Fórmulas para evitar las alergias en los viajes

Algunos platos pueden ocasionar trastornos de salud
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11 de mayo de 2003  

(The New York Times).- Para la familia Tedesco, de Nueva Jersey, las vacaciones libres de preocupaciones se terminaron hace cinco años cuando su hija Annie tuvo una reacción alérgica seria después de comer mariscos. "En el próximo viaje -comentó Mike Tedesco, padre de Annie- tuvimos que controlar lo que comía." Incluso si las papas se freían en el mismo aceite donde se habían freído calamares podría haberle provocado otro shock.

Para muchos, probar nuevos sabores es uno de los principales atractivos de un viaje. Pero se estima que entre seis y siete millones de norteamericanos tienen hipersensibilidad a determinados alimentos, según la Food Allergy and Anaphilaxis Network, grupo de apoyo sin fines de lucro con sede en Virginia.

Según el doctor James Li, profesor de enfermedades alérgicas de la Clínica Mayo de Rochester, Minnesota, el diagnóstico del médico de cabecera es esencial para determinar la causa exacta de la hipersensibilidad a un determinado alimento. Sólo ocho alimentos son responsables del 90% de las reacciones alérgicas agudas, según el grupo de Virginia: el maní, los frutos secos (por ejemplo, las almendras), el huevo, el pescado, los mariscos, la soja, el trigo y la leche.

Se recomienda viajar con una carta del médico de cabecera que indique que el paciente debe llevar consigo la medicación y qué tipo de tratamiento debe recibir. Tradúzcala si es necesario. Es importante dejar el medicamento en su envase original.

Desde luego, evitar la ingesta de aquellos alimentos a los que uno es alérgico es la mejor manera de sobrellevar el problema.

Anne Muñoz-Furlong, fundadora de la Food Allergy and Anaphilaxis Network, propone que hay que ser realista en cuanto al destino que elegimos. "Es prácticamente imposible conseguir una comida que no contenga mariscos en Japón", expresó. También sugiere imprimir (y traducir si es necesario) hojas o tarjetas plastificadas explicando el tipo de alergia que padece y la lista de alimentos prohibidos. Se le puede pedir al mozo que se la entregue al chef.

Leer los rótulos y conversar con los mozos o los chef es útil, pero no implica ninguna garantía. "La calidad de información que uno recibe es a veces bastante variable", comentó el doctor Li. En definitiva, hay que estar siempre atento. Un buen consejo es si tenés dudas, no lo comas .

(Traducción de Andrea Arko)

A la hora de sentarse a la mesa

Cuando se elige el lugar para comer en un destino que no se conoce es bueno que los alérgicos sepan que los platos de un tenedor libre están expuestos a que se contaminen unos con otros, no sólo por las bandejas, sino por los comensales que usan los mismos cubiertos en más de un plato. A veces son mejores los restaurantes tradicionales.

Las cadenas internacionales podrían preparar los platos de maneras diferentes. El hecho de poder comer un producto de Estados Unidos no significa que la versión rusa del mismo sea segura.

Si pide una copa helada y le llega cubierta de frutas secas o la hamburguesa llena de queso, conviene conservar el plato prohibido en la mesa para asegurarse de que le traigan uno nuevo, sin estar contaminado por los cubiertos y no que en cambio retiren lo prohibido del plato.

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