Gante, lejos del circuito turístico

Esteban Belasio
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4 de marzo de 2012  

Brujas, todo se reduce a Brujas. Eso nos decían unos amigos flamencos que si bien habitan la región de Flandes, a apenas 50 minutos de esa maravillosa ciudad, residen en Gante.

Tal vez sea cierto. Es probable que lo primero que se le venga a la mente a cualquiera cuando piensa en Bélgica es la célebre ciudad de los mil puentes, Brugs en flamenco, de allí su nombre. Realmente es una joya y ameritaría por sí sola el viaje al viejo mundo.

Lo que no es menos cierto es que Bélgica, y en especial Flandes, la región al norte del país, es mucho más que esa preciosa ciudad. La cosmopolita Bruselas, la siempre a la moda Amberes, la histórica Ypres o la docta Gante son una muestra de eso.

Dentro de ese listado de sitios maravillosos queremos dedicar estas líneas al último que hemos nombrado, Gante o Gent, como es su nombre en flamenco y que indica que allí confluyen dos ríos: el Escalda y el Lys.

Gante es la capital de la provincia de Flandes oriental y dista apenas unos 40 minutos en tren desde Bruselas.

Esta joya, normalmente ignorada en los circuitos turísticos más tradicionales, posee una inmensa historia y un legado arquitectónico y cultural impactante. Lógico que así sea si se toma en cuenta que para el siglo XIV fue sólo superada por París, la ciudad más grande de Europa al norte de los Alpes.

Lugar de nacimiento de Carlos V, Gante posee uno de los cascos históricos mejor preservados de toda Europa. Su fisionomía es la típica de las ciudades de la región: canales cruzados por puentes encantadores, muelles dignos de mil postales como el Graslei o el Kronlei a orillas del Lys, castillos medievales como el Gravensteen o el de Guillermo el Diablo, todo dominado desde las alturas por las tres torres que debe poseer toda ciudad flamenca que se precie por su importancia: la de la catedral, San Bavón en Gante, hogar del fabuloso retablo pintado por Van Eyck La adoración del cordero místico; la del Belfry o Torre del Campanario, desde donde se tiene una fantástica vista, y la del castillo Condal. Los tres poderes -iglesia, burguesía y nobleza- se encuentran así representados en la arquitectura gantesa.

Otro lugar fundamental es la Plaza del Mercado o Marktplatz, donde se pueden observar las antiguas casas de las guildas, poderosas corporaciones de comerciantes y mercaderes, que durante la Edad Media gravitarían de forma determinante en la historia del norte-centro europeo.

Gante es una ciudad vibrante, de prestigiosos colegios y universidades que atraen a miles de estudiantes de toda Europa. Estos últimos son quienes quizá definen a Gante, quienes les dan vida, un espíritu joven.

Su apretada agenda cultural y sobre todo sus festivales le han brindado una muy merecida fama en Europa. Se destacan el festival de la ciudad, en junio, y el Licht Festeen o Festival de la Luz, que hemos tenido la suerte de presenciar este frio enero.

Gante vive,vale la pena vivirla aunque más no sea una vez en la vida.

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