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El Teide custodia Tenerife

En el centro de esta isla del archipiélago canario, el volcán más alto de España exhibe su curioso manto de lava de diferentes tonalidades; además, dicen que es ideal para ver OVNI
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24 de marzo de 2000  

PUERTO DE LA CRUZ, España.- Echeide , vocablo de origen guanche que significa infierno, es la denominación que daban los primitivos habitantes de Tenerife al Teide. Con 3718 metros, es el volcán más alto de España y se alza en el centro de esta isla, la de mayor superficie y altura del archipiélago canario.

El Parque Nacional de las Cañadas del Teide es un lugar que no se puede dejar de visitar. En el camino, la lava sorprende con sus originales formas, como el Zapato de la Reina o Caballito de mar (según quién lo mire), que está al costado de la ruta, sobre las grandes extensiones de malpais o mar de lava.

El valle de Ucanca, según afirman los lugareños, es un lugar ideal para la observación de OVNI. Acá sólo se escucha el sonido del viento, que sopla incesante y fuerte.

El pico Viejo, con un cráter de un kilómetro de diámetro, es uno de los volcanes que puede divisarse en el camino, en compañía del Teide.

La lava adquiere diferentes tonalidades, en algunos tramos de ricos contrastes. Se destaca la obsidiana, que es la que se enfría rápidamente y brilla con la luz, de tonalidad oscura y cortante como un bisturí. El mineral más blando que se desprende de la lava es la piedra pómez, que se extiende sobre grandes superficies. Al ir ascendiendo, el frío es inclemente y la cima siempre nevada del Teide asoma con mayor claridad.

A mitad de camino está el parador nacional de las Cañadas del Teide, donde se puede degustar un abundante puchero, con la vista del Teide y roques como el Cinchado y el Oso.

No sólo se caracteriza este parque por la diversidad de elementos volcánicos, sino porque también presenta alrededor de 60 especies vegetales, algunas exlusivas, como la retama del Teide, que es la única dulce en el mundo. Hasta los 2000 metros de altura pueden verse pinos, reemplazados luego por una vegetación achaparrada. Entre las curiosidades, se destaca la violeta del Teide, que crece sobre la lava y se adapta a los cambios bruscos de temperatura (del día a la noche la temperatura puede bajar 15 o 20ºC).

Isla de contrastes

La isla está atravesada por una cordillera en la parte central que le otorga características distintivas de Norte a Sur. El Sur es más desértico y cálido; el Norte, verde y fresco, con numerosos pueblos.

En el sur de la isla se destacan los modernos complejos turísticos como el de Playa de las Américas, con casino incluido, y de los Cristianos, de cuyo puerto parten ferries para realizar excursiones a otras islas. En esta zona están las mejores playas, de arenas amarillas, en contraste con las del Norte, pequeñas, con acantilados y de arena negra (basalto desmenuzado). La Laguna es la ciudad universitaria y antigua capital de Tenerife, en el Norte. Aquí está la imagen más venerada por los canarios, el Cristo de La Laguna, procedente de la ermita de San Lucar de Barrameda (Andalucía). Muy cerca está el monte de las Mercedes.

Hacia el Sur está La Orotava, donde resulta interesante visitar la Casa de los Balcones, típica construcción canaria del siglo XVII, donde pueden apreciarse las artesanías y trajes tradicionales del archipiélago.

En Puerto de la Cruz, la naturaleza tiene su lugar ganado con el Jardín Botánico y el Loro Parque. Aunque no hay que dejarse engañar, en este último lugar pueden verse papagayos, gorilas, tortugas gigantes, cocodrilos, delfines, tiburones y rayas, entre otros. Vale la pena una visita al túnel subacuático, en el que la luz tenue y la iluminación de las grandes peceras permite visualizar la variedad de especies marinas que pueblan las aguas que rodean la isla. Como si esto fuera poco, los tiburones o rayas nadan sobre las cabezas de los visitantes, eso sí, separados por un vidrio de varios centímetros de espesor.

El drago milenario custodia la población de Icod de los Vinos, más al Sur. Esta especie vegetal exclusiva de la zona de la Macaronesia se caracteriza por tener el tronco hueco y por la savia que, en contacto con el aire, adquiere una tonalidad rojiza. Al abandonar esta ciudad, la forma de abanico del pueblo de Garachico sorprende, rodeado por aguas turquesas y transparentes, y construido sobre lava.

Los contrastes se suceden constantemente, Tenerife ofrece las más variadas posibilidades para cautivar a todos, sin excepción. Sólo es cuestión de animarse.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje aéreo, ida y vuelta, por Iberia, desde Buenos Aires hasta Santa Cruz de Tenerife cuesta aproximadamente 1000 dólares, con tasas e impuestos.
  • El ferry desde Los Cristianos (Tenerife) hasta La Gomera cuesta alrededor de 13 dólares.
  • Alojamiento

  • En Tenerife: en la playa de las Américas, la habitación doble en los hoteles 5 estrellas cuesta entre 141 y 286 dólares. En Puerto de la Cruz alrededor de 180. En las Cañadas del Teide, aproximadamente 108. En un hotel 4 estrellas la habitación doble cuesta entre 80 y 213 dólares, y 3 estrellas, desde 53 hasta 90.
  • En el parador La Gomera, la habitación doble cuesta aproximadamente 122 dólares. En el Hotel.
  • Más información

  • Oficina de Turismo de España, Florida 744 P. 1, de lunes a viernes, de 9 a 17; 4322-7264.
  • La Gomera tira buena onda

    LA GOMERA.- Con un diámetro aproximado de 20 kilómetros, esta isla, muy cerca de Tenerife, ofrece a los visitantes la posibilidad de disfrutar de un entorno natural, alejado del bullicio y el ritmo acelerado de las grandes ciudades.

    Después de aproximadamente una hora y media de viaje en ferry desde Los Cristianos, la vegetación exuberante de La Gomera comienza a divisarse desde el lejos.

    Una vez en tierra firme, la travesía continúa sobre el ómnibus, que circula por los angostos senderos de montaña, atravesando túneles y sorteando numerosas curvas, que ponen nervioso a más de uno. Otra posibilidad es combinar el ómnibus con el trekking o travesías en bicicleta por los numerosos senderos rurales que la atraviesan.

    Sea como sea, lo cierto es que, poco a poco, el visitante se siente inmerso en un mundo completamente distinto, detenido en el tiempo.

    Comunicación aborigen

    A esto contribuye una curiosidad que aún hoy asombra a los turistas: el silbo, lenguaje que los aborígenes usaban para comunicarse de un valle a otro.

    Cada silbido tiene un significado determinado, como puede advertirse al escuchar las animadas conversaciones entre los lugareños, a varios metros de distancia. Eso sí, nadie sabe si la traducción al lenguaje hablado es o no fidedigna.

    Desde su máxima altura, del pico de Garajonay (1487 metros) se irradian numerosos barrancos, pero lo que caracteriza a esta isla es la riqueza de su vegetación: la laurisilva, representada por 20 especies de árboles, 18 de helechos y más de 120 herbáceas y arbustos, que alcanza su máxima expresión en el parque nacional.

    Si se suma la presencia permanente de un mar de nubes, que provocan una atmósfera muy especial, se tendrá una idea de la misteriosa belleza de La Gomera.

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