El enigma entre las rocas

Visita al yacimiento arqueológico de Santa Rosa de Tastil, una cultura del siglo XIV que desapareció repentinamente
Visita al yacimiento arqueológico de Santa Rosa de Tastil, una cultura del siglo XIV que desapareció repentinamente
Teresa Bausili
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30 de agosto de 2009  

SANTA ROSA DE TASTIL, Salta.- Sobre la ruta 51, camino a San Antonio de los Cobres, Santa Rosa de Tastil se aparece como un caserío más de la Quebrada del Toro. Una iglesita, un puñado de casas de adobe, un puesto policial, un bar-almacén y ese fondo de cerros multicolores que nos quitan el aliento (y si a eso le sumamos que estamos a 3200 metros de altura...)

La mayoría de los turistas pasan de largo sin reparar demasiado en el lugar, excepto tal vez para usar los baños que se asoman a la vera del camino. Y eso que está el cartel que anuncia Yacimiento arqueológico, pocos metros después de aquel otro que dice Sanitarios. Pero no hay caso.

Unos pocos, sí, se animan a bajar del auto para ver qué es eso del yacimiento. Porque a pocos pasos del pueblo, sobre un peñón desolado que domina el valle, están las ruinas de lo que fue una de las mayores ciudades precolombinas del noroeste argentino, además del principal centro comercial entre el Chaco y la Puna.

A golpe de vista, las piedras dispersas sobre el terreno erizado de cardones parecen exactamente eso, piedras dispersas. Pero se trata de los restos de unas 300 viviendas pertenecientes a la cultura tastil, que se desarrolló a partir del siglo XIV y alcanzó su apogeo en el XV.

Casi todos los recintos tienen demarcados las tres habitaciones y el patio de rigor, además de las cistas donde se enterraba a los muertos (es decir, eran sepultados en el interior de las casas). Parece también que las construcciones eran semisubterráneas para protegerse del viento, que por aquí sopla fuerte y parejo.

Todo esto nos explica Christian Vitry, arqueólogo, profesor e investigador del Museo Arqueológico de Alta Montaña (MAAM) de Salta. Y guía de lujo, además. Hombre curtido en expediciones y montañas, reconoce cada piedra, cada recoveco y cada una de estas 12 hectáreas en las que alguna vez vivieron 2000 personas (4000 si se suman las de los pueblos vecinos). "Este es el sector de basurales -nos dice-; aquel otro el de terrazas de cultivo; aquélla, la plaza principal, y acá está la tumba del cacique, que se llama así porque el ajuar era más importante que el hallado en las otras 197 tumbas excavadas."

Así, estas piedras sin orden aparente comienzan a tomar sentido a medida que fluyen las explicaciones. Pero todavía subyace un gran misterio: ¿a qué se debe la repentina desaparición de este núcleo urbano, próspero centro de comercio y sede de una civilización floreciente? Los restos de vasijas, puntas de flecha y adornos diversos dan cuenta de un éxodo presuroso y masivo.

Los primeros estudios en Tastil fueron realizados por el sueco Eric Boman en 1903, pero fue a fines de los años 60 cuando un equipo de la Universidad de La Plata volvió a investigar los restos de esta lomada rocosa.

Ahora, nuevas evidencias indican que la llegada de los incas, alrededor del año 1450, fue lo que propició el despoblamiento de Tastil.

"Según esta hipótesis, los incas sometieron a los tastiles y los llevaron a las zonas productivas de los alrededores, donde se ha encontrado arquitectura y cerámica incaicas", cuenta Vitry.

Comienza a bajar el sol y el frío de la Puna se hace sentir. Regresamos en silencio y con el misterio de los tastiles flotando en el aire, en los cerros, en los ocres y rosados de la quebrada.

Arte rupestre

Además de las ruinas, Tastil tiene -nada más y nada menos- la mayor concentración de petroglifos del país. Son 7000 bloques de grabados tallados en piedras de origen volcánico, con pictogramas que reflejan escenas de la vida cotidiana (como caravanas de llamas con su arriero); dibujos abstractos; calendarios (hay uno con 360 divisiones y otro con 28), y figuras geométricas sin explicación.

El petroglifo más importante hallado allí es la Bailarina de Tastil, expuesto en el Museo de Antropología de Salta, y otro no menos valioso, El Calendario, un dibujo circular con símbolos que todavía no han sido descifrados.

Datos útiles

Cómo llegar

  • Aerolíneas Argentinas y LAN tienen vuelos diarios a partir de $ 563.
  • Santa Rosa de Tastil está sobre la ruta nacional N° 51, a 75 km de Salta capital y a 3200 metros sobre el nivel del mar.
  • Al pie del cerro, el pequeño Museo del Sitio de Santa Rosa de Tastil (abierto todos los días, de 10 a 18) ofrece una colección de objetos cotidianos de los tastiles, por ejemplo, cerámicas, flechas y restos de tejidos.
  • En Internet

  • www.turismosalta.gov.ar
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