Leipzig, la pequeña París de Alemania

La cultura y el arte siguen siendo moneda de uso frecuente
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25 de mayo de 2003  

LEIPZIG (El País, de Madrid).- Su pasado está vinculado con el comercio y a nombres como Bach, Wagner y Goethe. Tras 12 años de reunificación alemana, vive ahora un auge que le está devolviendo su sabor antiguo de gran metrópoli.

En el recuperado brillo de sus calles, casas, iglesias y museos se puede leer minuciosamente una extraordinaria historia, que se conserva en gran parte porque los efectos de la guerra no fueron devastadores. Basta bajarse del tren en la estación central de Leipzig para recibir el impacto. Si uno mira a un lado y a otro, surge una pregunta: el porqué de semejante grandiosidad, en una ciudad de medio millón de habitantes, a 170 kilómetros de Berlín.

Aquí Johann Sebastian Bach se mató escribiendo partituras para el coro de la iglesia Thomaskirche, que aún existe (desde hace 780 años); aquí se fundó la primera orquesta cívica (la Gewandhausorchester) y Felix Mendelssohn-Bartholdy estableció el primer conservatorio de música de Alemania; aquí nació Richard Wagner, estuvieron un tiempo Robert Schumann y Edvard Grie, y aquí Goethe estudiaba leyes.

A todos estos nombres y muchos más en algún momento les dedicaron una calle, un museo, un monumento e incluso comidas o bebidas. Pero no es todo.

La ciudad sajona tiene otra gran historia que contar. Una que representa cambios. Los realizados a pasos de gigante en la última década.

La antesala de la estación

Conviene llegar en tren. Porque la estación central es un representativo micromundo de la que fue la ciudad más rica de Alemania entre las dos guerras mundiales del siglo XX, un micromundo adaptado a las necesidades de la vida de hoy. Cuando se inauguró en 1915, la denominaron catedral del progreso , un título que recuperó cuando Alemania volvió a ser una en 1990. Unos 250 millones de euros posibilitaron su segunda inauguración en 1997.

A primera vista, la antesala -de 267 por 32 metros- le queda exageradamente grande a esta ciudad vecina de focos culturales clásicos como Dessau, Dresde, Erfurt, Halle, Jena y Weimar.

Leipzig, cuyos habitantes impulsaron la revolución del otoño de 1989, se ha despertado como una bella durmiente, sacudiéndose el socialismo que la hizo dormir 50 años.

El príncipe del beso hacia la modernidad con la reunificación alemana se llama optimismo. Y éste, junto con mucho dinero, ha permitido que la pequeña París -título que le dio Goethe en Fausto- se convierta en una de las ciudades más atractivas del este de Alemania.

Gracias a ese espíritu, los habitantes de Leipzig han hecho de sus ruinas, palacios; de basureros, jardines; de planicies, parques de diversión, y de calles vacías, zonas repletas de bares.

La ciudad se ha presentado como candidata para los Juegos Olímpicos de 2012, dispone de un nuevo aeropuerto internacional, de un gran zoológico modernizado y de numerosas joyas arquitectónicas.

La ciudad formaba un eje entre Europa occidental y oriental. Aquí se estableció, durante la Edad Media, la primera feria internacional; echó a andar el primer tren alemán de larga distancia, en 1835, y entre las dos guerras mundiales se movió el 80% del comercio mundial de pieles, además de otros productos de consumo como café, té y algodón.

Las elegantes casas de comercio de fin del siglo XIX y comienzos del XX, que estaban de moda en otras ciudades europeas como Barcelona, París y Viena, componen un sistema único de pasajes.

Un restaurante de 275 años

A través de la elegante MŠdler-Passage, una pequeña copia de la galería milanesa Vittorio Emanuele que desemboca en la principal calle peatonal, frente a la plaza Nasch-Markt, se entra al legendario restaurante Auerbachs Keller, abierto hace 275 años y conocido por la escena del Fausto en la que Mefistófeles embruja a los estudiantes.

Leipzig ha logrado ponerse un vestido nuevo sin perder su riqueza histórica. Antes de la guerra vivía un millón y medio de personas en Leipzig. Ahora, apenas medio millón. Pero quizá no falte mucho para que despierte completamente para volver a convertirse en una auténtica metrópoli en el corazón de Europa.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión US$ 799

Pasaje de ida y vuelta a Berlín, con tasas e impuestos incluidos.

Alojamiento

* * * US$ 72

* * * * US$ 120

Tarifas de habitación en base doble.

Más información

Leipzig Tourist Service. Richard-Wagner-Strasse 1, D-04109 Leipzig. E-mail: Info@LTS-Leipzig.de

En Internet

www.leipzig.de

www.germany-tourism.de/e/dest_cities_leipzig_e.html

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