Como en Francia, pero en Canadá

(0)
24 de junio de 2012  

Para quienes quieran sentirse como en Francia, pero estando en el continente americano, no dejen de conocer Quebec.

En el sudeste de Canadá, y capital de la provincia del mismo nombre -y la segunda en superficie del país-, fue fundada por Samuel de Champlain en 1608.

Es una metrópoli francófona y en todo momento se aprecian las costumbres, la distinción de sus habitantes y las comidas que se saborean igual que en el país francés.

Su nombre proviene de Kebec, donde el río se estrecha, ya que está a orillas del río San Lorenzo, de 1800 km.

Lo primero que se respira -como en todo Canadá- es el orden, el respeto y la prolijidad hasta en los más mínimos detalles, pero acá, con una particularidad muy especial: todas las patentes de los automóviles llevan la divisa Je me Souviens (Me acuerdo), símbolo del Regimiento Canadiense Francés, en honor y en memoria de los muertos en las guerras.

En la ciudad vieja (recinto amurallado) se pueden visitar lugares muy significativos, donde se destacan sus fortificaciones, la Place Royale -cuna de su fundación-, el Viejo Puerto, el Museo de la Civilización, lugares que permiten revivir la historia de Quebec. Se puede recorrer caminando por sus impecables callecitas angostas y con pendientes, cuyas veredas están llenas de macetas con flores coloridas que las hacen más adorables.

La Citadelle, que ocupa 15 hectáreas, es la más importante de las fortificaciones y puede ser visitada todos los días durante el verano. Allí se puede disfrutar de la ceremonia del desfile y el cambio de guardia de los militares con sus atuendos típicos y el escudo de armas del Regimiento 22 Royal; un espectáculo digno de observar.

Allí también se puede visitar la capilla y el Monumento Conmemorativo del Regimiento, donde se conservan el libro de los recuerdos, las antiguas banderas y los honores de las batallas. Este fue el antiguo polvorín donde se almacenaba la pólvora.

Continuando el recorrido se llega al imponente Château Frontenac (1893), un antiguo castillo sobre una colina a orillas del río San Lorenzo en homenaje a Louis de Frontenac, célebre militar y aristócrata, también intrépido explorador, y finalmente gobernante de la antigua Nueva Francia, ya que fue él con sus tropas quien la recuperó de los ingleses a fines del siglo XVII. Hoy, transformado en hotel para alojar a los visitantes de la ciudad, también puede conocerse a través de visitas guiadas.

Otro lugar interesante es la Basílica Catedral de Notre Dame, la primera parroquia católica de Canadá, edificada en 1647. A pesar de sus tres incendios, ha sido reconstruida siempre en el mismo lugar y siguiendo su diseño original, permitiendo de este modo revivir cuatro siglos de historia.

Por último, para terminar el día, al atardecer se puede disfrutar del Cirque du Soleil, con su famoso espectáculo que recorre el mundo, pero que en esta ciudad -de donde son oriundos- es brindado al aire libre y con entrada gratuita.

COMPAÑEROS DE RUTA

Mar Egeo y Mar Negro

Compartiría un viaje en grupo o con alguna persona en septiembre, recorriendo durante 18 días el mar Egeo y el Mar Negro, cultura, playas y magia, de los cinco países que toca el crucero, con gente mayor de 55 años. Gracias, Ana

parisanavel@hotmail.com

Italia y España

Somos un grupo de amigos que vamos a recorrer Italia, ciudades imperiales y el norte de España y nos queda un lugar. Es un viaje muy económico; si te interesa escribinos a losviajeros2012@aim.com

Carlos Llamosas

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.