El Lejano Oeste todavía vive en Dakota del Sur

Caballo Loco, el famoso piel roja, tiene monumento propio
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15 de junio de 2001  

DEADWOOD, Estados Unidos .- En Dakota del Sur el Far West no ha muerto y Kevin Costner ha hecho bastante para impedir que el pasado se aleje. Costner filmó aquí Danza con lobos y ahora, junto con su hermano Dan, es propietario en la pequeña ciudad de Deadwood del restaurante y casino Midnight Star.

Dakota es un Estado casi desconocido para los turistas argentinos, pero vale la pena pasar unos días aquí -desde Nueva York o Miami hay sólo unas cuatro horas de vuelo- para conocer no sólo su historia y sus hermoso paisajes, sino también las dos esculturas en granito más grandes del mundo. Antaño, en estas comarcas la vida era una baraja más en la rueda de póker, o tenía el valor de unos gramos de oro al borde de un arroyo.

Grandes leyendas

El llamado Viejo Oeste es una inmensa región poblada de praderas, lagos, ríos y montañas que se extiende entre la ribera del río Missouri, y los altos picos de las Rocallosas. Y fue en estas tierras donde los nombres de Búfalo Bill, del general Custer y los jefes sioux Toro Sentado y Caballo Loco (que tuvieron a maltraer a la caballería norteamericana) se transformaron en grandes leyendas.

Aquí, en Dakota del Sur, donde se han conservado muchos de los edificios y saloons que sobrevivieron a la Conquista del Oeste, se encuentra la cadena montañosa de las Black Hills, donde fueron talladas en la cima las caras de cuatro presidentes norteamericanos: Washington, Jefferson, Roosevelt y Lincoln, y en otra de las elevaciones la del gran jefe indio Caballo Loco.

El oro descubierto en 1874, hizo famosa esta región, a la que llegaron miles de buscadores de fortuna y pendencieros de todo tipo. Aún hoy, la mina Hormestake sigue siendo la principal productora de oro de América del Norte. Pero entre tantas historias de fascinerosos que están enterrados en los cementerios de Dakota, hay también historias fascinantes como la del escultor Korczak Ziolkowski, que inmortalizó en la roca a Crazy Horse.

Ziolkowski, que murió en 1982 poco antes de acabar su obra, la inició en 1947 cuando sólo disponía de un capital de 174 dólares, pero de todo el empuje necesario para llevar adelante tamaña tarea. Treinta y cinco años después, su mujer y sus ocho hijos concluyeron el sueño del escultor usando los mismos planos y detalles que heredaron de él. Ahora también funciona aquí un museo dedicado a los indios norteamericanos, y un centro de cultura indígena.

El pedido de un cacique siux

Cientos de toneladas de roca debió demoler con precisión matemática el tozudo artista y su equipo para levantar esta esfinge de casi 60 metros de altura por 52 de frente. Durante años debieron superar los temporales de nieve en su precario campamento y a fuerza de mazazos, cuñas y dinamita la roca cedió paso a la gran escultura.

La historia de esta monumental obra tiene su punto de partida en un pedido que le hiciera al escultor, antes de morir, otro gran cacique sioux: Standing Bear (Oso Parado), empeñado en homenajear a Caballo Loco al que consideraba el más grande de todos los jefes piel roja. Es que, Crazy Horse jamás perdió una batalla contra los Blue Coats (Chaquetas Azules) de la legendaria caballería norteamericana, pero murió apuñalado por un soldado cuando se encontraba en la reservación a la que había sido confinado. Cuentan aquí que mientras agonizaba prefirió morir en el suelo antes que acostarse en un catre del hombre blanco .

Durante la época de los sheriffs, Deadwood llegó a tener 25 mil habitantes. Hoy, no supera los 5 mil; es un centro turístico exclusivo, con refinados hoteles y restaurantes. En verano crece la ocupación con los viajeros que llegan a conocer sus sitios históricos y a recorrer los parques nacionales; en invierno, con los deportistas que vienen esquiar.

El escultor Korczack Ziolkowski yace enterrado al pie de la montaña en la que trabajó durante 35 años. En la cima, quedó el fruto de ese esfuerzo que -diariamente- , 30 minutos después del crepúsculo es iluminado en todo su esplendor por un espectáculo de luz y sonido.

Con el revólver siempre a mano

En Deadwood, en la época de Caballo Loco, había tantos saloons que optaron por numerarlos. Ahora, en el más famosos de todos, el Nº 10, se escucha música country y se respira a fondo la historia que cuentan sobre la muerte del pistolero Will Bill Hickok (James Butler), que se servía los tragos con la mano izquierda para tener libre la que usaba para desenfundar su revolver.

Hickok tenía también la costumbre de sentarse a jugar con su espalda hacia la pared. La noche del 2 de agosto de 1875 se sirvió los tragos con la diestra y le dio la espalda a la puerta por donde entró otro fascineroso: Jack McCall, que le destrozó la nuca de un tiro.

Datos útiles

Cómo llegar: desde Nueva York o Miami, hay unas cuatro horas de vuelo y el pasaje oscila entre los 350 y 400 dólares.

Alojamiento: tanto en Deadwood como Rapid City, los buenos hoteles cobran entre 75 y 100 dólares la habitación doble.

Excursiones: desde cualquiera de las dos ciudades se pueden contratar por unos 35 dólares las excursiones a las Black Hills, para conocer las esculturas.

Más información: el teléfono del Centro de Visitantes es el (605) 343-1744. La Oficina de Turismo de las Black Hills están en el 900 de Jackson Boulevard; (605) 341-1462.

En Internet:

  • http://www.cityofdeadwood.com
  • http://www.deadwood.org
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