Bahía, una musa inspiradora en el cancionero brasileño

El gran estado del Nordeste tiene quien le cante: Caetano Veloso, Gilberto Gil y Joao Gilberto, entre otros, le pusieron letra y música a su pasión bahiana
Aníbal Mendoza
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15 de diciembre de 2013  

SALVADOR DE BAHIA.- La cultura brasileña nunca interpuso una aduana entre lo erudito y lo popular. Esta ciudad fue fuente de inspiración o lugar de nacimiento de músicos que han basculado entre el arrabal y la academia sin necesidad de asumirlos como trincheras.

Bahía fue el principal puerto de ingreso de esclavos, que llegaron de Angola y otros páramos de África con su groove como equipaje. Luego el trasvase de géneros daría lugar al advenimiento del samba, que en Río de Janeiro llegaría a modelar su lenguaje definitivo.

La combinación entre las etnias negra, indígena y europea también maceró en una usina de ritmos como el axé, afoxé, el pagode, que se polinizaron en el camino con el choro, el baión y otros tantos repiqueteos.

Ese ADN, por suerte, no se perdió en los tubos de ensayo de los antropólogos. Generó puentes y otras tantas tensiones entre los estilos.

De esas fuentes abrevaron algunos de los cinturones negros de la música popular brasileña, como João Gilberto, Tom Zé, Caetano Veloso y Gilberto Gil, además de intérpretes de calado como María Bethania y Gal Costa.

Bahía tuvo en Dorival Caymmi a uno de sus traductores, cuyo legado se prolonga como dinastía a través de sus hijos, Dori, Danilo y Nana. Otro extraordinario compositor, Moraes Moreira, fue junto con sus Novos Baianos, uno de los animadores de la fiesta tropicalista de los años 70. La lista de firmas talentosas aún en boga es infinita.

Por eso mismo Bahía se cuela en cualquier repertorio e incluso llega temprano al mismo centro del show business. En Brasil Pandeiro, composición de Assis Valente, Carmen Miranda se mofa del asunto, cuando canta que el tío Sam está queriendo conocer/ nuestra batucada.

La legendaria artista de sombrero de frutas se preguntaba O qué que a baiana tem? (Qué tiene una bahiana) en el film Banana da Terra , de 1939. La respuesta estaba en el baile: Tem graça como ninguém (tiene gracia como ninguna).

Amor y revancha

Originalmente, la canción que iba a ser incluida en la película era Na Baixa do Sapateiro , del minero Ary Barroso, que pidió una suma abultada por los derechos y quedó afuera. Más tarde se desquitó al ser incluido con su tema en Los t res caballeros, producción de Disney de 1944, que muestra a un Pato Donald hechizado por los tambores de una Bahía de pantalla demasiado blanca.

La canción, cuyo título remite a una calle de Salvador, es un homenaje al amor no correspondido, condición sine qua non de toda canción romántica que resiste el paso del tiempo. Barroso se lamenta por una garota que no le lleva el apunte y pide revancha. Meu Senhor do Bonfim, arranje outra morena/ Igualzinha prá mim (Señor de Bonfim, traeme otra morena igual para mí).

Por la misma época, Bahía irrumpe desde la ausencia. El dolor de ya no estar del autor de Aquarela do Brasil. "Si pudiera cualquier día. Volvería allí de nuevo", implora en el clásico Quando eu penso na Bahia , luego transitada por Caetano Veloso y su hermana María Bethania. Bahía es un concepto más que una referencia geográfica: Barroso nunca puso un pie en la ciudad-musa.

Otro pez gordo, Dorival Caymmi, le cantó a la ciudad desde todos los perfiles. A sus habitantes en San Salvador; a la sacerdotisa del candomblé, en Oração de Mãe Menininha. También experimentó la nostalgia en Saudade da Bahía y asumió el rol de agente turístico en Você já foi à Bahia? ( Ya estuviste en Bahía ), en el que hace una adevertencia a las chicas: Quem vai ao Bonfim minha nêga/ Nunca mais quer voltar. Y también proclama tudo, tudo na Bahia/ faz a gente querer bem/ A Bahia tem um jeito/ Que nenhuma terra tem!

(Quien va a Bonfim, mi negra/ Nunca más se quiere volver. Todo, todo en Bahía nos hace querer así/ Bahía tiene algo que ninguna tierra tiene), un piropo que recupera Caetano Veloso en su Terra. Otro clásico incombustible de Caymmi es Saudade de Itapoa , reversionado a tropel.

Desde el regazo de Santo Amaro da Purificação, Caetano Veloso dedicó un disco, Muitos carnavais , a la fiesta popular más grande del mundo y compuso los enredos Qual é baiana? y Atrás do Trío Eléctrico . Embelesado por las formaciones de batuques, tributó a uno de los más famosos conjuntos de percusión en Depois Que O Ilê Passar (nombre de agrupación de carnaval) y Un canto de afoxe para o bloco de Ilye.

Años más tarde, en el disco Circuladô , se sumó a los que rindieron pleitesía a la playa más famosa de Salvador en Itapua. A la Rainha de la mata atlántica le regaló Bahia, Minha Preta. Incluso habla de Bahía a través de Río de Janeiro (o viceversa) en su canción Onde o Rio é mais baiano .

João Gilberto inventó la bossa nova junto a Tom Jobim y su Bahía natal se filtró en su prosa como un acorde de quinta aumentada. Eu sou amante da gostosa Bahía, porém/ Para saber seu segredo serei baiano também (Yo soy amante de la encantadora Bahía, pero para conocer su secreto tengo que ser bahiano también), se aconseja a sí mismo en Bahía con H . Su medio tono crepuscular, mentado por Caetano Veloso como "mejor que el silencio", reaparece en Falsa baiana , de Geraldo Pereira.

Otro heredero del vademécum de ritmos es Gilberto Gil, quien hizo profesión de fe en Eu vim da Bahia , donde ya sabe, inexorablemente, que se va, pero deja un recado: Mais algum día eu volto pra lá (pero algún día volveré).

En Ele e eu (É l y yo) menciona a la playa de Porto da Barra, en Domingo no Parque , a la Ribeira. En Cidade do Salvador se permite un ejercicio de ensayo y experimentación. Hace un inventario de los atributos de las mulatas en Toda menina baiana , y rememora a la ciudad desde el exilio de Londres en Back in Bahia (Tanta saudade preservada en un viejo baúl de plata dentro de mí).

En Samba de Bençao , Vinicius de Moraes explica su visión dual del ritmo. Porque o samba nasceu lá na Bahia/ E se hoje ele é branco na poesía /Ele é negro demais no coração (Y si hoy él es blanco en la poesía/ Él es negro en su corazón).

En 1966, junto con el guitarrista Baden Powell, el poeta y diplomático encarará su proyecto de afrosambas, que le dio visibilidad al candomblé en la estructura del samba moderno. Uno de esos registros, Canto de Ossanha, tomará vuelo en la voz de la mítica Elis Regina.

En tándem con Toquinho, Vinicius cristalizará su amor por la ciudad de Salvador en Tarde em Itapoã y Berimbau , clásicos del canon de la MPB.

De ese acervo llevado a terreno propio, María Bethania y Gal Costa se convertirán en embajadoras de la tradición allí donde fueran convocadas.

Más cerca de los palos de raíz, la extraordinaria vocalista mineira Clara Nunes se acerca al nordeste en É baiana, Conto de Areia y Lenda das Sereias .

De la épica de barrio a la poesía concreta, desde la cursilería de brocha gorda a la alta cultura desfilan decenas de intérpretes que se han hecho un lugar en el firmamento local. Desde fines de los 80 fermentó una escena de axé, cuyos exponentes más renombrados son Daniela Mercury y la ahora megaestrella Ivete Sangalo. Garantías de rédito comercial han monopolizado el interés de la industria en detrimento de otras propuestas más enraizadas en el folklore.

Uno de los estandartes de la negritud es el grupo Olodum, pioneros del híbrido de samba-reggae con el que ya recorrieron 35 países en treinta años de trayectoria. Asentados en el barrio histórico del Pelourinho, despliegan tareas de reivindicación de los derechos civiles y en contra de la discriminación. Junto a Timbalada y Carlinhos Brown son animadores del Carnaval y de buena parte del calendario.

Otra leyenda local es Gerónimo, autor de raigambre popular, ex percusionista de la banda Dodô & Osmar, inventores del trío eléctrico, cuyo repertorio cobró impulso en la voz de intérpretes como Margareth Menezes y Bethania.

Os Paralamas tradujeron su clásico Jubiabá . Años antes, en Sanfona, el trío cavilaba Quem sabe algum dia/ Numa rua da Bahia/ Tudo tenha solução. Era la época en que los de Brasilia jugaban a ser los sultanes del ritmo, antes de perder fuelle y swing en el camino.

El sueño hippie tuvo como abanderado a Moraes Moreira. Su Chame gente aún se tararea hoy. En su disco Mestiço é isso hace una declaración de principios: Salvador é um porto seguro. Con Os Novos baianos , el cantante y guitarrista acuñó la forma de Sorrir e cantar como Bahía.

El otro lado de Salvador, el que está afuera de los dípticos, tiene voz en Márcio Victor, de la banda Psirico. En sus piezas Firme e Forte o Sou Periferia mana el lenguaje descarnado de la favela, morada de millones al costado del pavimento. Un nuevo imaginario fuera de la órbita de los Vadinhos de Jorge Amado.

Pero la fiesta continúa. El Reveillón 2014 ya tiene line up confirmado: Gilberto Gil, Caetano Veloso, Ivete Sangalo. Como preludio, la Navidad cobijará a O Rei Roberto Carlos.

Mientras tanto, la ciudad polirrítmica acoge una constelación de escenas musicales que tienen sus propias reglas y que se fusionan unas con otras con mayor o menor fortuna. Más allá de los gustos y la herencia recibida, Bahía siempre tiene belleza en lista de espera.

En el mp3

Saudade da Bahía. Dorival Caymmi

Qual é baiana? Caetano Veloso

Bahía con H. João Gilberto

Eu vim da Bahia. Gilberto Gil

Samba de Bençao. Vinicius de Moraes

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