios por persona.

Moderado: US$ 40

De lujo: US$ 200

Por habitación doble.

Compras

En la isla hay gran cantidad de tiendas que venden productos libres de impuestos como joyas, bebidas alcohólicas y ropa. También hay tiendas que venden artesanías hechas en fibra de palma.

En Internet:

  • http://www.ilemargarita-venezuela.com
  • http://www.la-isla.com
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