Las playas vecinas se disfrutan en barra

Muy cerca de Punta del Este, balnearios con identidad propia: Punta Ballena, La Barra, Manantiales y José Ignacio
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14 de diciembre de 2001  

Solanas y Punta Ballena comparten una misma pasión: la tranquilidad a cualquier precio. Solanas se resguarda entre los árboles para garantizarles a los veraneantes privacidad y sosiego. Punta Ballena se interna en el mar y tiene en la escultura viviente de Carlos Paéz Vilaró, Casapueblo, su principal referente. La playa Las Grutas, al otro lado de la creación del artista uruguayo, es una de las más buscadas por su tranquilidad y las actividades que ofrece. Nunca faltan los que se arrojan desde el acantilado en un parapente y dibujan graciosas siluetas en el aire. Por último, Punta Ballena ostenta uno de los hoteles más exquisitos de Uruguay: Hotel Art Las Cumbres, un mirador privilegiado sobre la laguna del Sauce, con un parque de 34 hectáreas y 24 habitaciones en suite.

Puentes con movimiento

Pocos puentes en el mundo deben tener la convocatoria que ostentan las dos estructuras onduladas que separan Punta del Este de La Barra. En el puente Leonel Viera, que hasta hace unas pocas temporadas era uno, pero que ahora son dos, el cosquilleo en el estómago, similar al de la montaña rusa, es una experiencia para repetir durante toda la estada, cosa que genera más de un embotellamiento en plena temporada.

La Barra es como un pequeño circo, de esos que llegan a los pueblos cuando uno menos lo espera. En una superficie de no más de 30 manzanas pasa de todo y no pasa nada; como si se tratara de un equilibrista que camina por la cuerda floja, en la La Barra se buscó combinar equilibradamente noches movidas con amaneceres tranquilos, y tardes dedicadas a los deportes náuticos con anocheres musicales frente al mar. El arroyo Maldonado es sinónimo de wakeboard y windsurf; los principales exponentes de estos deportes saben que la cita es ineludible a partir de este mes.

Pero en las últimas temporadas La Barra ha sumado otros atractivos: galerías de arte, casas de decoración y restaurantes que terminan de cerrar un espectáculo tentador. La novedad este año es la inauguración de Le Club, un nuevo reducto gastronómico que promete comida mediterránea y mucho dance por la noche.

Un poco más allá de La Barra se encuentra Manantiales, sede de gran parte de la movida veraniega. Hay hoteles de primer nivel, clubes de campo, complejos de tiempo compartido y casas que quitan el aliento. Además, dentro de este paisaje acariciado por las aguas del Atlántico se encuentran algunas de las playas más concurridas, como Bikini y Montoya, que concentran gran parte de la movida joven que veranea en Punta del Este y sus balnearios vecinos.

José Ignacio y su faro disfrutan de la tranquilidad de sentirse un poco más alejados de Punta del Este. Este pequeño balneario se niega a desterrar a sus pescadores y les ofrece, a cambio, excelentes restaurantes que reciben de muy buen modo los frutos que los trabajadores rescatan del mar. Los Negros, de Francis Mallman, es uno de esos reductos exclusivos que saben servir rico y amable. Las mansiones más espectaculares y los paradores esmerados, con un continuo pulular de famosos, completan la oferta de este páramo natural.

Datos útiles

En la playa

Los precios se mantienen igual que en la temporada anterior. Lata de gaseosa, 1,40 dólar; agua mineral de medio litro, 1 dólar.

Taxis

Aerop. - península, US$ 25

Pta. del Este - La Barra, US$ 15

Centro - Manantiales, US$ 23

Golf

En el Club del Lago, con cancha de 18 hoyos, el green fee cuesta 50 dólares los días de semana y 80, sábados y domingos. En el Club de Golf Cantegril, el green fee cuesta entre 100 y 120 dólares.

Internet

http://www.cumbres.com.uy

http://www.newage-hotels.com

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