Misiones abre un gran libro de hojas verdes

Cataratas, flora y fauna, todas son protagonistas
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11 de mayo de 2003  

La selva misionera o paranaense fue la fuente de inspiración de Horacio Quiroga para sus cuentos de yacarés, coatíes, víboras y otros animales que vivían las más disparatadas aventuras. No hay duda de que la selva es una gran fuente, pero no sólo de inspiración, sino de vida. En ese ambiente húmedo que ocupa 12 mil kilómetros cuadrados -más de un tercio de Misiones- viven más de 2000 especies de plantas, 120 de mamíferos, 554 de aves, 55 de anfibios, 79 de reptiles y más de 200 de peces, según los especialistas. Los insectos son tantos que es imposible contabilizarlos.

También esta fuente de lugares inexplorados, de paisajes serranos y tierra color ladrillo, concentra la mayor biodiversidad de la Argentina, con especies en peligro de extinción, como el yaguareté, y otras que no están en ningún otro lugar del planeta. A muchas de estas áreas sólo se puede acceder con machete en mano entre la maleza y el espíritu de aventura a flor de piel.

La selva misionera es como una diagonal que se desliza por el centro provincial y que termina en dos vértices: Moconá y el valle de Cuña Pirú. Al visitarla vale la pena distinguir las diferentes capas de vegetación: el piso, tapizado de musgos y líquenes; el sotobosque, la zona más tupida; y los árboles, de diferentes alturas, que pueden alcanzar los 30 metros. Aquí abundan las lianas, las orquídeas y las mariposas.

Iguazú, Aristóbulo del Valle, El Soberbio y San Pedro levantan los portones de entrada a la selva. Ddesde cualquiera de estas ciudades se accede a escenarios bien diferenciados. La selva está lejos de ser un manchón verde y uniforme. La composición de los árboles da lugar a diferentes tipos: en los departamentos de Iguazú y General Belgrano se destacan el palmito y el palo rosa; sobre el río Uruguay predominan los helechos, y en la zonas serranas de San Pedro y General Belgrano sobresale el pino Paraná.

Bien cuidados

Numerosos parques provinciales protegen estas y muchas otras especies. Pero para que las áreas no queden aisladas se ideó el Corredor Verde, una suerte de línea imaginaria que integra las reservas para protegerlas aún más.

Los que quieran acercarse a la selva deben saber que la zona mejor preparada para recibir visitantes es el Parque Nacional Iguazú, al que se llega desde Puerto Iguazú o por la ruta nacional 101. La casa de las Cataratas, además de los impresionantes saltos, atesora 67 hectáreas de selva. Ofrece gran variedad de servicios: camping, restaurantes, sanitarios y excursiones, como safaris fotográficos, caminatas y mountain bike.

En este invernadero natural se destacan el bosque de cupay, árbol cuyas hojas son rojizas al brotar, y los pastizales de Paspalum lilloi , que crecen entre las paredes del río.

También sobresale en algunos sectores la selva de palmito y palo rosa. Con prismáticos en mano se puede ver vencejos de cascadas -similares a las golondrinas- y tucanes grandes.

Las otras zonas selváticas no son tan fáciles de visitar. Desde El Soberbio se puede penetrar en la Reserva de Biosfera Yabotí, en el centro-oeste de la provincia, para llegar a los saltos del Moconá. No presenta mayores dificultades llegar por asfalto hasta El Soberbio, pero desde allí hay que hacer alrededor de 80 km por camino de tierra en 4x4, entre subidas y bajadas. Se recomienda comunicarse con Gendarmería, 03757-441001 antes de ir.

San Pedro está estratégicamente en el corazón de la selva. Se llega sin inconvenientes por la panorámica ruta nacional 14, que deja ver al costado del camino la impenetrable espesura.

Desde aquí se puede visitar el Parque Provincial Cruce Caballero para ver de cerca los pinos Paraná, por una ruta en bastante buen estado, y seguir un poco más hasta el Parque Provincial Piñalito, que conserva los mejores bosques del helecho chachí manso.

La otra entrada se puede hacer desde un desvío de 10 km por la ruta a Aristóbulo del Valle. Los parques provinciales más cercanos son Salto Encantado, con muchas cascadas y relieves ondulantes, y Cuña Pirú.

Alojamiento

Puerto Iguazú. Es la ciudad turística importante más cercana a la selva Se puede encontrar desde hoteles 5 estrellas, cabañas, hasta alojamientos económicos de viariadas tarifas.

El Soberbio. Hay una sola hostería, Puesta del Sol, de 3 estrellas (03755-495161), y dos campings.

San Pedro. Hay 2 posadas American e Itaroga. También hay posibilidades de acampar.

Aristóbulo del Valle. Existen dos hoteles (Las Américas y El Amigo) y una hostería. Ofrece 4 campings, que cobran entre $ 3,50 y 5 por persona.

¿Son o se hacen?

Por costumbre o por equivocación, se denomina selvas a lugares que estrictamente no lo son. Tal es el caso de la llamanda selva de Montiel, en Entre Ríos, que es un bosque de tipo chaqueño o espinal.

Lo mismo sucede con la selva Valdiviana, bautizada así por Darwin. En los parques Lanín, Nahuel Huapi, Lago Puelo y Los Alerces, la vegetación tupida y algunas orquídeas terrestes que quedaron de otros tiempos confundieron al naturalista. También vale la aclaración para El Impenetrable chaqueño, que no presenta las cualidades selváticas.

Otras selvas más atenuadas del país son las denominadas en galería, que corren paralela a los ríos. Por ejemplo, se puede encontrar reminiscencias de la selva misionera aquí no más, en el norte de la provincia de Buenos Aires, cerca de Punta Lara. Es la selva que baja de Misiones porque el río Paraná y el Uruguay se encargan de transportar las semillas.

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