Mascotas, clientes VIP de un hotel porteño

Perros y gatos, atención especial en el Four Seasons
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29 de febrero de 2004  

La invasión de turistas extranjeros que registra la metrópoli generó en los últimos tiempos el cambio de hábitos en algunos de los mejores hoteles. Uno de los que más sorprende es la admisión de mascotas en el elegante Four Seasons Hotel, de Cerrito y Posadas; el único hotel 5 estrellas de Buenos Aires que admite a sus huéspedes alojarse junto a sus mascotas.

Los grandes hoteles de Buenos Aires no las admiten; por ejemplo, el Alvear Palace, Caesars Park, Sofitel, Sheraton y Hilton. ¿Motivos? Preservar la higiene de las instalaciones, una respuesta recurrente.

Nadie imaginaba que estos huéspedes especiales podían estar acompañados de sus dueños, sin que éstos tuvieran que llamarse Madonna, Susana Giménez y Catherine Zeta Jones.

Parece que estas tres estrellas que pernoctaron alguna vez en el hotel, con sus pequeños animales, abrieron el camino para que otros pudieran hacer lo mismo, sin necesidad de que a éstos los acompañara la fama.

Todos tienen su hueso

Una carta personalizada donde se lee Bienvenido al Four Seasons Hotel, una cucha mullida, huesos, juguetes multicolores, agua Evian y un plato de comida balanceada esperan al pichicho en el establecimiento.

La atención es tan esmerada que el paquete que contiene los alimentos muestra una leyenda con el nombre del animal. En el caso de los gatos, además, se les entrega un collar con una campanita.

Si el animal tiene una dieta especial, se puede pedir que el chef le prepare una comida particular. La más pedida es el plato de carne picada con vegetales.

Según se informó, se admiten sin cargo gatos y perros de hasta siete kilos en las 138 habitaciones de pasajeros y las 27 suites del hotel. El huésped paga la misma tarifa, con mascota o sin ésta. La mascota tiene su propio recipiente de arena y piedras para hacer sus necesidades en el baño de la habitación.

En la suite presidencial, donde Antonio Banderas celebró su fiesta de cumpleaños, la mascota puede disfrutar de los 180 m2 que incluyen living, comedor, cocina, dos baños y una vista del jardín y la pileta desde la terraza. No pasa inadvertido el lujo de los baños, construidos en mármol en 1920. "La mascota es como parte de la familia --comenta Gabriel Oliveri, director de Marketing del hotel--. Normalmente, el huésped la lleva por todos lados e incluso, al extremo de transportarla dentro de su bolso. Es común verlos desayunando en el jardín del hotel o haciendo shopping en Patio Bullrich juntos."

El hotel ofrece pasear al huésped de cuatro patas y cuidarlo adentro de la habitación, cuando su dueño se ve forzado a separarse. Cabe preguntarse qué pasa cuando el perro ladra o aúlla porque extraña a su dueño. No se prevén molestias en este sentido dentro del hotel, pues por el tamaño admitido de los canes, difícilmente generen mucho ruido. Respecto del origen de los pasajeros que se alojan junto con sus mascotas, Olivieri dijo que la mayoría de esos huéspedes proviene de Nueva York y Los Angeles.

En fin, después de un breve recorrido por el hotel queda claro que el hotel está preparado para recibir con los brazos abiertos no solamente a los huéspedes, sino también a sus simpáticos acompañantes. Tan sólo faltaría darles a éstos una copa de champagne en la patita.

Secretos del check in

Al llegar el huésped se espera al animal en la recepción con su propia ficha de registro de mascota. Tan sencillo como si fuera un pasajero. Este formulario está escrito en primera persona y empieza con mi nombre es...

Lo más curioso radica en que la ficha consigna una serie de recomendaciones, casi un juramento de la mascota, también redactadas en primera persona: entiendo que debo comportarme de la mejor manera posible durante mi estada..., prometo que si causo algún daño en la habitación, autorizo a mi dueño a pagar cualquier reparación y disculparse en mi nombre y juro también que mi dueño me sacará a pasear una o dos veces al día.

Con un promedio de dos mascotas por semana, en algunos casos el Four Seasons recibe de parte de las agencias de viajes el nombre del huésped, incluso el de su mascota. Están pensados todos los detalles.

Hasta, por ejemplo, un servicio veterinario las 24 horas y si el animalito se enferma, se le manda una tarjeta deseando que se ponga bien pronto.

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