Capillas y oratorios de adobe dan fe del rico pasado provincial

Estas construcciones, vestigio de otras culturas, asoman en la ruta desde Tinogasta
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25 de abril de 2004  

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.-- Frescura en los tórridos veranos y calidez en el invierno. La ancestral mezcla de torta de barro y paja pinta de rosado intenso el paisaje de la Ruta del Adobe. Son 50 kilómetros desde Tinogasta, y en el trayecto se encuentran vestigios de la historia de la región en capillas, oratorios y restos de culturas que se asentaron en la región.

La primera escala es El Puesto, un encantador poblado donde se encuentra el Oratorio de los Orqueras, verdadera joya de la arquitectura popular religiosa de la provincia.

Construida en 1740, conmueve su sencillez, con su pequeña espadaña y campanario, el interior con muros y cielos rasos encalados y el escueto altar con la imagen de la Virgen del Rosario. Junto a la capilla se conservan galerías, un viejo lagar, morteros de piedra y tinajones. En el lugar, doña Rosa Orquera oficia con gran gentileza de guía.

Unos kilómetros más adelante, a la izquierda de la ruta, se encuentra La Falda, con la capilla donde se venera a la Virgen de Andacollo.

Sorprende el portal de inusual estilo neoclásico, con molduras talladas, aún en período de restauración luego que un sismo le ocasionara un gran deterioro.

Soledad y desamparo

El próximo destino es el Mayorazgo de Anillaco, que fue propiedad de don Gregorio Bazán de Pedraza. La importancia del lugar, que se remonta a 1614 y copia una hacienda andaluza, se puede apreciar en los restos de la casona principal en forma de U, las pircas donde se encerraba el ganado que iba a Copiapó, la bodega y el portal para carruajes.

Sorprenden la soledad y el desamparo a pesar de que ahí también hay otra de las joyas de la ruta: la capilla. Es la más antigua de Catamarca y declarada Monumento Histórico. El visitante puede entrar para visitarla destrabando el cerrojo original y abriendo el gran portal. Seguramente no dejará de maravillarse con el interior de gruesos muros de dos metros de espesor. En el fondo está el impactante altar, totalmente moldeado en torta de barro.

La luz exterior que se filtra tiñe todo de un intenso rosa-naranja, creando un impresionante clima. Después de pasar por Batungasta, donde se encuentran los vestigios de un antiguo poblado, se llega a Fiambalá, el broche de oro del recorrido.

Allí está la Comandancia de Armas que data de 1745.

Un espectacular conjunto, con la casa principal de gruesas paredes de bloques de adobe, y techo de vigas curvas de madera y caña atadas con tientos.

Conmueven los restos de los murales, donde se descubren, borrosas, figuras de arcángeles y caballeros. El emocionante sitio se completa con la aledaña iglesia de San Pedro, patrono de Fiambalá, de 1770. En su interior está el Santo, una particular figura articulada de origen cuzqueño y bellas pinturas de la misma escuela.

Una curiosidad para no perderse es asomarse al interior del campanario donde se puede ver la escalera de acceso al mismo en dos tramos, tallada en una sola pieza de madera de algarrobo.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión $ 560

Hasta Catamarca, de ida y vuelta.

Alojamiento

En Tinogasta. Casa Grande; (03837) 421 140. La habitación doble, $ 50 con desayuno. En Fiambalá. Hostería Provincial; 496 291. La habitación doble, $ 28, sin desayuno. Hotel del Centro; 420 955. La habitación doble $ 60, con desayuno.

En Internet

www.catamarcaturistica.com.ar

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