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Ho Chi Minh da la cara

En esta ciudad de Vietnam, donde hoy no es como ayer, recibe a los viajeros que buscan historia y cultura; las pagodas son para meditar
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31 de marzo de 2000  

HO CHI MINH, Vietnam.- Tan sólo unas horas bastan para que hasta el visitante más desprevenido cambie la imagen casi exclusiva que hay sobre Vietnam: excesivo calor, selva, bombas y guerra. Este país, al este de la península de Indochina y lindante con China, Laos y Camboya, es completamente diferente de lo que el huésped imagina. Sorprende tanto por sus atracciones naturales como por la riqueza de su cultura.

El constante bullicio y dinamismo de las calles de Ciudad de Ho Chi Minh (ex Saigón, nombre que tenía antes de la reunificación de 1975) demuestran que ésta es la urbe más grande y pujante de este país.

A estas tierras llegaron muchos de los chinos que habitaban Vietnam y luego los franceses permanecieron casi 100 años y la convirtieron en la capital de la colonia de Cochinchina. Esta mezcla de culturas se advierte constantemente. Desde caminar por el barrio chino de Cholon o visitar una iglesia estilo europeo (como la catedral de Notre Dame) hasta la hora de comer una sabrosa croissant y, por supuesto, ingresar en las pagodas, típicos templos budistas.

La mejor forma de recorrer la ciudad es utilizando los servicios de las innumerables motos y los llamados ciclos, pequeños carritos empujados desde un triciclo, que inundan esta ciudad de aproximadamente seis millones de habitantes.

Lugares sagrados

"Sí quisiera estar en un lugar tranquilo en este país, me metería en una pagoda", comenta una turista alemana. El olor a incienso, los monjes budistas envueltos en sus túnicas naranjas, el predominio del dorado, junto con el rojo y las imágenes casi infinitas de Buda hacen que los templos tengan una atmósfera cautivante. Eso sí, todo esto se puede contemplar sólo con los pies descalzos; de otra manera, la entrada está prohibida.

En el centro de Ho Chi Minh se levanta Xa Loi, un santuario conocido por haber sido centro de resistencia al colonialismo francés y a la injerencia de los Estados Unidos en estas tierras.

Resulta interesante aprender sobre la vida del hombre que dio origen a las enseñanzas del budismo a través de los dibujos que hay en las paredes. Allí tampoco faltan las leyendas del dragón, el unicornio, la tortuga y el ave fénix, todos animales, fantásticos o no, considerados sagrados. Para entrar a Xa Loi hay que estar prevenido y saber que las mujeres sólo pueden acceder por la escalera de la derecha, mientras que los hombres deben hacerlo por la ubicada a la izquierda.

Un poco más alejada está la pagoda Vinh Nghiem, que sorprende por la cantidad de fotos de difuntos, lo que demuestra la tradición y el respeto por los muertos.

A la izquierda de este lugar sagrado hay una torre de ocho pisos, a la que sólo se puede acceder durante los días festivos y donde se guardan pequeñas urnas que contienen las cenizas de las personas cremadas. En la base de la torre hay un negocio que vende objetos para el ritual de esta religión, que es practicada por más del 80 por ciento de la población. En Giac Lam, el más antiguo de los templos (construido en 1744) se rezan oraciones diarias (a las 4, a las 11, a las 16 y a las 19). El canto y la ofrenda de comidas cobran singular relieve en esas circunstancias.

Ferias y museos

Cruzando uno de los puentes que atraviesan el canal Ben Nghe, se encuentra el Museo de Ho Chi Minh, una casona típica de la arquitectura francesa, donde se guardan objetos del fundador del Partido Comunista indochino y el de Vietnam, y se destacan las fotos que revelan los acontecimientos de su acción.

El edificio está rodeado por un extenso jardín que descansa sobre el puerto de la ciudad y desde donde se aprecian los barcos que recorren el río Saigón hasta el delta del Mekong.

A la hora de las compras, se recomienda el mercado de Cho Ben Thanh, en un edificio con estilo neocolonial, donde se puede encontrar de todo. Allí los precios, como en todo Vietnam, son demasiado accesibles como para no tentarse. Una sopa con arroz y vegetales cuesta 0,20 dólar; un sombrero cónico de bambú y hojas de palmera, típico de este país, 1; o bien unos zapatos de madera pintada, 3.

De todos modos, ningún valor es fijo. En estas tierras, negociar el costo es parte del ritual de la compra.

Pero es en pleno centro de la ciudad, a pocos metros de la escultura de Ho Chi Minh (el líder comunista de Vietnam), que están las más refinadas tiendas, donde se pueden conseguir sedas y la típica vestimenta femenina ao dai. Es común ver a las colegialas uniformadas con este traje en color blanco sobre sus motos Honda.

Al cabo de un día en la ex Saigón, uno se da cuenta de que la ciudad hace honor a uno de los calificativos con los que se conoce a Vietnam: el país de la hospitabilidad, donde la sonrisa corona cada momento.

Datos útiles

Cómo llegar

  • El pasaje, ida y vuelta, desde Buenos Aires a Ho Chi Minh cuesta aproximadamente 1600 dólares, con tasas e impuestos.
  • Alojamiento

  • Una habitación doble en un hotel de cinco estrellas cuesta 80 dólares; en uno de cuatro, 60, y en uno de tres, alrededor de 30.
  • Comida

  • Se puede comer desde 0,50 dólares.
  • Visa

  • El trámite dura una semana y cuesta 45 pesos.
  • Más información

  • Embajada de Vietnam, 11 de Septiembre 1442, de lunes a viernes, de 10 a 12 y de 14 a 16; 4783-1802.
  • http://www.exotissimo.com
  • http://www.vietnamtourism.com
  • ¡Cuidado!

    Buscar información en una agencia de turismo oficial puede dejar a cualquiera con los bolsillos vacíos. Las excursiones están sobrevaluadas y hasta se cobran los pocos mapas y folletos que tienen.

    En la calle De Tham hay varias agencias privadas, que cobran menos de la mitad y que son las más frecuentadas por los extranjeros (una excursión por la ciudad cuesta 6 dólares). Allí, los guías hablan inglés y, en algunos casos, francés.

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