El Valle de Uco abre paso a las estancias

Junto a la cordillera de los Andes se organizan programas para disfrutar de un paisaje rico en relieves y sabores
Gabriela Cicero
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28 de diciembre de 2001  

Mendoza.- A casi 100 kilómetros al sur de esta capital, la cordillera de los Andes se puede contemplar desde los ventanales de grandes estancias. Aunque la propuesta no sólo consiste en contemplar. Se involucran todos los sentidos. Las montañas tienen otro modo de ser vistas, experimentadas, vividas. En Valle de Uco, donde la precordillera llega a su fin, el silencio se suaviza con el rumor de los arroyos, la tibieza llega con el crepitar del fuego de los hogares y las delicias del campo.

Las estancias El Puesto, en Tupungato, y Tierras Blancas, en San Carlos -en la región de Valle de Uco-, proponen desde paseos apacibles hasta desafíos como el cruce de los Andes.

El Puesto recibe con mate y tortas horneadas para los que quieran pasar uno o varios días. Al pie de la Cordillera, junto a un arroyo de agua pura, el casco de esta estancia es el punto de partida de sus 8000 hectáreas de aventura, descanso y gustito criollo.

Las empanadas, asados y postres típicos son tan infaltables como las salidas que organiza el montañista Raúl Labat, su propietario.

En un oasis verde, embellecido por los álamos, rosa mosqueta y sauces, se hacen cabalgatas, caminatas, pesca de truchas y paseos en 4x4. En el camino se observan corrales, arroyos, se ven muchos animales, mientras la montaña hace sentir todo su relieve.

En esta estancia el cansancio tiene recompensa. No hay tardes sin té con con tortas típicas de la zona, ni noches sin fogón criollo. La reserva de los servicios se hace con antelación, porque la atención es personalizada. Esta salida es ideal durante una visita a Mendoza. Está cerca y permite llevarse otra experiencia, bien acompañada de productos de la región. La aventura también tiene sabor local, por eso todos los años, de diciembre a marzo, Labat programa una excursión a caballo que es nada menos que el cruce de la Cordillera, por la senda de los arrieros, del Manzano Histórico, que hizo a fines de 1816 una pequeña columna del Ejército de San Martín, comandada por el capitán Lemos, por la que también retornó el Libertador del Alto Perú, ya enfermo. La travesía, que dura seis días, parte desde la localidad de Los Arboles (Tunuyán), a 1500 metros de altura. Se atraviesan dos cordilleras, la Cadena del Portillo, que se sortea a través del paso de nombre homónimo, a 4500 metros de altura, y se desciende por el Valle del Alto Tunuyán. Luego se trepa la segunda cordillera, Piuquenes, que es limítrofe, y se atraviesa por un paso que está a 4021 metros de altitud para llegar a Chile.

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