Córdoba muestra las huellas de la fe

Las estancias de la Compañía de Jesús se conservan estoicas pese al paso del tiempo y permiten introducirse en la memoria de nuestro país; varios circuitos para visitarlas
Las estancias de la Compañía de Jesús se conservan estoicas pese al paso del tiempo y permiten introducirse en la memoria de nuestro país; varios circuitos para visitarlas
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24 de marzo de 2000  

CORDOBA.- Un circuito turístico de cuatro días permite apreciar cuatro siglos de la gesta civilizadora de los jesuitas en esta provincia. Comprende algunas estancias que fueron la cuna de asentamientos poblacionales, así como la Manzana de la Compañía de Jesús, en esta capital.

Esta ciudad fue precisamente la capital de la Provincia Jesuítica de Paraguay. Abarcaba Bolivia, Uruguay, parte del Brasil, la Argentina, Chile y Paraguay. Podría decirse que fue la precursora del Mercosur. Ya en el siglo XVII los jesuítas exportaban harina a Brasil.

Hoy, todo parece indicar que tanto las estancias como la Manzana serán incluidas en la lista del Patrimonio Cultural Mundial de la Unesco. La Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos gestiona esta inclusión por medio del proyecto El Camino de las Estancias. Propone que se incorporen a esa nómina las estancias de Alta Gracia, Jesús María, Santa Catalina, La Candelaria y la Casa de Caroya, junto con la Manzana Jesuítica que comprende la iglesia de la Compañía de Jesús, la Universidad y el Colegio Monserrat de Córdoba.

Para aquellos que desean realizar estos circuitos se recomienda salir de esta capital, además de disponer de cuatro días, para conocer los lugares que son pura historia y cultura.

I) Por la mañana, visitar la Manzana Jesuítica o de Las Luces; por la tarde, en Alta Gracia, ver el Museo Nacional Casa del Virrey Liniers.

II) Ir al Museo Nacional Jesuítico de Jesús María. Almorzar. Por la tarde, ver el Museo Provincial Casa de Caroya.

III) Por la mañana, visitar Santa Catalina. Almorzar en La Ranchería. Luego, en Córdoba, ver la Quinta Santa Ana y la Cripta del Noviciado Viejo (Colón, esquina Rivera Indarte), ambos monumentos jesuíticos.

IV) Pasar el día para conocer La Candelaria. Ir por Tanti y regresar por Cruz del Eje, disfrutando del paisaje serrano.

Circuito Nº 1

MANZANA DE LA COMPAÑIA DE JESUS

Esta manzana turística es llamada también funcional o de las luces, en la ciudad de Córdoba. Se encuentra entre la Av. Vélez Sarsfield, las calles Caseros, Duarte Quirós y la peatonal Obispo Trejo.

Abarca la iglesia de la Compañía de Jesús, el templo más antiguo del país. A su lado, el Colegio Máximo o Real Colegio de San Carlos, que generó la primera universidad argentina, la Universidad de Córdoba. Contiguo, se encuentra el Colegio Convictorio, de Nuestra Señora de Monserrat, actualmente Colegio Nacional Monserrat. Aquí, los padres jesuitas instalaron la primera imprenta del Río de la Plata.

Estancia de Alta Gracia

Se encuentra a sólo 36 km de la ciudad de Córdoba. Los jesuitas, maestros en el manejo del agua, construyeron allí un tajamar, el dique más antiguo de la provincia.

En 1643, Alonso Nieto de Herrera S.J., la donó a su orden que la destinó al sustento del Noviciado.

Instalaron en ella una fundición para construir campanas y una tejeduría para lana y algodón. También en los talleres de su obraje producían muebles, rejas, ladrillos, velas y jabones.

Su cría de caballos y mulas era enviada a La Candelaria y luego vendida en el Alto Perú. El casco de la estancia comprendía la residencia, el tajamar, el obraje, los molinos, la ranchería y la iglesia.

Esta fue construida en 1762, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced.

Luego de la expulsión de los religiosos, la adquirió en 1810 el virrey Santiago de Liniers, que a su vez la puso en venta en 1820. Su último propietario, José Manuel Solares, dispuso por testamento en 1868 "el fraccionamiento de estas tierras"; así, alrededor del casco de esta estancia jesuítica nació Alta Gracia. La residencia de los padres jesuitas fue declarada, en 1941, Monumento Histórico Nacional. Residía la misma familia Lozada, a quienes en 1968 el gobierno nacional se la expropió para convertirla en el Museo Nacional Casa del Virrey Liniers.

Noemí Lozada de Solla -anterior propietaria- fue su primera directora; actualmente es la presidenta del proyecto El Camino de las Estancias declarado de interés nacional, iniciado conjuntamente con Mario Borio y Lucía Barnes en 1998.

El museo

Situado junto a la iglesia, tiene un gran valor arquitectónico. En sus largas y curvadas galerías hay 17 salas de exposiciones. Muestran la forma de vida de los primitivos lugareños, los indios comechingones; de los serranos y de los cordobeses desde los siglos XVII al XIX, así como el paso del virrey Liniers por esta casa.

Ofrece en forma gratuita un experto servicio de guías, que cuenta con videos y audiovisuales. Se pueden adquirir libros, artesanías y recuerdos en la tienda de los regalos de la planta baja. De la época de los jesuitas, el museo conserva una inmensa pintura cuzqueña del siglo XVIII: La Investidura de Santa Teresa o la Visión del Collar , el óleo La Azucena de Quito , un mascarón de proa y en la iglesia un órgano de las misiones guaraníes.

Dirigido por Mónica Gorgas, el museo es de gran interés turístico, pues allí se organizan charlas, seminarios, conciertos y todo tipo de manifestaciones artísticas, que lo convierten en un dinámico foco cultural de alto nivel.

Circuito Nº 2

ESTANCIA JESUS MARIA

En 1618, la Compañía de Jesús adquirió más de 9000 hectáreas en la zona Guascate, Aguas Muertas, Río Seco, hoy Jesús María. Establecimiento rural agrícolo-ganadero, contaba con una huerta, dos molinos, telares y una curtiembre. La estancia se destacó por sus cepas y la producción de vino. Con el nombre de Lagrimilla fue el primer vino americano que probó el rey de España. Se la destinó al mantenimiento del Colegio Máximo de la orden y para el descanso de sus alumnos y profesores. La residencia de los padres, con sus galerías claustrales y su templo, fue construida por el mejor arquitecto jesuita del siglo XVIII, el italiano Juan Andrés Bianchi.

El templo

La iglesia es de estilo barroco colonial. En la cúpula pueden verse cuatro ángeles con rostros aborígenes y cuatro cabezas de caciques sanavirones. Actualmente, pueden admirarse el Sagrario, de madera dorada y tallada, y una talla policromada de La Inmaculada Concepción , ambas de las misiones jesuíticas guaraníes.

Luego de la expulsión de los religiosos, compró esta estancia la familia Correa. Veneraban una antigua talla jesuítica de San Isidro Labrador. De ahí que se conociera este templo como iglesia de San Isidro.

La estancia se encontraba en el Camino Real que llegaba a Potosí. A sus claustros llegaron: San Martín, Lavalle, Belgrano, Paz, Quiroga, Sarmiento, Vélez Sarsfield, entre otros. En 1941 su casco fue declarado Monumento Histórico Nacional y en 1945 la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos solicitó al provincial de la orden que creara el Museo Jesuítico para rememorar la obras de la Compañía de Jesús en el Río de la Plata y América.

Su primer director fue el dinámico padre Dreidemie, que inició personalmente la colección de piezas arqueológicas del NOA que se exhiben en la amplia y antigua bodega del museo.

El museo

El Colegio del Salvador, la Universidad de San Miguel en Buenos Aires, y la Compañía de Jesús en Córdoba, más donaciones privadas, completaron su acervo.

Por la alta calidad de su patrimonio, éste es el museo más importante de este recorrido jesuítico. Se destaca su Arte Sacro Colonial. Está expuesto en salas de imaginería religiosa, pinturas, ornamentos sagrados y platería. Las piezas de diversas procedencias simbolizan por su belleza el deseo de la Iglesia y de los jesuitas de "transmitir la fe cristiana a través del arte".

En 18 salas de exposiciones se muestran también: grabados, monedas y medallas; mobiliario colonial civil y religioso; porcelanas y cerámicas europeas, y arqueología y etnografía.

Sería interesante señalar a turistas y extranjeros la rica imaginería religiosa de este museo. Contiene numerosas piezas de las Misiones Jesuíticas Guaraníes que durante los siglos XVII y XVIII crearon imágenes de vestir, tallas doradas policromadas y estofadas.

Dirige este Museo Jesuítico Nacional Nelso Lenarduzzi, que continúa en el mismo investigaciones arqueológicas.

El museo cuenta con un servicio de guías especializados, salas para exposiciones temporarias y biblioteca. Tiene talleres de plástica, manualidades y talla de madera. Se organizan conciertos, seminarios, conferencias y diversas expresiones artísticas: danzas, teatro, etc., creando un activo intercambio cultural.

ESTANCIA CAROYA

Recibida como donación en 1616, Caroya es la más antigua de las estancias de los padres jesuitas.

Posteriormente la adquirió el presbítero doctor Ignacio Duarte Quirós, que en 1687 la vuelve a donar a la Compañía de Jesús -orden que apreciaba- para mantener el Colegio de Monserrat, el que contribuyera a fundar.

Caroya poseía dos lagunas, un tajamar, un molino, chacra, huertos y viñedos. Se cosechaban cereales, frutras y hortalizas; producían aguardiente y vino, y se sabe que se cultivaba azafrán.

Caroya tenía una amplia y sólida casona colonial donde pasaban sus vacaciones los alumnos del Colegio Monserrat.

Luego de la partida de los jesuitas, la estancia pasó por varia manos, hasta que en 1814 se instaló en su casco la primera fábrica de armas blancas del país. Josó Javier Días, gobernador de Córdoba, hizo fabricar una espada sable destinada al general Gervasio José de Artigas.

En 1876, por iniciativa del presidente Avellaneda, que favorecía la inmigración, se formó allí el pueblo Colonia Caroya. Llegaron a la misma colonos italianos provenientes del Friuli. Se alojan en esta casona convertida en Hotel de Inmigrante.

Los industriosos friulanos convirtieron a Caroya en una atracción gastronómica cordobesa. Todos van en busca de sus afamados productos regionales, como los quesos, fiambres, embutidos y vino Frambua.

Durante el siglo XVIII, la casona con su mirador se convirtió en Posta del Camino Real hacia el Perú. Albergó a numerosos próceres y personajes de nuestra historia. En 1941 fue declarada Monumento Histórico Nacional y, en 1978 -en ocasión del centenario de la Colonia Caroya-, fue convertida en Museo Histórico Provincial Casa de Caroya.

El museo

Tiene una Sala de Armas y otras dedicadas al Colegio Monserrat, a la Biblioteca de Duarte Quirós y a la Universidad de Córdoba. A esta última pertenece la colección de artesanías cordobesas, que se muestran en cuatro salas: colchas, mantas, alfombras, tapices, cestería y cerámicas.

El Museo de la Colonización posee mobiliario, vestimenta, útiles de labranza, enseres domésticos, sartenes para el ancua , ollas para la polenta, bateas para vino patero, así como retratos y fotografías de los primeros inmigrantes que reflejan el estilo de vida de los friulanos.

La antigua capilla jesuítica conserva bancos, el altar y una imagen de la Virgen de Monserrat del Siglo XVIII.

Circuito Nº 3

ESTANCIA SANTA CATALINA

Santa Catalina es la más hermosa de las estancias de los jesuitas. Al adquirirla en 1622, conservaron su nombre Santa Catalina de Alejandría, mártir egipcia del siglo IV.

Sus extensas tierran mantenían El Noviciado de la Compañía de Jesús en Córdoba. Contaban con vacas, ovejas, caballos y las redituables mulas que vendían en el Alto Perú.

Los visionarios religiosos canalizaron el agua de la estancia, trayéndola desde el río Santa Catalina. La contenían en dos tajamares y con ella impulsaban sus dos molinos y su batán. Esta era una rueda movida por agua, provista de mazos que golpeaban la lana para hacer fieltros.

En Santa Catalina se confeccionan: sombreros, tejidos de algodón, paños de colores, mantas, colchas, alfombras (chuces), cueros, quesos, sal, harina, vinagre y vino.

En su casco se hallaba la residencia, formada por tres grandes patios rodeados de habitaciones y galería con columnas de madera. El noviciado se ubicaba en otros dos patios laterales; y la iglesia y sus claustros, los talleres, el perchel para guardar trigo, La Ranchería y el cementerio.

La iglesia

Su templo, obra maestra del barroco colonial, fue edificada en etapas. Es obra de un arquitecto jesuita bávaro, Antonio Aarls o Harls. Se terminó en 1654.

Se diferencia de otras iglesias de estancias jesuíticas por las dos torres en su magnífica fachada. Tienen, así como el portal del cementerio, adornos de influencia germana.

El altar mayor es una talla norteña de algarrobo dorado. Sobre el mismo se halla la imagen de Santa Catalina, con sus joyas y vestidos primitivos.

Tiene dos altares de estilo rococó. Cabe destacar la cúpula de la bella sacristía, así como el gran Cristo, cinco pinturas cuzqueñas, una campana de Alta Gracia de 1690 y dos rejas del comulgatorio.

Por los claustros altos se llega a las tribunas o balcones de la iglesia. Permitían seguir desde ellos los oficios. En estos claustros vivieron famosos historiadores jesuitas y el notable músico Domingo Zipoli, que actuó como organista en Roma.

La floreciente estancia pasó a poder de la Junta de Temporalidades, luego de la expulsión de los Jesuitas en 1767.

Francisco Antonio Díaz

Un español, Francisco Antonio Díaz, teniente coronel de los Reales Ejércitos la compró en 1774. Alcalde del Primer Voto de la Ciudad de Córdoba, se comprometió a mantener su templo y el culto que en él se practicaba. Se casó con María del Carmen Albornoz, descendiente del fundador de Córdoba.

La promesa

Un nieto suyo, Felipe Díaz, era militar. Al caer en una emboscada formuló una promesa a Santa Catalina de Alejandría y como salvó milagrosamente su vida, la cumplió hasta su muerte. Su familia continuó con esta tradición. El 25 de noviembre, día de esta santa, se reza una misa en la Iglesia de la estancia, luego llevan su imagen en procesión.

Con los años, a los numerosos descendientes de Felipe Díaz les era difícil trasladarse por sus actividades, en esa época a Santa Catalina. Por su casamiento con dos hermanas, Clara y Elisa Fúnez Díaz, Julio Argentino Roca y Miguel Juárez Celman, ambos presidentes de la República, ingresaron en la familia.

El último domingo de enero

Para facilitar la presencia de todos sus parientes en Santa Catalina, los propietarios eligieron el último domingo de enero para cumplir con esta promesa familiar. Por la mañana, a las 10, se reza la misa, seguida de una solemne procesión llamada La Función, abierta al público. Luego se reúnen en su predio en un almuerzo familiar.

El 25 de noviembre

Otro carácter menos familiar tiene la celebración del Día de Santa Catalina de Alejandría el 25 de noviembre. Los lugareños celebran la misa matutina y vespertina. Tañen las campanas, y por la tarde llevan en procesión a la santa, vestida y enjoyada. Llegan gauchos a caballo, paisanos con vestimentas típicas. Se inicia allí una verdadera fiesta criolla. Entre vinos y empanadas y asado con cuero, finaliza en un concurrido baile popular.

La Ranchería

Santa Catalina con su magnífica iglesia es Monumento Histórico Nacional, pero es propiedad privada. Pertenece a cinco troncos de familias descendientes de su último dueño, Francisco Antonio Díaz.

Una tataranieta suya Victoria Díaz Frías, Vicky, ha iniciado la reconstrucción de La Ranchería, donde habitaban los esclavos negros. Rodeada de anchos muros se encuentra frente a la iglesia. Allí ofrece comidas, té, tortas y dulces caseros, artesanías y antigüedades. En horas en que la iglesia está cerrada se puede pedir allí la llave de la misma.

Circuito Nº 4

ESTANCIA LA CANDELARIA

Fue la más extensa de las estancias de la Compañía de Jesús. Alejada de la ciudad de Córdoba, en el Noroeste, llegó a abarcar 550 km2.

Agradecido por los cuidados que le dispensaban los padres jesuitas, el general Francisco de Vera Mujica les donó estas tierras en 1684.

Estos convirtieron La Candelaria en un establecimiento modelo. Entre su producción agrícola-ganadera se destaca la cría de ovejas. Tejieron su lana uniendo técnicas españolas a las de la tradición indígena del telar. Los campos servían de pastoreo de caballos y mulas, que arreaban al Alto Perú, del que regresaban con plata y objetos suntuosos.

Iniciaron en ella diversas industrias: carpintería, ebanistería y herrería; produjeron muebles, tallas, vigas, rejas, veletas, herramientas, etc. En sus fundiciones trabajaron el zinc, estaño y plomo. Para la construcción utilizaron ladrillos de sus hornos y de sus canteras piedra y cal. Extraían mineral de plata de su mina Niño Dios.

Enclavada en las Sierras Grandes, rodeada de bravíos indígenas, su aislamiento motivó a los jesuitas a construir en su casco una residencia-fortín.

Alrededor de un gran patio central, largos corredores o galerías de ladrillos protegían 14 habitaciones de piedra y barro que denominaban El Colegio. A su derecha levantaron la iglesia con su atrio y sacristía.

Este casco contenía además dependencias, talleres, hornos y un molino para hacer el pan (atahona). En la ranchería, de paja y adobe, vivían los esclavos negros; detrás de la residencia quedaban la chacra, la huerta con acequias y un tajamar, que contenía las aguas del río Guamanes, hoy Candelaria.

En 1807, el casco de la estancia sirvió para alojar y aislar prisioneros ingleses.

En 1941 fue declarada Monumento Histórico Nacional.

La Candelaria se encuentra actualmente en vías de restauración, a cargo de la Dirección Nacional de Arquitectura. En tanto, la Dirección de Patrimonio Cultural de la Provincia de Córdoba provee su mantenimiento.

En su sencilla iglesia del siglo XVII, puede admirarse el Sagrario, una antigua talla norteña, el púlpito y su confesionario también realizado en madera. Sobre el altar de yeso se encuentra la Virgen de la Candelaria, con su sonriente niño en brazos. En la sacristía guardan la primitiva talla de la Virgen y un óleo representado a San Ignacio de Loyola. Desde 1678, todos los años -el 2 de febrero- se realiza allí la fiesta patronal de La Candelaria, que consiste en una procesión con la Virgen y que atrae a numerosos turistas y lugareños.

Datos útiles

CIRCUITO Nº 1 Paseos

  • En la oficina de Información Turística, Recova del Cabildo, Independencia 30.
  • Tel.: (0351) 4331542/4332762; puede contratarse para visitar la Manzana Jesuítica, o de Las Luces, un servicio de guías de la Municipalidad.

  • Iglesia de la Compañía de Jesús: por la calle Caseros, se puede solicitar ver la capilla doméstica.
  • Tel.: (0351) 439196.
  • Cómo llegar

  • El museo está en Avda. del Tajamar esq. Solares (5186) Alta Gracia, provincia de Córdoba.
  • El horario de invierno es de martes a viernes, de 9 a 13 y de 15 a 18.45. Los sábados, domingos y feriados, de 9.30 a 12.30 y de 15.00 a 18.30.

    En verano, de martes a viernes, de 9 a 20. Los sábados, domingos y feriados, de 9.30 a 12.30 y de 17 a 20; (03547) 421303, e-mail: mgorgas@siconet.com.ar

    CIRCUITO Nº 2 Ubicación

  • Museo Jesuítico Nacional de Jesús María, Pedro de Orate s/n (5220) Jesús María, Córdoba; (03525) 420126, e-mail: mjn-jm@datacop5.com.ar
  • Para tener en cuenta

  • El Museo está en reparaciones. Está abierta su capilla jesuítica.
  • Aconsejamos visitar la cercana Posta de Sinsacate M.H.N..
  • Horarios

  • Su museo rural abre de 14 a 19. En su capilla velaron a Facundo Quiroga, muerto en Barranca Yaco.
  • Compras

  • La avenida San Martín, con sus centenarios plátanos, atraviesa la Colonia.
  • En la Cooperativa de Caroya pueden adquirirse productos regionales (su famoso salame).

    En la Casa del Friuli, se puede degustar comida italiana; en la Cantina La Vid de Caroya, platos caseros, y en el Chizón, comidas variadas, también árabe.

    CIRCUITO Nº 3 Ubicación

  • En un camino agreste, de tierra y en pleno campo se encuentra Santa Catalina.
  • Aconsejamos efectuar este paseo por la mañana y almorzar en La Ranchería, pueden anunciar su visita o reservar mesa por el (03535) 424467.
  • Visitas

  • El intendente de Santa Catalina es Javier Correa; (0351) 461127/482127.
  • Puede autorizar una visita más completa.

  • Visitas culturales guiadas con transporte, a cargo del arquitecto Juan Manuel Bergallo; (0351) 4684421, Córdoba, y Adriana D´Olivio;: (0351) 4257575, Córdoba y (0325) 466242, Colonia Caroya.
  • Estos tours culturales pueden incluir otras estancias jesuíticas.
  • CIRCUITO Nº 4 Ubicación

  • La Candelaria está situada en el departamento de Cruz del Eje. Para visitarla debe disponerse de un día entero. No cuenta aún con infraestructura turística.
  • En auto

  • Quienes viajen en auto deben llevar lo necesario para comer y beber.
  • Tiene diferentes rutas de acceso y caminos no todos en buen estado. Se aconseja consultar en el ACA de Córdoba (Avda. General Paz y Humberto 1º; 0351-214713).
  • Iglesia

  • Los horarios de atención son de martes a domingo, de 12 a 18.
  • Visitas culturales

  • Incluyen guía y transporte, Prof. Gladys Occello; (03547) 423755 ó (03547) 15-655982. El precio es de 35 pesos por persona.
  • Casa de estudios

    La Compañía de Jesús creó, en 1610, el Colegio Máximo. Por razones de presupuesto, trasladaron sus estudios a Chile en 1612. El obispo fray Fernando de Trejo y Sanabria ofreció a los religiosos una renta para que regresara el colegio a Córdoba. Esto los impulsó a reabrirlo en esta ciudad en 1614. Obtuvieron del papa Gregorio XV y del rey Felipe IV los poderes eclesiásticos y civiles para que funcionara como universidad en 1622.

    El obispo Trejo quiso legar sus bienes a la Compañía de Jesús, sin lograrlo.

    Este religioso franciscano como el presbítero Duarte Quirós, del clero secular, fueron considerados beneméritos benefactores de la orden y enterrados en la cripta de su iglesia. La cédula real del rey Carlos II convirtió este Colegio en la Real Universidad de San Carlos. Luego fue la Universidad de Córdoba, nacionalizada en 1854.

    Este prestigioso centro académico originó el apelativo de docta para la ciudad de Córdoba y gravitó en la educación argentina y americana.

    La iglesia de los jesuitas

    Con la donación de Manuel Cabrera S.J., nieto del fundador de Córdoba, se inició la construcción, entre 1640 y 1650, de la iglesia de la Compañía de Jesús. Fue consagrada en 1671.

    La iglesia de piedra, poseía dos capillas. La de los Españoles, hoy Salón de los Grados de la Universidad; y la de los Naturales, esclavos negros o indios, ahora capilla de Lourdes. Posee una cúpula extraordinaria, construida con maderas de Paraguay. Felipe Lemaire, constructor de barcos belgas, ideó construirla como la quilla invertida de un navío.

    Tanto en este templo como en su capilla doméstica, la decoración del cielo raso es de un policromado espléndido. Arcos de hojas de oro laminado, entre maderas, telas y cueros pintados, muestran en círculos concéntricos, arabescos, flores y hermosos adornos, como los Angeles Músicos, con sus instrumentos regionales.

    Cabe destacar el friso que rodea todo el interior de la iglesia. Hermosas tablas de maderas doradas, talladas y pintadas, se alternan con retratos de santos, mártires y sacerdotes jesuitas.

    El altar mayor o retablo de la iglesia y de esta capilla es de madera dorada y finas tallas.

    Expulsada en 1767, la Compañía de Jesús recuperó su iglesia en Córdoba en 1839, en época de Rosas. Expulsados nuevamente, reciben definitivamente su templo en 1859.

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