Disney recupera la ilusión

Un clásico permanente, un imperio de la fantasía en el que todos los sueños se hacen realidad; novedades y espectáculos para la familia
Un clásico permanente, un imperio de la fantasía en el que todos los sueños se hacen realidad; novedades y espectáculos para la familia
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31 de marzo de 2000  

ORLANDO.- En la tierra de Mickey todo es a lo grande. La fiesta que despidió el siglo XX y a los años mil y pico todavía sigue resonando. Hasta enero del 2001 continuará en Disney World una verdadera demostración de que la magia existe; un espectáculo en continuado que no parará de verter luz, música, sonidos, fuegos artificiales, shows, desfiles y nuevos entretenimientos.

Los que por primera vez desembarquen en esta ciudad de maravillas 32 kilómetros al sudoeste de Orlando- se sentirán verdaderamente abrumados, no sabrán por dónde empezar ni cómo dejar de impresionarse. En cambio, para quienes ya hayan saludado a Minnie o a Donald, paseado por el futuro sumidos en efectos especiales, experimentado sucesivos baños de adrenalina y caminado por callecitas de libro de cuentos, esta visita será aún más apasionante que la primera. Porque Disney renació, a la par del siglo.

El parque del descubrimiento

Epcot, Magic Kingdom, los Estudios MGM y Animal Kingdom -el más reciente de los parques alegóricos- incorporaron nuevas atracciones y redoblaron sus apuestas para alcanzar un objetivo: la diversión perpetua. A propósito, para que los visitantes ahorren tiempo y fastidio, se ideó el Fastpass, un sistema sencillo, de uso gratuito, que evita la formación de extensas filas para acceder a los juegos más demandados.

No es caprichoso que de los cuatro centros de entretenimiento y recreación Epcot haya sido elegido como candente escenario de estos 15 meses de festejos ininterrumpidos. La identidad futurista imperante en las 105 hectáreas que ocupa valió como argumento para su acertada designación.

Como a cada una de sus esquinas, el complejo vistió de gala a su emblemática bola plateada y gigante (la Spaceship Earth), de 55 metros de altura. ¿Cómo? Coronándola con el icono de la Celebración del Milenio , una pieza metálica tan grande que un farol de advertencia previene a los aviones que vuelan a poca altura. Se trata de una enorme mano enguantada -la de Mickey Mouse- encargada de sostener la varita mágica que arrastra al gigantesco número 2000 sobre la geoesfera. Cincuenta toneladas de brillos y colores.

"¿Me cambiás un pin?" El dueño de esa voz aguda es un niño rubio y pecoso, con orejas de ratón y bermudas safari -atuendo preferido por la mayoría de los turistas que llegan desde los cinco continentes-. La mujer oriental le repregunta, entonces, si está buscando algún diseño especial mientras busca entre los tantísimos que adornan su chaleco el más divertido para concretar el trueque. Espontáneamente, la situación se repite a cada paso entre desconocidos que adhieren a otra de las propuestas de la ceremonia: el canje de botones conmemorativos.

La recreación de once países en torno de la World Showcase Lagoon permite viajar por el mundo a pie, de las ruinas de Chitchén Itzá a un típico restaurante italiano; de una galería de arte marroquí a la Torre Eiffel. Y, especialmente para esta ocasión, al mosaico de naciones se suman otras veinte que dan el presente en el Millennium Village, una aldea que contribuye al intercambio cultural.

El stand de Brasil sugiere echarle un vistazo a la selva amazónica y expone su máximo colorido en una muestra de su típico carnaval; una gira virtual por Arabia Saudita acerca a los visitantes a la historia de esas tierras cercadas por el Mar Rojo y el Golfo Pérsico; el camino por las cuatro estaciones de Suecia depara bruscos cambios de temperatura; y un grupo de vaqueros recibe a los visitantes en el pabellón de Chile, vecino a la exhibición de esculturas talladas en la isla de Pascua. (La Argentina no figura en la nómina porque, cuando fue convocada, desde la Secretaría de Turismo de la Nación se alegó falta de presupuesto.) Justamente de esto habla el lema Disney 2000, Celebremos el futuro juntos hoy , de festejar la diversidad de las razas y la unidad de los seres humanos. Al menos, durante 459 días.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo desde Buenos Aires hasta Miami, ida y vuelta, cuesta alrededor de 640 dólares, con tasas e impuestos.
  • Acceso

  • Disney World está a 20 kilómetros del centro de Orlando. Desde allí, un taxi cuesta 25 dólares.
  • Alojamiento

  • En Orlando, una habitación doble se consigue desde 50 dólares, por día. El precio del alojamiento en los 27 resorts de Disney oscila entre 79 y 230, por noche, en base doble.
  • Entradas

  • Se pueden adquirir pases para ingresar en los parques principales, durante cuatro días, por 167 dólares (para mayores de 10 años) y 134 para los menores. En los complejos de entretenimiento no se abona estacionamiento.
  • Más información

  • The Walt Disney Company Argentina; 4114-2400/4805-7007.
  • Estrenos imperdibles

    Marionetas humanas. Cada noche, cientos de personas detienen su marcha en cualquier punto del paseo World Showcase. No importa dónde. El impactante desfile Tempestry of nations lo recorre de punta a punta.

    En total, 15 carrozas de percusión, 120 marionetas de seis metros de altura, 720 tambores y 150 actores integran este conjunto visual que se desplaza al ritmo de una partitura sinfónica. Hechas de gasa y placas doradas, con espejos, alas móviles y máscaras, las figuras bailan con la brisa dejando al público boquiabierto.

    Función celeste. Cuando suenan las campanadas de la medianoche, el cierre del día queda a cargo de Illuminations 2000 , un show que toma por asalto la laguna central. Agua, luz y fuego -tres elementos difíciles de distinguir- se combinan en una danza espasmódica capaz de representar el origen del planeta.

    Un globo terráqueo giratorio entra en escena sobre una isla convirtiéndose en eje de todas las miradas. Es que en él cinco pantallas de vídeo, con la forma de los continentes, reproducen imágenes del mundo entero. En el minuto 13, el espectáculo se apaga. Pero antes, el símbolo de la unidad de los hombres se abre en gajos y deja escapar una antorcha encendida. El fuego desencadena la explosión pirotécnica final.

    Para la posteridad. En la plaza Leave a Legacy sugieren que los visitantes dejen una marca imborrable de su paso por la celebración del 2000. La propuesta consiste en sacarse una foto (US$ 35) grabada sobre un mosaico de acero que, 48 horas más tarde, tendrá su lugar en alguno de los monolitos de granito que emergen de la tierra como colinas.

    A toda velocidad. Se supone que un nuevo auto convertible saldrá a la venta. Y en este entretenimiento un equipo de seis audaces debe encargarse de comprobar que el vehículo funcione a la perfección: que los neumáticos resistan diferentes tipos de terreno y que los frenos sean capaces de impedir un choque frontal contra un camión. Seis minutos de Test Track por la carretera con más curvas y contracurvas que se haya visto.

    ANIMAL KINGDOM

    Rápidos, rápidos. Además de las tierras africanas, el parque zootemático tiene ahora un sector asiático donde es posible participar de una expedición en balsas circulares por los rápidos del Chakranadi. El itinerario por este caudaloso río que atraviesa una selva depara divertidas caídas por cascadas, subidas, bajadas y un remolino que lleva a las embarcaciones hasta el gran salto final.

    EN LOS MGM STUDIOS

    Baño de adrenalina. La Rock´n roller coaster es una montaña rusa de giros inesperados y revoluciones de alta velocidad, inaugurada y musicalizada por la banda Aerosmith para la celebración del milenio. ¿De 0 a 100 kilómetros en menos de tres segundos? Sí, el viaje es corto, pero inolvidable; magnífico y terrible a la vez, pero real.

    Fantasmic! Mickey tiene una pesadilla que se ve muy bien; con luces, láser, fuegos artificiales y animaciones acuáticas. Este show ilumina el cielo todas las noches antes del cierre del parque.

    Salvadores

    El astrohéroe protagonista de la película Toy Story (también en la segunda entrega, recientemente estrenada) necesita que los visitantes del parque colaboren en una misión intergaláctica: salvar al universo de un malvado emperador llamado Zurg.

    Dispuestos a ayudar a Buzz, grandes y chicos se acomodan en el trencito de carros espaciales que los llevará hasta un laberinto plagado de asteroides, meteoros y extraterrestres.

    Tomarlos como blanco y darles con las armas láser es el objetivo de la aventura.

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