Manzanas de historia

Una capital museo
(0)
27 de octubre de 2000  

SACRAMENTO.- La capital del Estado de California no sólo tiene el museo del ferrocarril como atractivo. En realidad, todo su centro histórico es un museo que ocupa varias manzanas, sobre el río Sacramento y su viejo embarcadero.

Con muy buen cuidado arquitectónico se han preservado allí las construcciones de madera del siglo pasado, cuando comenzó el progreso del lugar gracias al descubrimiento de oro en las montañas cercanas.

Pese a su nombre netamente español, Sacramento -hoy una ciudad de 400.000 habitantes- no era un asentamiento colonial como Monterrey, San Francisco, San Diego u otros, sino que nació sólo en el siglo XIX, desde que en 1839 se instaló allí un aventurero suizo-aleman, John Sutter, cuyo afán agrario y comercial dio un vuelco total el día que uno de sus empleados, un tal John Marshall, descubrió oro en 1848.

Desde ese momento la naciente Sacramento se convirtió en una meca para buscadores de fortuna y en pocos años su prosperidad creció a pasos de gigante. En 1856 se construyó la primera línea ferroviaria y en 1860, los pioneros de la compañía Central Pacific comenzaron a tender los rieles hacia el Este, trepando por la durísima Sierra Nevada.

Desde entonces, fue una ciudad de oro y trenes, además de transformarse en capital del Estado de California en 1854, sustituyendo así a Monterrey.

Todo ese pasado se recrea hoy en lo que se llama Old Sacramento, un barrio pegado al río con museos, restaurantes y bares que retrotraen al visitante a la época del Far West. Y un orden, limpieza y cuidado urbanístico que ubican a Sacramento como un ejemplo de lo que debe ser el respeto por la historia en el siglo XXI.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.