Costa Rica es millonaria en paisajes

Todos los que llegan a este país pueden visitar sus playas, parques nacionales y montañas; eso sí, con alma de aventura
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18 de mayo de 2003  

SAN JOSE.- Del brazo de Nicaragua y Panamá, Costa Rica es un pequeño paraíso centroamericano de cincuenta y un mil kilómetros cuadrados. Este país, sin embargo, desconoce el complejo de inferioridad. Con 1800 kilómetros de costa, 80 parques nacionales y zonas protegidas, 29 microclimas, tres cadenas montañosas con volcanes que roncan a diario y el 27% del país a resguardo de piraterías ecológicas, Costa Rica no parece la hermanita pobre que anuncian las estadísticas, sino más bien un suelo privilegiado.

Además de su naturaleza pródiga, este país manso carece de fuerzas armadas desde 1949, tienen un ex presidente Premio Nobel de la Paz, cobertura social universal y uno de los índices de alfabetismo más altos del mundo (96,2%). Predomina la población blanca, pero hay muchos rasgos indígenas y una población negra, en el Caribe.

"Hace 25 años que vivo aquí, siempre en San José, pero sueño que, cuando me retire, pueda irme a la playa o la montaña, a respirar un poco del lento y delicioso silencio que todavía hay fuera del Valle Central. Aquí la vida es más sencilla, porque no hay ejército y todavía hoy uno puede encontrarse con un ministro en el supermercado. Porque la gente es llana y cordial, todo es cerquita y los paisajes son de una belleza sobrecogedora... me enamoré hasta de las lluvias de nueve meses al año", cuenta Mabel Morvillo, una argentina radicada en Costa Rica, directora de una importante editorial.

La gran ciudad

San José, la capital, creció en un hueco, rodeada por los más famosos picos de la cordillera volcánica Central, el Poás y el Irazú, montañas de lava fértil que convirtieron a esta región en un valle esmeralda. Aquí vive el 60 por ciento de la población, los ticos , así llamados por su manía de convertirlo todo en un diminutivo ( pequeñitico , por ejemplo). San José tiene lomas y el perfume de las tierras calientes del trópico. Es colorida, algo colonial y sobre todo limpia y moderna. Por sus caracteísticas sísmicas, es una ciudad baja y con muchas casas de madera. Aun así, sorprende la arquitectura andaluza del barrio de Amón y el furor parisiense de la moda Torre Eiffel que en el siglo XIX recubrió la fachada de varios edificios con láminas de hierro.

Como toda ciudad hispánica, creció desde la catedral, el punto cero. La peatonal Avenida Central es el punto de partida del turista. Al Norte, avanzan las avenidas impares y al Sur, las pares. Ahí nomás, el Teatro Nacional no tiene nada que envidarles a las más suntuosas salas europeas. Es un espléndido edificio neoclásico con óleos de artistas italianos en el cielo raso, ampulosas escaleras y muchísimo dorado. A pasos, está otra reliquia viviente del siglo XVII, el Gran Hotel Costa Rica, en donde puede tomarse un refresco al aire libre. Paralelos al Correo se extienden los puestos callejeros de un pintoresco mercado en donde se consigue de todo: plantas, especias, caramelos, carnes, pescados, flores, animales y frutas exóticas.

Después de recorrer el Parque Central y el Teatro Popular Melíco Salazar, eje de la vida cultural de San José, en la Avenida 3 encontrará el parque Morazán y su conocido Templo de la Música. Un poco más lejos, al final del Paseo de Colón, el Parque La Sabana es el Central Park de los costarricenses. Con un lago artificial, el Estadio Nacional de Fútbol y el Gimnasio Nacional.

La noche ofrece de todo. El Centro Comercial El Pueblo (al norte del Zoológico del barrio Otoya) recrea un pueblo colonial y está lleno de bares, discotecas, tiendas y restaurantes. "Recomiendo ir a este centro y probar olla de carne en el restaurante La Cocina de Leña . Es un puchero de carne con mandioca, papa, chayote, batata, choclo, plátano verde, zanahoria, mucho cilantro y una gran variedad de verduras desconocidas en la Argentina", explicó Lissette Donato de Arena, agregada cultural y de turismo en la embajada de Costa Rica en Buenos Aires. O busque la belleza de las cosas más simples: una caminata a la luz de la luna, con el olor a azufre que impregna el aire y la tierra tibia de este país tronante y con primavera eterna.

Vasijas y esferas de granito

  • En San José hay tres museos imperdibles. El Museo Nacional alberga una rica colección de estatuas y vasijas prehistóricas.
  • En un jardín rodeado de pórticos, exhibe unas esferas gigantes de granito, provenientes de Diquis. Estas piezas son un enigma nacional: ¿cómo pudieron los rudimentarios pobladores prehispánicos tallarlas tan bien, y después trasladarlas hasta una necrópolis?

    Otros dos centros, el Museo de Jade y el Museo de Oro, rinden sendos homenaje a esos materiales.

    Datos útiles

    Cómo llegar

    En avión US$ 731

    Hasta San José, de ida y vuelta, con tasas e impuestos.

    Alojamiento

    * * * US$ 50/60

    * * * * US$ 70/80

    * * * * * US$ 100

    El clima

    Entre mayo y noviembre se da la estación lluviosa y de diciembre a abril, la seca. En la costa, la temperatura oscila entre 28° y 37 °C. En San José, entre 18 y 25 °C. En los volcanes puede descender a bajo cero.

    Dónde comprar

    En San José, La Casona es una tienda muy grande, en pleno centro. Las mejores artesanías, en Sarchí, a una hora de San José.

    Cómo moverse

    Por el centro, camine o tome ómnibus. Para las excursiones también son una buena opción.

    Más información

    En Costa Rica, Instituto Costarricense de Turismo, (506) 223-1733. En Buenos Aires, embajada de Costa Rica, Santa Fe 1460, 3er piso, (4814-1660).

    En Internet

    www.tourism.co.cr

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