Dónde darle un mordiscón a la historia

En la Manzana de las Luces están abiertas las puertas para participar de un recorrido por el pasado de nuestro país
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7 de diciembre de 2001  

Fue una manzana convencional al prolijo estilo de damero trazado por Juan de Garay para la ciudad de Buenos Aires, pero desde 1931 es un cuadrilátero tronchado en una esquina, cuando cedió terreno para el paso de la entonces flamante Diagonal Sur.

La ochava impuesta no alteró su independencia y conforma hoy uno de los más atractivos lugares históricos de la ciudad, en la zona céntrica, con variados sitios de interés.

Indiscutiblemente es la Manzana de las Luces, como fue bautizada en 1821 en el periódico Argos, porque se estableció en el lugar la iglesia de San Ignacio, la más antigua de la ciudad, y luego el colegio y la residencia del procurador de la orden jesuítica.

Allí se instaló la Imprenta de Niños Expósitos, nombre que actualiza viejos recuerdos escolares. La máquina llegó destartalada desde Córdoba y se la puso en funcionamiento en la Manzana para contribuir con su producción al mantenimiento de la casa de huérfanos. De ella surgió el Telégrafo Mercantil, el primer periódico editado en nuestra ciudad, en 1801 y promediando el siglo, por raras coincidencias, nació en ese mismo predio el diario La Prensa -1869- , en una casa sobre la calle Moreno.

De las arquerías, los claustros, los muros espesos, las rejas, las piedras y maderas algo dejó el paso del tiempo, y en 1982 ya puesta en valor comenzaron las primeras visitas guiadas. A la Sala de Representantes, la oficina donde fue asesinado Manuel Vicente Maza, presidente de la Legislatura, y a un tramo de los túneles abiertos en el siglo XVIII.

La Sala de Representantes fue un sector de actividades múltiples en relación con el intenso movimiento en el recinto que no supo de treguas. Fue ocupada por la Legislatura de la provincia, el Congreso Nacional de 1824, el posterior que dictó la ley de capitalización y se resolvió en el lugar la separación de Buenos Aires de la Confederación. En el siglo XX se reunía el Concejo Deliberante y luego cedió estrado y galerías como aula magna para la Facultad de Arquitectura y Urbanismo que allí funcionaba.

Hoy, los visitantes que participan del recorrido ocupan puestos en ese mismo ámbito y escuchan, no sin emoción, el relato de los acontecimientos sucedidos en el tiempo.

Y así ocurre en toda la Manzana. Se busca recobrar el pasado con un itinerario donde no faltan ecos de risas de estudiantes, rezos, discursos, luchas y discusiones.

Puertas abiertas

Mientras avanzaban los trabajos de restauración se ofrecía al público la posibilidad de nuevas miradas, y hasta hoy siempre sorprende algo más. Este mismo año, en julio, se puso en valor la galería alta de la iglesia adornada con retablos, antiguas y valiosas imágenes y, también, con nuevas obras, aporte de diecisiete plásticos locales, nombres destacados que ofrecen su mirada sobre el lugar.

Las visitas se mueven por la Manzana en recorridos que abarcan las casas virreinales -antiguas moradas en alquiler-, el Colegio Nacional, claustros, las galerías. La botica de los jesuitas, los patios... Los túneles representan un sector incluido en todos los planes y son los preferidos del público. Ahí, a media luz, se atropellan los enigmas. Húmedos y tronchados ciertos accesos por algunas rejas, dejan adivinar una misteriosa prolongación que la imaginación intuye.

Como los guías conocen las preguntas posibles y habituales ya tienen preparadas las respuestas que, para no quebrar el encanto extraño del lugar, rematan con un: quizá. Fueron escondite ante la llegada de un malón. Defensa de la ciudad por el temor al ataque de piratas y, ante una posible aparición, se los avistaba desde la torre de la iglesia y corría el mensajero para el alerta por los túneles hasta el fuerte para guardar la mercadería del contrabando, práctica de uso habitual y generalizado en la ciudad a causa de disposiciones de la Corona que sólo permitía comerciar con España. Quizá.

Las puertas abiertas todos los días también permiten el acceso a cursos y seminarios, archivo, biblioteca y asistencia a exposiciones, conferencias, conciertos y funciones teatrales.

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