Alto en el cielo: nada mejor que el filo del abismo para evitar la rutina

Obras de ingeniería y de la naturaleza
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4 de mayo de 2003  

Si usted sufre de vértigo, detenga ahora mismo esta lectura. Porque de aquí en más podría comenzar a experimentar mareos, palpitaciones y hasta cierto malestar estomacal.

He aquí algunas propuestas (en nuestro país y en el exterior) que cobran singular relieve por tratarse de lugares en las alturas. Así podrá justificar una salida con pasaporte hacia una experiencia sin igual.

Si todavía mantiene la vista firme en estas páginas, es posible que pertenezca al grupo de personas que encuentra más cerca del cielo el lugar ideal para aumentar la adrenalina e incluso, en algunos casos, obtener contacto más estrecho con la naturaleza.

En realidad son muchas las alternativas para hacer viajes a la altura de las circunstancias, pero este resumen permite desde atizar el fuego de los aventureros hasta encontrar la paz de los monjes tibetanos.

¡Clic! para la foto

Las cosquillas en el estómago y, acaso, la oportunidad de alardear con una foto única valen la pena. Fundamental, la foto es mucho más que un certificado a la altura del ego. Trasciende las fronteras del presente porque recuerda un momento de audacia, como una flor de plástico que nunca se marchita.

En la cima de la montaña, la cuerda floja de un bungee-jumping, la espiritualidad de un monasterio en el Tíbet o cualquiera de los techos del mundo, la fotografía marca un antes y un después.

Tras haber desafiado los límites de lo convencional, el descanso alcanzará la placidez de un dinosaurio que se va a dormir. Mientras tanto otros sueñan una vida que no se atreve a asomar -ni se anima a llegar- a lo alto.

Escalofríos, falta de oxígeno y todos los síntomas de la altura pueden alimentar el espíritu de aventura de muchos. A la medida justa de cada uno, esta sensación absoluta se baraja entre otros programas, participando en una expedición al Aconcagua; escalando hasta las nubes desde el tren que ha ganado su fama en Salta; practicando esquí en la pista más alta del mundo, en Bolivia; disfrutando de la vista panorámica desde la torre de Toronto; durmiendo en el hotel más alto del mundo, en los Emiratos Arabes; o mirando desde arriba del Everest.

Agárrese fuerte al asiento, que aquí despegan las propuestas.

En tren de aventuras

  • La Argentina. Tren a las Nubes.
  • Desde Salta hasta Antofagasta, a través de una de las zonas más elevadas de los Andes, las vías del Tren a las Nubes dibujan un trazo de viaductos, puentes y zigzags en un recorrido por una de las grandes obras de la ingeniería de altura. Con 15 horas de duración y un trayecto de 320 kilómetros, el punto culminante está a 4220 metros s.n.m., en el viaducto de La Polvorilla. Tarifas de abril a junio, $ 169 (descuentos para menores de 12 años y estudiantes).

    Más información:

    www.lavelozturismo.com.ar ; www.turismosalta.com

  • Perú. Tren desde Lima hasta Huancayo.
  • Una oportunidad para recorrer los antiguos circuitos mineros y visitar la ciudad de Huancayo, fundada en 1571, famosa por el mercado de artesanías. El tren (reabierto tras 11 años de clausura) alcanza 4800 metros s.n.m. y hace escala en la estación de Galera, donde los vendedores de hojas de coca rodean a los turistas para aliviarlos del inevitable dolor de cabeza.

    Más información:

    www.promperu.gob.pe

  • Tíbet. Monasterio Rongbuk.
  • Con vistas increíbles al Monte Everest, el monasterio más alto del mundo está a 4980 m.s.n.m. Hasta allí se puede llegar luego de 3 días de trekking o en auto, atravesando el desierto rojo. El Guest House del monasterio está preparado para recibir visitantes, puesto que allí pasan la noche la mayoría de los escaladores en camino al campamento base del Everest, a 5150 metros. Para tener en cuenta: los monjes viven de donaciones como papas, manzanas o leche.

    Más información:

    www.tibettravels.com ; www.globaladrenaline.com

  • Brasil. Corcovado.
  • En Río de Janeiro, cerca de una experiencia religiosa, los 30 metros del Cristo Redentor (hay que sumarle 8 metros más de pedestal), en el cerro del Corcovado (a 710 metros s.n.m.) abren los brazos ante una panorámica de la Cidade Maravilhosa : Ipanema, Copacabana, Leblón, el Jardín Botánico, la Lagoa Rodrigo de Freitas, el centro y la Zona Norte. Se puede llegar en auto o en ómnibus hasta la estación de tren Cosme Velho, para tomar el tren a cremallera que cuesta 8 dólares de ida y vuelta. Sale cada media hora y el viaje tiene una duración de 20 minutos. Desde allí, falta trepar 214 escalones por escalera de piedra, o dejarse llevar por los ascensores o escaleras mecánicas en 5 minutos. Una vez en la cima, hay confiterías, tiendas de souvenirs (los precios no son baratos) y un centro cultural.

    Más información:

    www. corcovado.org.br

  • Canadá. CN Tower.
  • Antena incluida, la torre más alta del mundo, en Toronto, le hace cosquillas al cielo con sus 553 metros y 33 centímetros. Es 110 metros más alta que el Empire State y 33 metros más que la torre Sears, en Chicago. Para los vecinos, su importancia radica en que la torre garantiza la recepción más clara de América del Norte en telecomunicaciones; para el resto del mundo, es una meca visitada por 2 millones de turistas al año.

    Entre las atracciones preferidas hay 4 niveles de vista panorámica, juegos simuladores para corajudos y un restaurante con vista panorámica de 360° para apreciar la ciudad desde el aire en su mejor ángulo: instalado sobre una plataforma que comienza a rotar cada 72 minutos. Conviene no entusiasmarse con la lista de vinos, que ofrece más de 500 etiquetas. Para cortar el aliento, los ascensores de vidrio que suben en 58 segundos, a 22 kilómetros por hora. Si usted tiene los nervios de acero, una experiencia imperdible: pararse ¡y saltar! sobre el piso de vidrio irrompible, con la ciudad del tamaño de una maqueta a los pies. La foto cantada es acostarse en el suelo de vidrio, para dar la sensación óptica de estar cayendo al vacío. Precio aproximado, con entrada y algunas atracciones, 32 dólares canadienses.

    Más información:

    www.cntower.ca

  • Emiratos Arabes. Hotel Burj Al Arab.
  • Como para para quitarle el sueño a cualquiera en los 60 pisos que alcanzan los 321 metros, el hotel de Dubai abrió sus puertas en 1999. Conocido por los arquitectos por su innovador diseño estilo vela de barco desplegada al viento, montado sobre una isla artificial, posee un helipuerto que traslada a los huéspedes desde el suelo hasta la cima.

    El lujo también tiene un precio por las nubes: la habitación más barata cuesta 675 dólares (para esquivar temores de la guerra, se ofrece un descuento especial hasta el 9 de septiembre: 3 adultos por habitación a 170 dólares).

    Más información:

    www.firstclasstravel.de

    Alturas muy naturales

  • La Argentina. Expedición al Aconcagua.
  • A 180 kilómetros de Mendoza, la montaña más alta de América invita al desafío con sus 6959 metros, con agujas de hielo, ríos subterráneos, glaciares colgantes y nieves eternas.

    De noviembre a marzo, las expediciones ofrecen transporte de carga en mulas hacia los principales campamentos base (desde 100 dólares), refugios desde 15 dólares y pensión completa por 35 dólares más.

    Más información:

    www.turismo.mendoza.gov.ar ; www.aconcaguaspirit.com.ar

  • Bolivia. Pista de esquí Chacaltaya.
  • La estación se encuentra a dos horas en auto desde La Paz, cerca de un glaciar, a 5300 m.sn.m. Lejos de cualquier centro invernal de nivel internacional, pero con el sabor de la aventura, los medios de elevación (un remolque de cable estilo poma) son precarios y el deporte requiere atención.

    La falta de oxígeno puede complicar la respiración, aunque la dificultad de la pista (un kilómetro de largo y 200 metros de desnivel) sea apta para neófitos e intermedios. La experiencia vale para disfrutar de la nieve, el glaciar y el paisaje andino sobre las lagunas del Altiplano.

    Hace falta reservar lugar en el Club Andino Boliviano (32 4682). Allí funciona un observatorio y también es frecuentado por ciclistas todo terreno que hablan maravillas del circuito de 4000 metros de desnivel que conecta la pista con el valle de Zongo.

  • Venezuela. Salto Angel.
  • La cascada más alta del mundo, con 979 metros de caída libre, parece nacer donde se divierten los ángeles, en la cima del Auyantepuy, en el Parque Nacional Canaima, donde las montañas terminan en corte verticalísimo. Pero no, el Salto Angel lleva el nombre del aviador norteamericano que lo descubrió en 1937.

    Se puede ver desde el aire, en avioneta o en excursión que parte desde el puerto Ucaima (3 horas de navegación y caminata de una hora a través de la selva). Una excursión desde Caracas (3 días y 2 noches) ronda los 300 dólares.

    Más información:

    www.venezuelatuya.com

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