Bajo el sol, en Vibo Valentia

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24 de marzo de 2000  

VIBO VALENTIA.- Nada como una soleada mañana de sábado para Giovanna Valotta, que ya tomó un tazón de café Mauro puro, comió algunos viscotti de nuez, y ajustada la peineta gris a su pelo corto negro se apresta para salir a la feria. Via Terra Vechia 65 es su dirección. Una casa alta de piedra marrón, de fachada centenaria y textura gastada, como casi todas las viejas residencias de la Terra Vechia. Entre estas paredes que cobijaron a su madre, nació Giovanna en 1925, justo en el momento en que su padre corría a buscar a la partera.

Via Terra Vechia no cambió mucho desde entonces, e incluso sigue siendo la calle más importante del sector antiguo de Vibo Valentia, una histórica ciudad de la región de Calabria ubicada en la altura, frente al golfo de Santa Eufemia.

En el extremo oeste de esta acera empedrada se instala la feria. Hasta allí se dirigen centenares de mujeres vibonesas en un rito ineludible, y por supuesto también Giovanna, por el mismo camino que hacía con su madre.

Ella sigue eligiendo con cuidado los fungi (hongos), las almendras y los limones para el limoncello que cocinará por la tarde. Sigue encontrándose con la misma gente, con los aromas de siempre y con el murmullo inquieto típico de los mercados calabreses. Ese que es en dialecto, que a veces termina en griterío y, que sin proponérselo, se transforma en uno de los encantos del lugar.

De castillos e iglesias

Piazza Municipio es la que se encarga de mostrar la faceta más urbana de Vibo Valentia. Un céntrico espacio abierto, rodeado de edificios administrativos y una escuela, al que llegan los ragazzi en motorinos desde sus 8 calles de acceso. Por las tardes es el sitio de reunión pública por excelencia.

Allí nace la avenida (corso) Vittorio Emanuele, la peatonal donde descansan las tiendas y los cafés. Sin duda, son los 500 metros más europeos de la ciudad; esos que con los años fueron aprendiendo acerca de algunas marcas internacionales, pero que nunca conocieron una casa de comida rápida.

La avenida finaliza su paseo en la Viale Regina Margherita, donde hay algunas edificaciones del siglo XVIII, entre las que sobresale el Palazzo Gagliardi y la iglesia de Santa Maria la Nova.

A metros de allí, los parques de la Villa Comunal se extienden hasta alcanzar la catedral, consagrada a San Leolucca. Una fachada solemne, de estilo barroco simple, levantada en 1680, con dos torres paralelas, estatuas de yeso y una inmensa nave central constituyen el Duomo vibonés. Aquel donde fueron bautizados en las primeras décadas del 1900 varios de los inmigrantes italianos que hoy viven en la Argentina.

A menos de un kilómetro de San Leolucca se encuentra el Castillo de Vibo Valentia, una construcción de la época normanda. Desde 1969 funciona en su interior el Museo Arqueológico, que resume entre terracotas y cerámicas de la era precristiana la historia de la ciudad.

Cercanos al sector céntrico, pueden recorrerse la villa nobiliaria Gagliardi, el castillo de Santa Ana, el palacio Romei y la iglesia del Rosario, junto al Parque Comunal. Aunque también vale la pena llegar en auto hasta Mileto, la ciudad de los primeros filósofos, o hasta Vibo Marina, a orillas del golfo de Santa Eufemia. Allí, los pescadores están anudando redes y acomodando el producto de una mañana de pesca.

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