De árboles, luces y Papá Noel

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13 de diciembre de 2009  

Mucho rojo, verde y dorado. El mundo ya está vestido para la ocasión: un mes con árboles gigantes, Papá Noel por doquier y muchas luces para celebrar la Navidad y la llegada del Año Nuevo.

Y también se largó una sana competencia entre diversas ciudades por tener los árboles más grandes y los adornos más originales.

En la Ciudad de México están convencidos de que el gigantesco árbol que armaron en la Glorieta de la Palma, sobre el Paseo de la Reforma, es el más grande del mundo. Mide 110 metros, está iluminado con 1.200.000 luces y 72 kilómetros de series de microlámpara. Alrededor se instalaron puestos que venden productos navideños, comida, se hacen demostraciones, juegos y concursos, y permanecerá hasta el 10 de enero.

Un poco más chico quedó el árbol flotante que todos los años se instala en la laguna Rodrigo de Freitas en Río de Janeiro, con 85 metros y 520 toneladas. Para los brasileños, que no les gusta perder a nada, sigue siendo el árbol flotante más grande del mundo.

Medellín, fuente de luz es el espectáculo navideño de luz, agua y sonido que este año adorna las calles de la ciudad colombiana. El alumbrado de la tradicional Ruta de la Navidad incluye más lugares y una nueva fuente en la Avenida Regional.

En la Plaza de San Pedro, del Vaticano, se instaló un gran abeto de 30 metros procedente de la región belga de Valonia. Es un obsequio del papa Benedicto XVI y será encendido el 18 del actual.

Como es costumbre, en Alemania funcionan los tradicionales mercados navideños, muy coloridos y donde se consigue de todo.

En Budapest hasta los tranvías están decorados con motivos navideños.

Un Papá Noel buzo sorprendió a los visitantes del acuario de Melbourne, Australia, que nadó entre tiburones y brindó por las Fiestas.

Y en el Zoo de Buenos Aires armaron un arbolito dedicado a los animales.

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