Cabalgatas posta

Opciones para pasar el fin de semana en cuatro patas; guías, buenos pingos y fogones con asado para toda la familia
Opciones para pasar el fin de semana en cuatro patas; guías, buenos pingos y fogones con asado para toda la familia
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31 de marzo de 2000  

Una franja que rodea a Buenos Aires, imaginariamente trazada entre los 40 y los 100 kilómetros de Plaza de Mayo, abarca un escenario propicio para las cabalgatas. Se trata de un pasatiempo bien oxigenado ideal para el comienzo del otoño y desde palenques de distinto nivel de atención, asistencia, caballadas y tarifa.

Ese arco semirrural al que ahora se llega vertiginosamente por el abanico de autopistas incluye a la semicircular ruta provincial 6 o camino del caballo , como lo llaman los que prestan atención a los destinos hípicos que la flanquean en parte de su trazado, que arranca en Campana y culmina en el cruce Etcheverry (y ruta 2).

A pesar de cierta precariedad de su asfalto (comenzó la remodelación del tramo sur), la ruta 6 ganó su fama ecuestre por ser el acceso ideal a las escuelas de polo, de hipismo y estancias turísticas, donde jamás faltan caballos para paseos de tranco corto.

Caballeros y amazonas

Fuera de los fanáticos de los caballos, que se asocian a clubes con picaderos, o los que pensionan un pingo propio con la inversión consecuente, los que abrigan breves sueños de caballero andante o por verse como rítmicas amazonas disponen de algunos lugares con planteles de caballos mansos y en estado aceptable. La propuesta sirve también para los que quieran iniciarse en breves travesías, ya sean entre intrincados montes, o a llanura plena (alambrados y torres de alta tensión aparte).

Quienes sólo quieren alquilar caballos, lo logran -a 10 pesos promedio la hora- junto a las lagunas turísticas de Chascomús, Monte, Lobos y Navarro, además en apostaderos anexos a lugares turísticos notorios: Luján, junto a algunos camping y a la vera de la parrilla de lujo El Establo; San Antonio de Areco, junto al río y en los camping, o como paseo obsequio a quienes almuerzan en La Cinacina.

Hay no menos de seis palenques y hasta 200 animales ensillados en jornadas apropiadas, bajo el boscoso parque Pereyra Iraola, encerrado entre los caminos Centenario y General Belgrano, inmediato al cruce Gutiérrez, y otros dos palenques convocan a los paseantes en cuatro patas en los cercanos bosques de Ezeiza. Esos alquileres también se ofrecen en Jofré, para quienes pretenden reacomodar el abundante almuerzo en los afamados comedores de campo del reducido poblado.

Lo recomendable en La Reja, sobre el camino Benito Juárez y a poco más de 40 kilómetros de la City, es contratar un paseo a caballo a partir de una cabalgata de una hora a 15 pesos en el campo hípico El Garañón (reservas por el 15 4029-2851).

Muy cerca, en la reserva Parque los Robles (0237-4625350), se realizan cabalgatas por sus 268 boscosas hectáreas acompañados por dos baquianos y un enfermero, desde 10 pesos la más corta y 32, la de tres horas y media que llega hasta el cercano lago San Francisco.

Bajo la luna

Pancho Peña organiza cabalgatas (algunas hasta el paraje El Tatú y capital de la Virgen de Vladimir, y otras en noches de luna llena) con caballos mansos -dispone no menos de 40- en su estancia Dos Hermanos, a un paso de Escalada, la pequeña población de la ruta nacional 193, cerca de Zárate y a cinco kilómetros de la Panamericana, ramal a Rosario.

Cobra 50 pesos por el día de campo con desayuno, aperitivo, almuerzo y té con dos horas de a caballo por la mañana y otra cabalgata a la tarde. Los chicos de 5 a 10 años pagan la mitad y los menores de 5, sin cargo. Los que no cabalgan pueden acompañar a los jinetes en alguno de los carros que acopió Peña.

Se puede pernoctar, con el agregado de otro aperitivo, cena y desayuno (50 pesos más). Un sábado y domingo completos, con sus comidas, bebidas y cabalgatas, cuesta 150 pesos (reservas por los teléfonos 4765-4329 y el celular 4420-5920).

A un paso de la estación Vagues, un poblado cercano a San Antonio de Areco, está el campo hípico El Encuentro -comandado por la amazona Bushy Devereux-, donde la mañana arranca con café y bizcochos, previa reserva por el 02326-452795. Algunos visitantes de Areco, a un par de kilómetros, requieren estas cabalgatas guiadas, la más corta de una hora -a 15 pesos- que lleva hasta un campo con vacunos, ovejas, chivos y aves de corral (incluidos exóticos pavos reales) y una huerta ecológica.

La misma excursión, pero ampliada, que demanda dos horas y media, cuesta 25 pesos. La más extensa ocupa una hora más, cuesta 37 pesos y gratifica a los jinetes con la llegada al legítimo y conservado casco de la hacienda de Figueroa. Es un predio mínimo respecto de la gran extensión que compró en 1755 Tomás Figueroa y hoy alberga a su descendiente Julián Figueroa.

El viejo casco, que llaman equivocadamente posta, fue albergue de tránsito de amigos de Rosas y del propio general que allí llegó con Facundo Quiroga -en diciembre de 1834- y también de José María Paz, pero engrillado y camino de la cárcel de Luján, al año siguiente.

De vuelta a Vagues, los jinetes se apean frente a la estación en el boliche San Francisco, cuya visita incluye las bebidas por consumir. Si el grupo de montados es cinco o más, pueden encargar un asado. En ese caso la churrasqueada y el fogón -a 10 pesos por jinete- poblará a El Encuentro de relatos lugareños.

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