Besançon siempre da la hora justa

La capital de la relojería francesa alberga el Museo del Tiempo
(0)
25 de mayo de 2003  

Besançon, Francia.- Esta ciudad tiene bien ganado el nombre de Capital de la Relojería Francesa, por los avances tecnológicos relacionados con la medición del tiempo.

Desde 1793, la capital de la región de Franche-Comté comenzó un largo camino en busca de perfeccionar la industria de la precisión y se transformó en la cuna de la relojería

Allí se fundó la Escuela de Relojería, en 1860 y el Observatorio, en 1882.

Hacia 1970 alcanzó un auge en la mecánica de la precisión, que le permitió desarrollar sectores como la óptica, la electrónica, la acústica y la biomedicina, entre otras técnicas.

Homenaje a las agujas

Ahora, como homenaje a su larga trayectoria de dos siglos, se creó el Museo del Tiempo, el año último. El objeto de este emprendimiento fue reunir dos grandes colecciones: la de relojería proveniente del Museo de Bellas Artes, compuestas por relojes mecánicos, solares y de arena, y otra colección proveniente del Museo de Historia, que aportó cuadros y grabados.

Pueden observarse 1500 relojes, estuches, cajas, péndulos, una colección de 2000 grabados ligados a la relojería del siglo XVI al XIX, instrumentos, materiales científicos del pasado y el presente, y objetos pertenecientes a laboratorios ciéntificos europeos.

Las colecciones expuestas tienen su origen en la historia urbana, relojera e industrial de Besançon y testimonian la actualidad científica y técnica europea.

El lugar elegido para albergar este museo es el Palais Granvelle, que fue construido entre 1534 y 1546.

Los dos primeros pisos del museo hacen referencia a dos momentos esenciales de Europa occidental: la revolución científica de los siglos XVI y XVII, la búsqueda de precisión en la medición del tiempo hasta el manejo electrónico del siglo XX. El tercer piso está dedicado a exposiciones temporarias. El museo está en el 96 de la Grande Rue.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.