A Portofino solamente llegan los viajeros top

Al este de Génova, el balneario chic de la Riviera di Levante
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14 de diciembre de 2001  

Portofino. Luce espléndido el sol en Portofino. Golpea fuerte sobre las paredes color pastel de las antiguas casas que rodean su pequeña ensenada, atiborrada por todo tipo de embarcaciones.

Al este de Génova, Portofino es el balneario más elegante de la Riviera di Levante. La llamada Costa Ligure -que se estira sobre el Mediterráneo como una continuación de la Costa Azul en Italia- está poblada de pequeños burgos, pero Portofino desde hace muchos años es el hijo predilecto de las clases sociales más altas.

Pequeño como un pañuelo, Portofino proporciona un gran placer visual, gracias a su pequeña ensenada y a esa geografía de acantilados tapizados de bosques, olivos, castaños y plantaciones de limones.

Paredes rocosas y lujo

De cara a un mar verde oscuro, la angosta autovía serpentea entre magníficas residencias, lujosos hoteles y las paredes rocosas de los promontorios.

Lejos del alcance de los obsecuentes paparazzis , Portofino es un refugio seguro para los millonarios italianos, franceses y otros que llegan desde la Costa Azul, ciudades europeas importantes y otros remotos rincones del mundo. Para no ser descubiertos amarran sus lujosos yates algunas millas mar adentro, y bajan a tierra en sus propios helicópteros o en lanchas que utilizan como segunda embarcación. Veloces como un rayo, no les dan tiempo a los fotógrafos.

Buceo de profundidad

Aquí, las aguas del Mar de Liguria les proporcionan a los turistas las mejores posibilidades para la práctica de los deportes náuticos, como windsurf y jet ski, pero especialmente el buceo de profundidad, elegido por italianos de todo el país y algunos extranjeros que descubrieron el secreto.

Hace muchos años que Portofino dejó de ser un pequeño pueblito pesquero.

Cobró fama cuando los turistas italianos más ricos descubrieron, después de la Primera Guerra Mundial, esta belleza acumulada al pie de los promontorios y mirando hacia el mar.

Este paisaje, que sube y baja, y el estilo de las antiguas casas del pueblo pintadas de colores pastel le dan un asombroso parecido con algunos pueblitos de la llamada Costa Verde de Brasil. Ya en la época del Imperio, el romano Plinio describía la belleza del lugar con el nombre de Puerto de los Delfines, y exaltaba la calidad de su clima que, aún en el duro invierno italiano, garantiza días de sol y temperaturas de, por lo menos, 15 grados.

Aquí, en Portofino, pasó sus últimas vacaciones la princesa Diana; al primer ministro, Berlusconi, se lo ve con frecuencia, pero hace una centuria larga que el poeta francés Guy de Maupassant anclaba su velero Bel Ami en el pequeño puertito donde hoy amarran impresionantes cruceros.

Las grandes marcas

La vida turística de Portofino gira en torno de sus pequeñas y famosas playas.

La más concurrida es Santa María de Ligure, una vidriera ineludible tanto de día como por las noches, cuando el glamour se pone sus mejores galas.

La Piazza Martiri dell´ Oliveta, cuyos restaurantes, heladerías y cafés con terraza, terminan todos a orillas del mar en el pequeño arco que forma su ensenada.

Refinada, la vida de Portofino también transcurre entre las tiendas de las grandes marcas y las galerías de arte que tienen exposiciones permanentes.

Muy cerca, subiendo la ladera del mayor promontorio, se puede visitar el antiguo castillo Brown y la iglesia de San Giorgio levantada en el siglo XI.

Un poco más lejos, apenas a 5 kilómetros, se puede visitar otro magnífico lugar: la abadía de San Frutuosso construida sobre un acantilado de cara a la playa.

En esta abadía durmió Ricardo Corazón de León camino a la Tercera Cruzada, y en su cripta están enterrados nueve almirantes del gran navegante genovés Doria, muertos algunos siglos antes del nacimiento de Cristobal Colón.

Cerca de Portofino, hacia el Sur o hacia el Norte hay para visitar otros pequeños y encantadores pueblitos como Camogli, Santa Margherita y Paraggi.

Y aunque Portofino sigue siendo uno de los balnearios más chic de Europa, aquí también, al mejor estilo italiano, la ropa sigue secándose colgada de las ventanas y los balcones.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión desde US$ 700.

Hasta Génova, de ida y vuelta, con tasas e impuestos. De Génova a Portofino hay unos 130 kilómetros por la panorámica autoestrada A12.

Alojamiento

*** US$ 100-150

**** desde US$ 170

Los precios son por habitación doble. En alta temporada hay que asegurarse previamente la reserva.

Gastronomía

Una comida para dos personas (con platos de especialidades ligures como el pez espada con vino blanco, o trenettes al pesto ronda con vino de la casa U$S 25.

Paseos

Desde el puertito de Portofino las excursiones náuticas de dos horas de navegación cuestan 10 dólares per cápita.

Más información

Ente Nacional Italiano de Turismo (ENIT), Avda. Córdoba 345. Atención: lunes a viernes, de 10 a 12 y de 15 a 17 (4311-3542).

En Internet

http://www.enit.it

http://www.italyguide.com

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