Ludwig II, el rey que terminó su vida como un fantasma

En su afán por edificar y decorar, dilapidó su fortuna
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3 de noviembre de 2000  

Ludwig II nació en el castillo de Nymphenburg, Munich, en la noche del 24 de agosto de 1845. Sin embargo, su nacimiento se ocultó por una hora para complacer su abuelo, el rey Ludwig, que pretendía que su nieto naciera el día de su cumpleaños. Por lo tanto, el nacimiento oficial fue a las 0.28 del 25 de agosto de 1845.

Si bien primero fue bautizado como Otto, en honor a su padrino, el rey Otto de Grecia, a los pocos días de haber nacido sus padres lo rebautizaron. En la decisión influyeron los caprichos de su abuelo que decía que como el niño había nacido en el Día de Ludwig, debía ser llamado así. Pocos años más tarde, el rey Ludwig abdicó al trono en favor de su hijo Maximiliano, el padre del pequeño. Desde entonces Ludwig II vio muy poco su padre.

Con su madre siempre tuvo una desastrosa relación, que le trajo desconfianza hacia las mujeres. Luego, la describiría como una mujer egoísta a la que le era conveniente evitar. Ya desde su infancia, demostró gran interés y habilidad para la arquitectura.

Por entonces vivía mucho tiempo en el castillo de Hohenschwangau, que influyó en su espíritu romántico. Jugaba con niños de los alrededores y le gustaba regalar sus escasas pertenencias, ya que su padre le imponía una educación estoica.

A los 15 años descubrió a Wagner y quedó completamente fascinado por sus óperas.

Tras la muerte de Maximiliano II, en 1864, se transformó en Ludwig II, rey de Baviera, con sólo 19 años. En 1967 se comprometió con Sofía de Baviera, hermana de la emperatriz Elizabeth de Austria -más conocida como Sissi-, pero el compromiso se rompió unos meses más tarde, y ya nunca se casó.

Por entonces comenzó su afán por construir castillos, tarea en la que dilapidó su fortuna.

Además de Neuschwanstein -cuyo interior no llegó a terminar-, construyó los castillos de Linderhof y Herrenchiemsee.

Tenía sólo 41 años cuando murió ahogado en el lago Starnberg.

Sin embargo, todavía hoy sigue viviendo para los bávaros, que aseguran haber visto su fantasma en un balcón de Neuschwanstein durante algunas noches de luna llena.

Datos útiles

Cómo llegar: en auto desde Munich por la autopista 96 en dirección a Memmingen, y luego por la ruta 17 hacia el Sur hasta Füssen, desde donde hay carteles indicativos. En tren hasta Füssen, desde allí un micro parte cada hora hacia Hohenschwangau.

Alojamiento: en Hohenschwangau, o en los pueblos de Schwangau y Füssen, la habitación doble en hoteles 3 estrellas cuesta entre 50 y 100. También hay un albergue para la juventud.

Visita al castillo: el horario es de 10 a 16, en invierno, y de 9 a 18, en verano.

La entrada cuesta 7 dólares. También se puede visitar el castillo de Hohenschwangau en los mismos horarios.

Comidas: un plato abundante y una cerveza cuestan aproximadamente 12 dólares por persona.

En Internet:

http://www.neuschwanstein.de

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