Atlanta ofrece lo que el viento no se llevó

El estilo sureño del famoso film se recrea en el Stone Mountain Park, dueño de la roca de granito más grande del mundo
El estilo sureño del famoso film se recrea en el Stone Mountain Park, dueño de la roca de granito más grande del mundo
Andrea Ventura
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31 de marzo de 2000  

ATLANTA.- La exaltación nacionalista que los norteamericanos cultivan es una de las características que más impresiona en un viaje por el país. Esta actitud la reflejan de mil maneras, por ejemplo, colmando de banderas las ciudades o vistiendo remeras con los colores nacionales.

En el Estado de Georgia, en el sudeste del país, este sentimiento patrio alcanza su punto culminante en el Stone Mountain Park. El parque estatal, 25 kilómetros al este de Atlanta, por la autopista 78, es dueño de un enorme tallado en honor de los héroes de la Confederación del Sur que lucharon en la guerra civil norteamericana. Jefferson Davis, Thomas Jackson y Robert Lee, montados en sus caballos, dominan una de las caras de la gran montaña de granito expuesto, la mayor atracción del parque.

En las noches de calor -entre mayo y octubre-, con el tallado como telón de fondo, se desarrolla un show de rayos láser y música que relata parte de la historia del país. Desde temprano, familias y grupos de adolescentes extienden sus lonas sobre el pasto, todos con vista a la montaña y esperan, con sándwiches y gaseosas, que el sol se esconda para que el espectáculo pueda comenzar.

La función no dura mucho más de media hora, pero es el tiempo suficiente para contagiarse de la emoción que los habitantes de este Estado norteamericano sienten al recordar su pasado.

La montaña de granito es una sola pieza de roca maciza, la más grande del mundo. Su origen se remonta a la era paleolítica, tiene más de 300.000 años y mide 255 metros de alto.

De allí se sacó granito para hacer edificios en Washington y el Canal de Panamá. Se puede llegar a la cima, en un teleférico. Desde lo más alto se ve el casco de Atlanta y los picos de los Apalaches, desdibujados a los lejos.

La historia del tallado es por demás curiosa; data de 1912, cuando la familia que en aquel entonces era dueña de la montaña, ofreció la cara norte para crear un monumento que conmemora la guerra civil. Pero el trabajo no fue fácil y demandó más tiempo del previsto.

Los avances tecnológicos fueron decisivos para que en 1970 por fin, después de más de 50 años, finalizara la obra. El tallado, con los tres héroes, mide 27 por 57 metros.

Actualmente, el parque es uno de los referentes de Georgia, con una convocatoria de cuatro millones de turistas por año.

Viaje al pasado

La gran montaña se convirtió en el eje central y a su alrededor se extendió un gran parque, con árboles de más de 50 metros, entre los que se destacan los robles y los pinos. A los que les gusta la pesca, pueden despuntar el vicio en el lago, que recibe agua del Yellow River.

Las posibilidades para practicar deportes son muchas: canchas de tenis, campos de golf y senderos para trekking y bicicletas están siempre a disposición.

El contacto con la historia de la región no se tiene solamente en el show de rayos láser. Además de un museo de autos antiguos y curiosidades, y otro dedicado a la Confederación del Sur hay paseos que parecen resistirse al paso del tiempo.

Una vuelta en el Scarlett O´Hara, un barco con una gran rueda giratoria al estilo de los del río Mississippi, recuerda a la protagonista de Lo que el viento se llevó y su particular modo de vida a mediados del siglo XIX.

Un antiguo ferrocarril, con guardas vestidos con trajes de época, transporta a los pasajeros mucho más lejos que el trayecto que realiza alrededor de la roca. También se puede visitar la Antebellum Plantation, una colección de edificios originales construidos entre 1790 y 1845, que representan a una plantación de Georgia anterior a la guerra. Las casas fueron seleccionadas y trasladadas al parque porque conservan el estilo característico del Sur. Por más breve que sea el paseo por el parque, aunque simplemente se haya estado unas horas, es muy difícil irse sin haberse sentido atrapado por el pasado y el presente de un Estado que se enorgullece de su historia y tradiciones, y las revive en plena naturaleza.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo, ida y vuelta, desde Buenos Aires hasta Atlanta por LAPA (tiene vuelos tres veces por semana, sin escalas) cuesta 700 dólares, con tasas e impuestos incluidos.
  • Entrada

  • La entrada al parque es gratuita, aunque los autos pagan 6 dólares.
  • Las puertas están abiertas desde las 10 de la mañana hasta la medianoche.
  • El pase para el uso de las atracciones, por día, cuesta 15 dólares los adultos y 12, los menores.
  • Alojamiento

  • En el parque hay tres hoteles. La habitación doble ronda los 100 dólares.
  • También se puede acampar; 18 dólares por carpa, con todos los servicios.

    Comidas

  • Una de los platos típicos del sur de los Estados Unidos es el Brunswick Sten. Consiste en una especie de salsa con pollo, carne, cerdo, tomate y grits, similar a la polenta. Se acompaña en general con té frío o limonada y para el postre un Georgia pecan pie, una torta a base de nuez muy almibarada.
  • Recuerdos del Ave fénix

    ATLANTA.- Una gran herida aún no cicatriza en el corazón de los habitantes de esta ciudad. Durante la Guerra de Secesión, que enfrentó a los Estados del Norte con los del Sur, Atlanta sufrió graves destrozos. Era bastión de los Estados Confederados del Sur, a las órdenes de Jefferson Davis, que quería la independencia de los Estados.

    Pero, en 1864, las tropas de la Unión, lideradas por el general William Sherman, quemaron más de dos tercios de la ciudad. Fue la única población americana destruida por una guerra.

    Hubo que volver a empezar. Desde las cenizas resurgió como el ave fénix. Por eso se adoptó al ave de la mitología griega como el símbolo de la ciudad.

    El nacimiento de Atlanta, mucho antes de la guerra, data de 1837 cuando la compañía de trenes Western & Atlantic la eligió para el fin de su recorrido. Al principio la bautizó con el nombre de Terminus y luego se lo reemplazó por Marthasville, en honor de la hija del gobernador Lumpkin. Finalmente, en 1947 se la renombró Atlanta, como una forma femenina de Atlántico.

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