Historias junto al río Paraná

Un viejo frigorífico y un barrio de apellido inglés, un ferry para cruzar a Entre Ríos y más postales en una ciudad con atractivos y leyendas
(0)
14 de diciembre de 2008  

A la hora de hacer miniturismo con toques de historia, Zárate puede ser una buena opción. La ciudad cuenta con rincones donde refugiarse en casonas de antaño, comer delicias preparadas a base de pescado de río con el sonido del agua como música de fondo y conocer más sobre cómo se vivía hasta hace muy poco en los pueblos de la provincia de Buenos Aires.

El primer lugar con atractivo turístico para visitar es el Museo Quinta Jovita, antigua propiedad de la familia De la Torre. Se trata de "un ejemplo intacto de las formas de vida de la burguesía surgente en Zárate hacia fines del siglo XIX", como cuenta Silvia Baccino, presidenta de la Asociación de Amigos del Museo y autora de varios libros de la historia de Zárate junto con Sergio Robles y María Luisa Sorolla.

El propietario original de Quinta Jovita fue Manuel José de la Torre y Soler, que la construyó en honor a su esposa, Jovita Godoy y Soler, con la que se casó a los 23 años y tuvo cinco hijos, uno de ellos, Ana María Mercedes Jovita.

Las sucesivas generaciones supieron conservar intacto el casco que hoy puede verse con mobiliario de época donado por la familia. Perderse en la maraña de árboles y plantas prolijamente señalizada del jardín es ingresar en un mundo mágico donde se encuentra el aljibe con su pozo original de 24 metros, las fachadas reconstruidas y bien mantenidas, los eternos jazmines, palmeras y glicinas.

En la quinta también funciona un archivo histórico con documentos y diarios de época, con todas las publicaciones de la zona desde sus primeras ediciones hasta la actualidad.

Circuito anglo

La visita continúa por el casco histórico de la ciudad de Zárate y su circuito inglés. En el barrio Smithfield se conservan las casas de estilo inglés colonial australiano de los empleados del que fue el Frigorífico The Smithfield and Argentine Meat Company Ltd., uno de los más importantes de la ciudad y del que hoy se pueden ver los edificios abandonados frente a la costa con vista al puente Zárate-Brazo Largo.

Smithfield es el testimonio vivo de la inmigración inglesa que recibió este pueblo para alimentar a una de las industrias más importantes alrededor del año 1900: los frigoríficos.

Zárate es un pueblo de fuerte tradición industrial. De su puerto partió en 1877 el buque Le Frigorifique, que llevó a Francia la primera exportación de carne congelada; también albergó frigoríficos como Las Palmas (el primero en la zona, de 1886).

Dicen que la recientemente desaparecida vecina Bessie Miles, que se estableció aquí en 1926 (viuda de George Lawson, primer gerente del Smithfield), recordaba siempre un dicho muy popular en esa época: "Lo único que no se usa de la vaca?, es el mugido".

Y no exageraba. Los cálculos biliares de las vacas se vendían a Francia para ser utilizados en la industria de los perfumes. ¡Y los pelos de las orejas del animal se vendían para hacer pinceles!

El barrio Smithfield se puede hacer a pie: son 300 metros de casas colgadas de un barranco donde asoma también la casona Smithfield, el antiguo Club Social frente al Tenis, lugar donde durante la Segunda Guerra Mundial las señoras de Zárate se reunían para tejer.

El Golf Club Smithfield es una de las instituciones más tradicionales de ese deporte a pocos metros del río Paraná, sobre un terreno ondulado y un parque soberbio. El club comenzó con 9 hoyos cuyos greens estaban alambrados porque en el campo pastaban ovejas. Cuando el frigorífico fue nacionalizado y pasó a la Corporación Argentina de Productores de Carne (CAP), los antiguos socios decidieron encarar la compra de 60 hectáreas para ampliar el campo, y así en 1987 se inauguraron los últimos 9 hoyos.

Hoy quien visita el club encontrará un campo espléndido; jugará hoyos hacia abajo o arriba muy bien protegidos deslizándose -en el mejor de los casos- por mullidos fairways custodiados por árboles centenarios para concluir el hoyo en greens generalmente rápidos.

La balsa

¿Sabía que antes había que cruzar en balsa para ir hasta la provincia de Entre Ríos? Tal vez no, pero este circuito permite reconstruir aquellos viajes.

El 27 de junio de 1907 The Entre Ríos Railway Co. Ltd. SA inició el servicio entre Zárate e Ibicuy, que posteriormente se extendió a Dock Sud. En esa época el cruce de personas y mercaderías entre las localidades de Zárate (Buenos Aires) e Ibicuy (Entre Ríos) se realizaba en el famoso ferry boat. El primero de ellos llevaba el nombre Lucía Carbó; este trayecto en balsa solía demorar de orilla a orilla unas? ¡6 a 7 horas!

En la década del 70 comenzaron las obras de construcción del Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo. La división geopolítica entre ambas provincias se da en el segundo curso del río, por cuyo talweg o baguada discurre la divisoria de aguas provincial.

El 14 de diciembre de 1977 cesó el servicio de ferry boat. El tramo carretero fue inaugurado en 1977 y el ferroviario, en 1978. Para los amantes de la ingeniería industrial, esta obra es majestuosa por su dimensión y altura sobre el nivel del río, que supera los 50 metros, razón por la que permite el acceso de embarcaciones de gran porte.

La vieja balsa, que aún se erige como un gigante silencioso en el Paraná Guazú, volvió a la acción hacia fines de 1996, cuando tuvo que ser forzosamente reutilizada con motivo del desprendimiento y caída a las aguas del obenque 7C, uno de los 144 soportes de los que cuelgan los dos puentes que integran el Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo, y que mantuvo el puente cerrado por meses, período durante el cual por $ 5 por persona y 25 por auto se volvió a reciclar el viejo sistema de cruce o ferry boat de Zárate a Ibicuy.

Finalmente, la parte más deliciosa y placentera de este circuito es la gastronómica: Vieja Balsa es un restaurante sobre el pasaje Talavera, a metros del río Paraná Guazú y del viejo embarcadero de la mencionada balsa.

Está inmerso en un típico pasaje isleño, con sauces, cítricos, cipreses calvos y moreras, y un muelle sobre el pasaje Talavera.

Daniel Thurler prepara empanadas de bagre de mar, escabeche de sardina de río, bolitas de pescado, milanesas de bagre, boga al horno: "Ofrecemos gastronomía típica de la zona. Compro el pescado a mi vecino pescador que me lo baja de la lancha apenas sale del agua y luego lo preparo en el día exclusivamente", contó Daniel, que además está reciclando un complejo de cabañas a 30 minutos de lancha que también se puede visitar.

En Vieja Balsa se puede descansar mirando el río y disfrutar de una gastronomía que en general se encuentra más en Entre Ríos y Corrientes que en esta orilla. No espere lujos -los baños son aún un poco precarios-, pero sí una cálida atención y un ambiente auténticamente ribereño.

Por último, algunos deciden realizar un hermoso paseo en lancha descubierta, donde los guías enseñan de la fauna y flora locales, la forma de vivir de los isleños y el infaltable cuento de la Vieja Balsa, haciendo honor al nombre del restaurante. Para los que no comen pescado, Daniel prepara pastas caseras.

Datos útiles

Como llegar

  • Tren: de Retiro a Zárate (con transbordo en Villa Ballester). Tel: 0800 3333 822
  • Auto: por ruta 9 (Panamericana, ramal Escobar) hasta el km 86; doblar a la derecha 4 km hasta la rotonda de acceso y girar a la izquierda. Tomar la Av. Lavalle, que lleva al centro de Zárate. Peaje: $ 1,90.
  • Para llegar al restaurante Vieja Balsa hay que tomar la ruta 12 desde la rotonda de acceso a Zárate hasta 100 m antes de llegar al segundo de los puentes que forman el Complejo Ferrovial Zárate-Brazo Largo. Desde allí seguir el camino de ripio que sale primero 300 m a la derecha y que continúa hacia la izquierda, pasando por debajo del puente. Son aproximadamente 8 km al restaurante Vieja Balsa; (15) 5709-8378, www.viejabalsa.com.ar
  • Omnibus: empresas Nueva Chevallier o Millennium Class, cada ½ hora desde Once (Catamarca 29), 0800 222 6798, $ 12 (servicio diferencial directo) y luego tomar un remise (aprox., $ 30 por tramo).
  • Qué hacer

  • Museo histórico Quinta Jovita: abre de lunes a viernes, de 7.30 a 17, y domingo, de 17 a 20. Los sábados se abre para visitas especiales. Tel. 0348 7422 038. Gratis.
  • Circuito y tarifas

  • El paseo completo con traslados, visita al Museo Quinta Jovita, casco histórico de Zárate, barrio Smithfield, restaurante de río Vieja Balsa con almuerzo y paseo en lancha, cuesta $ 120 por persona; menores de 4 a 12 años, 95. La merienda es opcional y se cobra $ 15. Informes: 4371-3535 o (15) 5111-8153, abrecaminos@speedy.com.ar
  • ADEMÁS

    MÁS leídas ahora

    ENVÍA TU COMENTARIO

    Ver legales

    Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

    Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.