La Americana es una entrerriana bien gaucha

Todos los gustos en una casa de campo de Rosario del Tala
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7 de diciembre de 2001  

La casa de campo es sencilla, pero pulcra, moderna, fresca, que se destina a un solo grupo familiar y está a un paso del quincho cuya parrilla arderá por todo el fin de semana con perfumados maderos para asar dos cenas y dos almuerzos (incluido un cochinillo, manjar alimentado a grano y leche, y lentamente vigilado por el viejo parrillero). El primer asado pronto crepita mientras los recién llegados se adueñan de un paisaje crepuscular verdaderamente rural, alambre por medio de una novillada y espacio poblado de los gorjeos, acallados muy pronto cuando el silencio lo impone la Vía Láctea.

En la estancia La Americana, de 900 hectáreas, la propuesta es llegar al atardecer del viernes a Rosario del Tala, a unos 110 km de Gualeguay y a poco más de 330 de la Capital.

Combinado rural

Todo se combina con detalle desde la reserva telefónica, de manera que los viajeros dejan el auto a buen resguardo en Rosario del Tala y se los transporta en vehículos 4x4 hasta la casa de huéspedes. La prevención asegura transitar los 18 kilómetros de camino de tierra, que desmejoran las lluvias.

El fin de semana con hospedaje desde la tarde del viernes hasta la del domingo incluye dos cenas, dos almuerzos y dos desayunos (chorizos embutidos en el casco viejo, carne bovina y cordero de tranquera adentro, cochinillo y pollos de los corrales propios, todo tan casero como la manteca, los dulces, el pan y las verduras de la quinta orgánica). Se suma un programa -que puede variarse a pedido,- diseñado por el estanciero y abogado Luis María Montti, a quien asiste su esposa, Adriana Plaza Gómez. Los anfitriones están detrás de todos los detalles, como el de que las empanadas fritas lleguen desde el casco principal donde la casera se ha esmerado en el relleno y el repulgue.

El desayuno del sábado no carece de queso de campo, ni leche de reciente ordeño. Ese alboroto inicial precede a la cabalgata de 3 horas. Acompaña el dueño de casa o algún experto en tareas rurales que muestra los planteles de cría y engorde), aún desde el paseo en sulky o en un carrito ruso (de giro concéntrico en el tren delantero). Mientras eso sucede, un cochinillo se asa a fuego lento. Finalmente, resulta un manjar para acompañar con un buen vino (las bebidas se pagan aparte, pero se pueden llevar).

Playa y juegos de salón

La tarifa de 80 pesos - $ 40 los menores de 12 años- es más económica si se viaja en grupo de hasta ocho aspirantes.

Por la tarde se hace una visita por los corrales de ovejas, cabras, gallinas, cerdos y el criadero de chinchillas. La parrilla del sábado está tapizada de pollos de campo y el domingo (turno del cordero) se realiza actividad campestre, a caballo, para experimentar un breve arreo y la echada a los corrales. Todo es opcional. Están los que prefieren recorridos por viejos almacenes de ramos generales en la antigua aldea de Altamirano y una minoría que hace una escapada de pesca al cercano río Gualeguay, con playas para chapuzones. Reservas por el 4314-3403/2151 interno 25, y por el03445-15623117 y 15554572 (Fabián Lizzi).

Cómo se llega

Por Panamericana ramal a Zárate (peaje 1,70 peso) y travesía de los puentes y peaje (4,20 pesos) camino de la autopista hasta Ceiba donde se toma hacia el desvío sobreelevado hacia Gualeguay. Después de atravesar la ciudad, una rotonda ofrece los desvíos anunciados hacia ruta 12 (también allí se anuncia la ruta 11, que se desestima). Por la 12 se siguen 92 kilómetros hasta tomar con la provincial 39 que se toma por 17 kilómetros hacia el Naciente, hasta Rosario del Tala. Allí se busca la combinación acordada.

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