Cinco lugares muy visitados... ¡que nunca existieron!

En Verona, Londres, Berlín, Tailandia y China, 5 lugares míticos más cerca de la ficción que de la realidad.
En Verona, Londres, Berlín, Tailandia y China, 5 lugares míticos más cerca de la ficción que de la realidad. Fuente: Archivo
Pierre Dumas
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29 de julio de 2018  

1. Verona: el balcón de Julieta Capuleto

En Verona, ¿la casa? del mítico personaje de Shakespeare
En Verona, ¿la casa? del mítico personaje de Shakespeare Fuente: Archivo

Tanta es la fuerza del drama de Shakespeare, que Julieta Capuleto tiene la verosimilitud y complejidad de un personaje real. Sin embargo, nada indica con certeza que haya existido realmente, lo mismo que Romeo: por lo tanto, menos aún podría haber existido su famoso balcón. Y sin embargo, ¿quién se anima a negarlo cuando se encuentra justo debajo de esta construcción de piedra, en un edificio medieval de Verona al que todos reverencian como el verdadero hogar de la desdichada adolescente?

La actual Casa de Julieta, uno de los hitos del turismo veronés, fue en siglos pasados una suerte de albergue de reputación dudosa, que solo conservó de original una torre. El resto de lo que se ve es una reconstrucción escenográfica de mediados del siglo XX, inspirada en parte en un film de Hollywood y en el famoso cuadro de Francesco Hayez que representa el último beso de Romeo y Julieta (y que inspiró también la foto de la caja de los bombones Baci de Perugina).La parte principal de la reconstrucción es el propio balcón, añadido para recrear el de la obra de Shakespeare. La escenografía se completa con la estatua de Julieta (según la tradición, tocarle el seno derecho dará suerte en el amor) y con un mural repleto de grafitis que inspiran inscripciones de todo tipo e idioma.

Para completar la ilusión, a Julieta es posible escribirle y tiene una secretaria que se ocupa de responder todos los mensajes. Si hay suerte se encontrará el auténtico amor y será posible sacar turno para casarse... en la propia Casa de Julieta, que también vive de alquilar sus espacios para bodas.

Casa de Julieta. Via Cappello 23, Verona. Tel. + 39 045 8034303. Lunes de 13.30 a 19.30 y martes a domingo de 8.30 a 19.30. Entrada, 6 euros. www.casadigiulietta.comune.verona.it

2. Londres: la casa de Sherlock Holmes

Abrió en los 90 por pedido de los fans
Abrió en los 90 por pedido de los fans Fuente: Archivo

La ilusión es perfecta. Con meticulosidad británica, el 221B de Baker Street existe concretamente, aunque sea una dirección tan legendaria como el detective de Conan Doyle. Basta acercarse para tener algunas pistas: la silueta del detective en la decoración de la estación Baker Street del metro londinense ya lo anuncia. Y la estatua de bronce tamaño natural que aparece poco después de salir a la superficie lo confirma: por aquí vive Sherlock Holmes, justo frente al célebre Museo de Cera de Mme. Tussaud.

Todo es tan verosímil que resulta difícil creer que el detective sea solo un personaje literario, y que Baker Street 221B solo sea una creación posible gracias al permiso especial concedido por el distrito londinense de Westminster (ya que, en realidad, forzando las matemáticas, se encuentra entre los números 237 y 241)., concretando un viejo anhelo de los lectores de Conan Doyle: conocer la casa del perspicaz investigador privado.

El interior es el de un típico apartamento inglés del siglo XIX: en el primer piso están la chimenea y el sillón de Sherlock, su pipa y su gorra, su dormitorio y su despacho. Una planta más arriba están los dormitorios del Dr. Watson y el ama de llaves, y en el tercer y último piso una serie de figuras de cera que evocan a los protagonistas de los distintos relatos, desde Moriarty a los pelirrojos de la curiosa liga que copiaba la Enciclopedia Británica.

221B, Baker Street. Se llega fácilmente desde la estación Baker Street. Abre de 9.30 a 18. Entrada, 15 libras (10 los menores de 16). www.sherlock-holmes.co.uk

3. Tailandia: el puente sobre el río Kwai

No siempre se sabe dónde queda: pero incluso sin poder ubicarlo con precisión en el mapa, es difícil desconocer la canción silbada (La marcha del coronel Bogey), tan famosa como la película de 1957 basada en la historia del puente... que en realidad nunca existió allí donde se lo ve hoy.

El film de David Lean tiene punto de partida en una novela de Pierre Boulle ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Cuenta la historia del enfrentamiento entre un militar japonés y uno británico por la construcción del puente en cuestión. Pero cuando los turistas, atraídos por la que se considera una de las mejores películas del cine bélico de la historia, empezaban a buscarlo, se encontraban con que no había tal puente sobre el río Kwai.

Ni lerdo ni perezoso, el gobierno tailandés decidió satisfacer sus expectativas y aprovechar los beneficios económicos, rebautizando el río Mae Khlaung como Kwai. Sobre el Mae Khlaug realmente se construyó un puente durante la Segunda Guerra: tiene 346 metros de largo, está en las cercanías de la localidad de Kanchanaburi y se llega en excursiones desde Bangkok. Parte del llamado Ferrocarril de la Muerte por el número de vidas que costó su construcción, el puente es una reconstrucción del original, destruido por bombardeos británicos.

Se puede llegar hasta el puente en tren desde Bangkok, bajando en Kanchanaburi (el trayecto lleva unas tres horas). A tres kilómetros de la estación está el puente, cuyos pilares de hormigón son los originales. Es posible transitarlo a pie, pero cuidado: el ferrocarril aún funciona.

4. China: la ciudad mítica de Shangri-La

Es idéntica a la legendaria ciudad que describió James Hilton en su novela Lost Horizon, publicada en 1933
Es idéntica a la legendaria ciudad que describió James Hilton en su novela Lost Horizon, publicada en 1933 Fuente: Archivo

Hasta 2001, se llamaba Zhongdian. Es una ciudad con monasterios budistas ubicada en un valle de los confines del Tibet. Cambió su nombre ese año: ahora se llama Shangri-La y es un éxito turístico total. La cantidad de visitantes (chinos principalmente) fue multiplicada por 700 y alcanza la suma de varios millones por año. Shangri-La es un museo a cielo abierto, con templos, monasterios y casas tradicionales. Está idéntica a la legendaria ciudad que describió James Hilton en su novela Lost Horizon, publicada en 1933.

El éxito en librerías de esa historia de un accidente de avión en medio del Himalaya se convirtió en un clásico del cine, filmado por Frank Capra en 1937. Aquella Shangri-La de papel es el epicentro de la perfección y la plenitud. Está en un valle verde y fértil encerrado por el Himalaya y sus habitantes viven en paz una vida longeva.

El monasterio de Muli, más particularmente, fue la presunta inspiración del libro de Hilton, que lo conoció por medio de una nota publicada en National Geographic en los años 20. La ex-Zhongdian no es el único lugar que pretende ser Shangri-La: hay otros en Tibet, en Bután, en el norte de la India e incluso en Pakistán. Ninguno tomó una decisión tan radical como la ciudad china que cambió su nombre.

El aeropuerto de Diqing-Shangri-La recibe vuelos desde Beijing, Shanghai, Lhasa, Kunming y varias ciudades más de China.

5. Berlín: Check Point Charlie

Estaba justo en el límite entre el sector soviético y el americano durante la Guerra Fría
Estaba justo en el límite entre el sector soviético y el americano durante la Guerra Fría Fuente: Archivo

Es un rezago de los años 50 y la Guerra Fría. El símbolo de la partición de Europa en dos bloques. Y, sin embargo, es otro lugar que se visita, pero no es tan real como parece. El checkpoint actual es una copia bastante fiel del original, destruido a principio de los 90 cuando se reunificaban las dos Alemanias.

Se convirtió en uno de los puntos más visitados de Berlín, en el cruce de la Friedrichstrasse y la Zimmerstrasse. Estaba justo en el límite entre los distritos de Mitte (en el sector soviético) y Kreuzberg (en el americano). Oficialmente era el punto fronterizo C (por esto se llamó Charlie, en el alfabeto fonético de la OTAN), reservado al paso de extranjeros y diplomáticos, en el centro mismo de la destituida capital del Tercer Reich. La garita que se fotografía ahora es la copia del punto de control occidental. La parte oriental era un temible sistema defensivo cuyo propósito era disuadir sobre potenciales fugas.

Siempre hay figurantes en uniforme delante de la garita para sacarse fotos, encargados de recrear un mundo que desapareció hace casi 30 años. En los alrededores hay varios museos y una colección de Trabant, aquellos autitos de la Alemania Democrática que fueron el pasaporte a la libertad para miles de familias cuando Hungría abrió sus fronteras con Austria y aceleró el derrumbe de la cortina de hierro en 1989.

Queda en el 45-47 de la Friedrichstrasse, al lado del MauerMuseum (Museo del Muro), que abre todos los días de 9 a 22.

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