Ambiente familiar, buen servicio y trato amable

Los empleados hacen que el turista se sienta como en casa
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7 de diciembre de 2001  

El Four Seasons es también un pueblo, un hogar y un estilo de vida. En sus puestos de trabajo, los empleados balineses encajan cómoda y armoniosamente en un ambiente familiar y ordenado, donde el trato amable y el buen servicio forman parte de los modales que se aprenden en el hogar.

Para el turista, en cambio, cada chalet constituye su hogar lejos de casa, una escapada a un mundo exótico y privado donde todo resulta extraño pero sereno, modulado y placentero a la vista. Es recibido en la puerta de madera de su propio chalet por un santuario destinado a agradar a los espíritus buenos y aplacar a los malos, y custodiado a diario por un empleado que trae ofrendas de frutas frescas todas las mañanas.

Al abrir la puerta nos encontramos con otra pared de piedra, lo que aparenta ser un pasadizo sin salida, para impedirle el paso a los espíritus más testarudos que aun merodean el vecindario. Pero el sendero hace una curva y se abre entre helechos, viñedos y arbustos floridos. Mas adelante, una piscina azul rodeada por un patio empedrado con dos sillones.

Y aquí está el living, con ventanales en dos laterales, amueblado con sofás de bambú y mimbre, ahuecados con almohadones tapizados en batik, cajoneras y mesas de caoba y un minibar. Al otro extremo del pasillo, en un edificio aledaño, se encuentra la habitación y el baño.

Una habitación espaciosa con el techo de bambú, persianas de teca, pisos de baldosas blancas, más muebles artesanales, realzados con batiks, ventilador de techo y aire acondicionado.

Tanto la habitación como la cama de dos plazas, cubierta con un mosquitero, están ubicados en el lugar apropiado según el consejo del brahmín local: alineados en dirección norte hacia la montaña más sagrada de Bali, el Monte Agung, un volcán en actividad de 3160 metros de altura.

En el hall adyacente hay un vestidor con armarios, cajoneras y cómodas empotrados en la pared; en uno de los laterales, una gran bañera junto a un ventanal que da a un jardín tropical y una ducha al aire libre.

Si bien el simple hecho de estar aquí es suficiente para algunos huéspedes, el spa del hotel es único. Inmerso en su mundo de jardines y piscinas, ofrece baños de barro, hierbas, tratamientos con vapor, masajes y un gimnasio.

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