Ellas viajan solas: el sabor del reencuentro

Las escapadas exprés en grupos de mujeres, sin parejas ni hijos, son una modalidad turística cada vez más instalada; pasiones compartidas, rituales recurrentes y una forma de reunirse con amigas y también con sí mismas
Daniela Dini
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28 de julio de 2013  

Viajar siempre es un placer y si es con amigas, mucho mejor. Dejar a los maridos y a los hijos para programar una escapada de relax entre amigas puede parecer difícil cuando se trata de mujeres profesionales, y además madres y esposas.

Pero el esfuerzo de coordinación y logística para dejar todo a punto en el hogar y el trabajo vale la pena cuando la amistad que une a las viajeras ya superó la barrera de las tres décadas. Compañeras desde la primaria en el Colegio Esquiú de Belgrano, Gabriela González Mercuri, Carolina Gadano, Fernanda Bugatti, Ana Cartasso, Sandra Pacek y Florencia Ducos comenzaron compartiendo el aula y con el tiempo también la vida y los viajes.

"Nos juntábamos a cenar una vez al mes y nos quedábamos con ganas de más. Así fue que hace cinco años empezamos con el ritual de escapadas juntas al menos una vez por año", cuenta Gabriela. Así llegaron muchos viajes a estancias en las afueras de Buenos Aires, Colonia, Pinamar, Iguazú. Son viajes breves, pero terapéuticos, según dicen las amigas, que tienen como condición elegir un lindo hotel, con comodidades y algunos mimos como spa y masajes. Las habitaciones se comparten por sorteo y es fundamental un espacio en común para charlar hasta la madrugada. "En mi caso tengo cinco hijos de entre 10 y 18 años. Dejo una planificación impecable y cuesta, pero es sagrado. Este paréntesis con amigas es 100% recarga de pila positiva", agrega Ana, community manager oficial del grupo, que inmortaliza cada viaje en fotos y videos.

Karina Mahon integra un grupo de ocho amigas de entre 41 y 47 años, de Bahía Blanca, que desde hace cinco programan escapadas. La primera fue a Cariló y le siguieron Colonia y Mar del Plata, con tanto éxito que este año sumarán millas juntas en un viaje a Nueva York. Todas están casadas y los maridos apoyan la moción porque ellos también hacen sus viajes de pesca o esquí.

Ex compañeras del Colegio Esquiú, de Belgrano, desde hace un lustro respetan la tradición de al menos un viaje juntas por año
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Organizar a los hijos -de entre 6 y 19- no es tanto problema como decidir el destino y armar el viaje: "Planificar es un despiole. Siempre son pocos días -generalmente en noviembre o principios de diciembre-, así que buscamos hoteles cómodos y lindos. Se decide por mayoría y votamos todo, hasta la habitación y las camas", explica Karina, una de las dos abogadas del grupo. También hay dos médicas, una bióloga, una maestra jardinera, una traductora de inglés y una ingeniera agrónoma. Para todas, estos viajes son intocables y siempre positivos: "Como mujer y madre, la familia absorbe mucho, siempre estás pensando en función de otro. Entre amigas es otra cosa: recuperás la amistad, intercambiás experiencias y recuperás tu lugar como mujer".

Soledad Quijano hace poco más de un año que conoció a Lucila Ollesch, y a través de ella a Lorena Amarante y Vanesa Ivanoff. Las similitudes las encontraron: viven en Olivos, a pocas cuadras de diferencia, tienen entre 35 y 40 años y todas son profesionales independientes y amantes de los viajes. Algunas están en pareja, otras no, pero los novios no modificaron que la fraternidad entre vecinas pasara de cruzarse a tomar un mate, a programar una escapada diferente por cualquier punto del país, cada vez que un fin de semana largo lo permite: "Todas tenemos un ritmo laboral intenso, así que los destinos locales vienen bien", cuenta Soledad, que ya suma en la lista de las vecinas viajeras destinos como Salta, Colonia, San Juan, y hasta un recorrido gourmet por San Antonio de Areco.

Se conocieron en la puerta del colegio de los chicos y fue suficiente para aliarse. Andrea Morales y su grupo de amigas desde hace tres años que cada noviembre parten para Miami rumbo al Black Friday, el clásico día de ofertas y liquidaciones en los shoppings de Estados Unidos. "Comprar barato fue la excusa para viajar juntas. Empezamos siendo cuatro y en el último viaje éramos once, todas mamás con chicos de entre 5 y 8", explica Andrea, propulsora de los viajes a puro shopping y descuento. El plan sería el sueño de muchas: Miami, playa a la mañana, compras todo el día y cenas en lugares lindos. "Para el viernes famoso nos preparamos porque los shoppings abren el día anterior y siguen toda la noche, así que nos levantamos a las 4 o 5 y atacamos los malls. Hacemos la compra anual y vestimos a la familia", dice, un poco justificando la escapadita, que nunca dura más de una semana e incluye regalos para todos los que esperan en casa.

Viajan con las valijas vacías y lo puesto, y allá alquilan departamento y caravans, para optimizar espacio y tiempo. Y hasta se llevan radios para comunicarse en el shopping y así pasarse las mejores ofertas.

Una excursión a las Salinas Grandes, una de las excusas para escaparse, en banda, por unos días
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Casi como Sex & the City

Se conocieron en la Facultad de Odontología de la UBA y formaron un quinteto inseparable. Hace más o menos cinco años, cuando todas estaban pisando los 40 y los chicos empezaban a ser más independientes, decidieron concretar un viaje soñado por España y ése fue sólo el comienzo. "También recorrimos juntas Nueva York, seguimos por Japón y cumplimos el sueño con el último viaje, a Emiratos Árabes, definitivamente el más glamoroso", cuenta con entusiasmo Mariángeles Álvarez Romero, demostrando que ser madre y esposa no es impedimento para cumplir el sueño de viajes exóticos con amigas. Definir el destino año a año no es tanto problema como fijar la fecha: entre todas suman dieciséis hijos, y tratan de que la escapada no caiga en ningún cumpleaños o fecha especial. "Somos muy madrazas y mujeres maravilla. Dejamos papeles con indicaciones para los maridos, menús armados, horarios, actividades, y nos comunicamos por Skype para supervisar todo."

De Bahía Blanca a Colonia, para el reecuentro
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