Cariló crece a buen ritmo en el bosque

Emprendimientos inmobiliarios y un nuevo paseo comercial le cambian la cara a este balneario rodeado de médanos
(0)
21 de diciembre de 2001  

CARILO.- Había una vez un bosque de pinos, eucaliptos, álamos, sauces llorones, acacias, cipreces y araucarias, y al final del camino, el resplandor y la furia del mar. Una superficie de mil doscientas hectáreas, donde las calles sin asfaltar poseen nombres de aves -paralelas al mar- y árboles, y van en orden alfabético desde la costa -Avutarda- hasta la ruta -Zorzal-. Donde el toc toc del carpintero o el sonido del pájaro músico se advierten en cada rincón. Ese lugar es Cariló, voz indígena que significa médano verde y que sintetiza la obra de aquel que pensó este bellísimo balneario, Héctor Manuel Guerrero.

En la actualidad, Cariló exhibe su pujanza a pesar de la crisis económica. La llegada del gas natural es un alivio para los pobladores residentes; de esta forma, abaratarán los costos en el invierno próximo.

Mariana Bianchi, de la inmobiliaria Constructora del Bosque, cuenta que se sigue edificando. Y se pueden ver obras en construcción, aquí y allá, sobre todo, las de mayor magnitud. "A pesar de todo estamos en crecimiento -dice- . Esta es una opción para todo el año, y cada vez más personas vienen a pasar el fin de semana."

Deportes, playa y mucho más

La oferta deportiva es buena. El Golf Club Cariló es uno de los más bonitos de la zona; por $ 35 diarios de green-fee -que incluyen el torneo- se puede jugar entre dunas y bosques.

El Tennis Ranch es un clásico que no falla para comer ni para practicar este deporte. Este año organizarán allí fiestas para chicos de 3 a 15 años. También hay caballos para alquilar.

Entre las novedades para este verano se encuentra el Paseo de los Arcos, inaugurado ayer, obra que estuvo a cargo de los arquitectos Alejandro Arruabarrena y María Marcela Vieytes. Juegos de computación, casa de ropa para adolescentes, el primer restaurante de sushi, Cariló Rolls y una vinoteca, entre otros negocios, abrieron sus puertas al turismo. El Centro Comercial se amplía cada vez más.

Por otra parte, Casamar será la primera muestra de arquitectura, arte y decoración, del 31 del actual al 20 de marzo, en La Caballeriza, en la calle Carpintero, propiedad de la familia Guerrero.

Las arquitectas Analía Fontana y María Celeste Siccardi, responsables del proyecto, informaron que el edificio forma parte de los inicios de Cariló y ha sido protagonista de su desarrollo; en él se albergó la primera proveeduría de la zona. Más tarde funcionó el Museo de la Historia de Cariló y hoy se convertirá en el espacio que agrupe a todas las expresiones del arte. En la planta baja funcionarán un museo virtual del bosque, donde se contará la historia de Cariló, y un bar temático. Para subir al primer piso donde se exhibirá la muestra habrá que abonar 3 pesos.

El año próximo, Expo-Delicatessen será el primer centro de exposiciones de la costa atlántica. Se inaugurará en la temporada 2002-2003, junto con un show de productos con un fast-food en la planta alta.

El sector turístico es optimista, contra todos los pronósticos. Las consultas son muchísimas y, de a poco, las reservas empiezan a concretarse. Así lo afirman Eduardo Arqueros, gerente de los hoteles Paradise y Rumel, Viviana De Marchi, de la hostería Cariló, y Enzo Véndola, de Jorge Guerrero Inmobiliaria.

Fernando Olivencia, del balneario Hemingway, afirma que "nadie sabe realmente cómo será la temporada que viene, pero Cariló mantiene su público". Cozumel y Chao Montesco son los otros dos paradores que completan la oferta de playas en Cariló. Este último, con todos los chiches: hasta blíndex, para que los socios o los comensales puedan tomar sol y comer sin molestarse por el viento.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.