Francia se conoce bien por debajo de la tierra

Grutas y cavernas, una opción nueva
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27 de octubre de 2000  

Francia es rica en grutas y cavernas, y desde hace años se convirtieron en una apasionante opción para los turistas ávidos de experiencias nuevas. Más de un centenar de grutas prehistóricas pueden visitarse en distintas regiones del país, muchas con pinturas rupestres bien conservadas.

Si se planea un viaje por la Dordoña, por ejemplo, debe tenerse presente que dicha región tiene 44 grutas con pinturas prehistóricas. Un ejemplo excepcional es la gruta de Rouffignac o Gruta de Cien Mamuts, en las cercanías de Cerlet.

Esta antiquísima morada de cazadores, una de las más grandes que se conocen, posee 10 kilómetros de galerías que se recorren en un tren eléctrico, y donde pueden apreciarse con toda comodidad 270 pinturas de bisontes, rinocerontes, caballos, mamuts y una muy rara representación humana.

En las proximidades de Rocamadour se encuentra la Gruta de Padirac, una de las más bellas de cuantas Francia posee, tan atractiva que recibe la visita de más de 400.000 turistas por año. Puede descenderse a la inmensa caverna por ascensores o por escalera. Una vez en su interior, se navega por un río que corre a 103 metros de profundidad. La denominada Sala de la Gran Cúpula es majestuosa, ya que su techo está a 93 metros por sobre el espectador. La visita dura aproximadamente una hora y media.

Otra opción es un recorrido de las grutas de Lacave, también en las cercanías de Rocamadour, al NO de la antigua ciudad. Estas grutas dan la posibilidad de visitar 12 salas, entre las que sobresale la famosa Sala de las Maravillas, que asombra por sus efectos de luz negra en las cristalizaciones, que cubren los 2000 metros cuadrados de su superficie. El acceso es en tren eléctrico y ascensor, y la visita dura una hora.

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