Mar de las Pampas se lo toma con calma

Con amplias playas, bosques sobre la arena y un ritmo pretendidamente más lento que el del resto de la costa atlántica, un destino que no para de crecer a su propio ritmo
María Fernanda Lago
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18 de diciembre de 2011  

MAR DE LAS PAMPAS.- A la mañana, yoga sobre la arena. Por la tarde, rutina de playa junto al único parador, El Soleado; pesca, kitesurf (deporte que se impuso en las últimas temporadas y consta de una especie de paracaídas con una tabla para saltar olas). De noche, fogones en la playa porque el boliche más cercano queda en la vecina ciudad de Villa Gesell. Sin duda, un programa ideal para quienes buscan desconectarse de la ciudad y volver a la naturaleza, lejos del ruido, pero sin privarse del mar cerca de Buenos Aires.

En el kilómetro 421, Mar de las Pampas queda a sólo 20 minutos en auto desde Villa Gesell y a 100 kilómetros del aeropuerto de Mar del Plata. Sobre la costa del mar Argentino y demarcado por un cordón de dunas que bordean las extensas playas, este sitio resulta ser el reparo ideal donde recuperar energías.

No harás ruidos molestos. Honrarás a los bosques. No cometerás actos contaminantes. Amarás a la naturaleza por sobre todas las cosas. Estos serían algunos de los mandamientos que rigen la forma de vida en Mar de las Pampas, un destino que recibe cada vez más turistas.

Villa embajadora del movimiento vivir sin prisa y defensora desde sus inicios de una construcción que no invada ni modifique la flora natural, este destino ofrece una atmósfera de vida sana y ecológica para disfrutar y respetar.

A otro ritmo

"Mar de las Pampas tiene varios puntos a favor. El ambiente es familiar y relajado. Tiene extensos bosques como los de Pinamar, sin las movidas que marcan ir con tacos a la playa para estar in . Y con el estilo de Cariló, pero con precios más accesibles", enumera Laura Casentini, artista y diseñadora gráfica que elige descansar todos sus veranos en este balneario.

Su padre, Hugo Casentini, construyó su casa en este bosque allá por 1996, cuando Mar de las Pampas recién. Siete años después de haberse enamorado, él y su mujer, de este lugar terminó por construir el complejo de cabañas Arcadia, que hoy atiende personalmente.

"La oferta de alojamiento, servicios, gastronomía y paseos es ideal para el visitante exigente, pero sin aspiraciones de glamour", define. La mayor parte de la oferta es de complejos de cabañas atendidos por sus dueños, aunque también hay una creciente oferta de aparts con servicios de spa.

Lejos del cemento, esta localidad hecha de madera y verde lleva varios años de crecimiento. Hugo remarca: "Mar de las Pampas ha tenido un ritmo sostenido de crecimiento en los últimos cinco años, más por el boca a boca que por las campañas publicitarias". Para este verano se espera una buena temporada, mientras ya está reservado la mayor parte del alojamiento para las semanas de enero.

En días nublados, los paseos de compras del pequeño centro comercial se llenan. Al estilo impuesto por Cariló, son galerías al aire libre, con negocios de ropa, decoración, barcitos y chocolaterías para tentarse. También hay dos anfiteatros dentro de los paseos comerciales donde, en temporada, se ponen en escena shows para chicos con magia, payasos, música en vivo. Todos los espectáculos son a la gorra.

Llegan los turistas

Por supuesto hay lugares donde se pueden alquilar caballos, así como para los que quieran otro estilo de aventura hay oferta de cuatriciclos, que sólo se pueden manejar en un área delimitada por la zona de Mar Azul. En cuanto a las excursiones es recomendable reservar la que lleva al Faro Querandí, para conocer solitarios paisajes y una gran reserva ecológica.

Como en toda la costa atlántica, el número de visitantes comienza a crecer a partir de Navidad, hasta fines de febrero. Cada año la capacidad de alojamiento se va ocupando con familias que deciden compartir las Fiestas, para arrancar el Año Nuevo fuera de la gran ciudad. El número de turistas se mantiene estable durante los dos primeros meses del año, a pesar de los recambios de quincena que no generan gran variación entre enero y febrero.

En cuanto al perfil del veraneante, Hugo afirma: "La mayoría de la gente que recibimos son argentinos de todo el país, aunque la mayor proporción proviene de la clase media de Buenos Aires. Sin embargo se nota un incremento de turismo internacional de verano y especialmente fuera de la temporada alta".

Algunos precios

En cuanto al alojamiento, las opciones van desde cabañas hasta aparts y hosterías. El valor, por ejemplo, de una cabaña con un dormitorio, para cuatro personas, arranca desde los 5000 pesos a la semana, en enero.

Los precios que aparecen impresos en los menús de locales gastronómicos son, por ejemplo, unas picadas en Mujica para dos personas a partir de 80 pesos, con la opción de llevarlas o comerlas ahí mismo. En Huinca, panqueques salados desde 50 pesos, mientras que los dulces cuestan 22 pesos. En este mismo restaurante, ambientado como una cabaña de madera, una cerveza artesanal cuesta 25 pesos y los platos de 40 a 75 pesos (por una trucha). La cena de fin de año se encuentra entre sus promociones con un valor de 240 pesos por persona.

Otro restaurante, Casa del Mar, en una franja un poco más cara, ofrece comida de autor. Su menú para Navidad y Año Nuevo es de 350 y 450 pesos, respectivamente. Viejos Tiempos, uno de los primeros en Mar de las Pampas, también ofrece buenas opciones para comer dentro o al aire libre bajo la sombra de los árboles. La casa de té y chocolatería La Pinocha es ideal para disfrutar ricas tortas a la hora de la merienda, y cuando llega el momento del postre, además de las heladerías tradicionales de Buenos Aires, Dandy tiene una oferta curiosa: prepara una variedad de daikiris de helado.

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