Chau, me tomo el subte para la playa

Horacio de Dios
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20 de noviembre de 2016  

La ciudad de Los Ángeles es tan grande, que en lugar de los cuatro puntos cardinales tiene cinco, porque le agregan el Centro. Igual a lo que hacen los chinos para graficar su geografía. En L.A. la zona urbana ocupa 1215 kilómetros cuadrados (12 veces más que París y 6 que nuestra Capital Federal). Con una población total, sumando la metropolitana (el Gran Los Ángeles), de 18 millones de habitantes.

El problema fundamental es el transporte, aunque tengan un auto cada 2 personas. A pesar de sus autopistas que nunca dan abasto y la red de ómnibus con 18.500 paradas, sin contar los taxis (aunque allí Uber no tenga problemas).

En uno de mis primeros viajes a California aposté a que podía pasar una semana sin alquilar auto. Y gané con la ayuda de las 189 líneas de buses que la mayoría de los angelinos no usan porque igual a los cowboys o los gauchos, son incapaces de moverse sin su caballo (léase el propio auto).

En 1990, para aliviar la situación, inauguraron sus dos primeros subterráneos. Tema más que difícil en territorio montañoso y con sismos. No fueron los primeros en descubrir el subsuelo pero lo hicieron a su manera.

En Buenos Aires la línea A funcionó desde 1913 pero, después de ampliar la red uniendo la ciudad hasta 1936, se paró el ímpetu y estuvimos 63 años sin hacer un sólo kilómetro más. Los californianos no se preocuparon por llegar tarde y en poco tiempo crearon una telaraña que les permitió ir desde cualquier lado hasta cualquier lado. Por ejemplo a las elevaciones de los parques temáticos de Universal y el laberinto de barriadas del centro con los subtes que, como todo el transporte público, pertenece a la municipalidad. Y no es barato. Un viaje cuesta 1 dólar con 25 centavos y el pase por un día válido para combinar Metro con buses 5 dólares.

No sólo tienen trenes bajo tierra sino que incorporaron un sistema mixto que sube a superficie cuando hace falta como factor complementario. El caso de nuestro Premetro en el Oeste desde 1987. Es lo que llaman Tren Ligero en relación a los Trenes Pesados bajo tierra. Están en plena expansión en Europa y en Estados Unidos con el liderazgo de Los Ángeles, que tiene cinco líneas: Roja a Hollywood y Estudios Universal, Morada desde el Centro a Koreatown y las restantes ligeras para Azul, Verde y Oro para 93 estaciones en total. El plan sigue con fases previstas hasta el 2023 y 2032 cuando la línea Naranja de buses se convierta en tren ligero.

Ahora a Santa Mónica

Este mes, con una gran fiesta, se habilitó la llegada a la playa de Santa Mónica. Un sueño realizado para subirse al vagón en el Centro y bajarse a metros del Océano Pacífico después de sólo 48 minutos, un récord absoluto al que ninguna autopista puede competir ni con un auto de carrera y libre permiso. El muelle en sí mismo es una gran atracción con su parque de diversiones, lo mismo que el barrio que lo acompaña, que es mi preferido para disfrutar el doble y gastar lo menos posible.

Disfrutar la puesta del sol no tiene precio ni caminar hasta Venice con la Muscle Beach con los físicoculturistas que seguían las rutinas de Arnold Schwarzenegger. Fue siete veces el Campeón Mundial, Mr. Olympia antes de convertirse en Terminator en el cine y en el gobernador de California (2003-2011).

También puede hacer el recorrido en patines o bicicletas al mismo tiempo que apreciar el deslumbrante circuito de Arte Callejero y luego, no muy lejos, la 3rd Street con sus comercios y lugares para comer y tomar algo ¡no caro! porque no es Beverly Hills.

Porque Los Ángeles tiene la virtud paradójica de transformar lo que siempre se consideró la Capital Mundial del Auto en un paseo peatonal ¡gracias al subte!

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