Delicias caseras en pleno campo

Estancia Chica abre las puertas de La Pasión, restaurante donde trabaja toda la familia
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2 de septiembre de 2007  

Algunos lugares turísticos encierran historias familiares dignas de ser contadas. Tal es el caso de Estancia Chica, en San Andrés de Giles, un prolijo predio de 20 hectáreas abierto hace 8 meses que cuenta con restaurante, caballos, huerta orgánica, vacas, gansos, gallinas y mucho más.

Ricardo y Susana Guazzardi invirtieron en la tierra para ligar a toda la familia: Federico, que estudió turismo y hasta hace poco estuvo a cargo de esa área en el municipio de Escobar; Carolina, la cocinera soñadora; el tío Eduardo, que se encarga de la comida porque tuvo restaurante; su hijo Julián, que es licenciado en genética, pero los fines de semana se ocupa del servicio y la barra. Entre todos atienden un lugar muy bien puesto con calidez y buen gusto, idea del arquitecto Yánez, perfecto para pasar un día de campo con rica comida: principalmente asado, pastas caseras o postres caseros.

El restaurante La Pasión, de estilo campestre, cuenta con techos y mesas de madera, con muchísima luz que entra por una claraboya y las ventanas, más un living que da a una terraza cubierta de cañas. Las paredes tienen artesanías del Norte recopiladas durante los viajes de la pareja.

"Yo fui marino mercante, jefe de máquinas de buques petroleros. Y luego me fui a Villa General Belgrano, Córdoba, donde tuve un restaurante de pescados, mariscos y pastas durante 6 años. Ahora estoy acá porque mis hijos estudian cerca, y ya me perdí mucho tiempo su crecimiento", contó el tío Eduardo.

Prepara unos exquisitos sorrentinos que acá llaman pasionarios, con carne picada y verdura, "iguales a los que se hacían en mi casa". También empanadas, fideos, ravioles de calabaza y de ricotta, con salsa filetto, bolognesa o rosa.

Para empezar, se sirven las cazuelitas junto con el pan caliente y lo que esté bueno en la huerta en ese momento, y algo más de invernadero.

Los ajíes campanita vienen en aceite de oliva y ajo para los valientes; le siguen los quesos saborizados, el salame quintero de Mercedes, las berenjenas en escabeche. Luego al que le guste puede darse una vuelta por el asador, afuera del sitio y con mostrador para quedarse charlando.

Tito Acevedo realiza el asado en cruz con leña de tiempos largos: "Al principio fue de eucaliptos, pero como no duraba pasamos al algarrobo".

Allí está la campana de uno de los barcos que navegó Eduardo y que llama a comer a los rezagados. Salen calientes a la mesa el chorizo y la morcilla, el vacío, pollo y la costilla o asado de tira, junto con ensaladas de tomate, lechuga, radicheta, zanahoria, rabanitos

De postre, el flan y budín de pan de Estela hechos con la leche recién ordeñada y los huevos del campo. Nadie se irá con hambre.

Detenidos en el tiempo

Como todo es chico, como el nombre de la chacra lo indica, por la tarde se puede pasear en carro del galpón vecino u observar las destrezas criollas de los dueños de casa. "Tito, mi primo y yo nos subimos a los caballos para realizar alguna destreza criolla -carrera de sortija o con obstáculos- como para amenizar la tarde", contó Federico.

Otra sugerencia de Federico es visitar, a la ida o a la vuelta, los pueblos vecinos detenidos en el tiempo: Ruiz, Cortinez, Cucullu, Heavy, Villa Espil, Azcuénaga o Gouin, entre otros, "aunque los más lindos son los dos últimos", informó.

De camino hacia el lugar donde se realizan las pruebas, puede verse la prolija huerta cuidada por La Germinadora con diseño de la revista Jardín . "Lo copié de una revista", contó Federico; los frutales como los ciruelos, duraznos, damascos, guindas, higos, olivos, mandarinas, caquis, nísperos. Con toda esta fruta se hacen los dulces que se sirven en el desayuno con mate caliente: a cada pasajero se le brinda un termo para que pueda pasear y cebar el tiempo que desee.

También asoma la pequeña granja con gallinas y gansos, el potrero con siete ovejas, doce vacas y siete caballos. En forma reciente nacieron algunos terneritos cuya mansedumbre aún permite acariciarlos.

Antes de irse, previo picadito o partido de voley o sapo para los más cansinos, aun la cocinera ofrecerá el té con algún pastelito o torta frita. La espléndida vista del atardecer desde la terraza hace difícil la decisión de pegar la vuelta. Pero alguna vez hay que volver.

Datos útiles

Cómo llegar

  • Tomar el Acceso Oeste y luego ruta 7 hasta el km 108,900, en San Andrés de Giles. La tranquera blanca deja ver el camino de álamos que da acceso al establecimiento.
  • Tarifas y actividades

  • Día de campo, $ 65 sin bebidas; 35, de 3 a 12 años. Incluye recepción a las 11 con desayuno (mate, pan casero y dulces artesanales); paseos a caballo o en bicicleta por el predio; visita a la huerta, gallinero y corrales; picada de empanadas, cazuelas y fiambres; asado completo; recorridos por el campo y destrezas criollas, y por último, mate con pastelitos.Informes: 011-156-659-4177, www.estanciachica.com
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