Montevideo hace precalentamiento

Flor de capital, al lado del río muestra que la primavera se convierte en verano
Andrea Ventura
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7 de diciembre de 2001  

MONTEVIDEO.- Esta ciudad, de cara al Río de la Plata, no es sinónimo de escapada como Colonia, tampoco de playa, como Punta del Este y los balnearios de Rocha, pero tiene los suficientes atractivos como para elegirla para cualquiera de los dos propósitos.

Lo mejor es cruzar el río los fines de semana para caminar por sus calles antiguas, comer en el mercado del puerto, comprar artesanías y, sobretodo, disfrutar a pleno de las playas, desde Pocitos hasta Carrasco. En tres horas de barco, o media de avión desde Buenos Aires, pasa a ser historia para que esta ciudad de ritmo tranquilo y un persistente ambiente familiar sea la protagonista.

De más está decir que el mate es un clásico y el ruido de tamboriles una costumbre, que se improvisa sin horarios en cualquier esquina. El candombe está más vivo que nunca, y mucho más en esta época, en que se empieza a ensayar para el tradicional carnaval uruguayo, que con las murgas hace la diferencia. El Desfile de Llamadas, que se realiza todos los años en febrero, por la calle Isla de Flores, de Barrio Sur y Palermo, es el momento en que los negros se hacen oír.

Montevideo es una ciudad para vivirla de día, al aire libre y, si es bajo el sol, mucho mejor.

Sabor local

Si se llega el sábado a la mañana, lo ideal es dejar cuanto antes los bolsos en el hotel y marchar derechito hacia el mercado del puerto, un antiguo galpón repleto de parrillas y restaurantes que ofrecen su comida en un ambiente distendido y bullicioso. Hay opciones para todos los bolsillos. Eso sí, antes de empezar hay que brindar con un medio y medio, una bebida que mezcla en iguales proporciones vino blanco seco y moscato espumante dulce. Después de un descanso breve, si el buen tiempo acompaña, no hay que pensarlo mucho: directo a la playa a disfrutar del sol y del mar, como todos se empecinan en llamar a las aguas del Río de la Plata, que baña las costas de la ciudad. Montevideo tiene una costa de 23 kilómetros, que se extiende hacia el Este, hasta Carrasco. Cuando llega el calor la rambla muestra siempre a alguien corriendo, andando en bicicleta, caminando o jugando a la pelota. Por la noche, la buena iluminación permite seguir disfrutando de la brisa del mar y salir a dar un paseo.

Los que lo prefieran pueden ir al Club del Golf, en Punta Carretas, para afinar la puntería. A la noche se puede elegir comer en Pocitos y Carrasco.

En verano, cuando cae el sol, la avenida 18 de Julio se hace peatonal, los bares sacan las mesas a la vereda y artistas y músicos improvisan un escenario en el asfalto. Y los que todavía tengan ganas de seguir divirtiéndose pueden ir hasta W Lounge, en Parque Rodó, un complejo para tomar algo y comer.

Los domingos a la mañana la obligación es pasear por la feria de antigüedades que se organiza en la calle Tristán Narvaja, en el centro. Se puede encontrar las cosas más insólitas.

Datos útiles

Cómo llegar

En barco US$ 122

Hasta Montevideo, de ida y vuelta, por Buquebús.

Llevar el auto cuesta US$ 222,50

En avión US$ 171

Hasta Montevideo, de ida y vuelta, con tasas e impuestos.

Alojamiento

Fin de semana de verano US$ 129

En el Sheraton Hotel, por persona. Incluye dos noches de alojamiento en base doble, desayuno americano, una cena o almuerzo para dos personas y acceso al spa.

Informes: 4875-4694.

Fin de semana golf US$ 154

Incluye, además, el acceso al Club de Golf de Punta Carretas.

Más información

Oficina de la embajada del Uruguay en Buenos Aires, 4807-3040.

En Internet

http://www.turismo.gub.uy

http://www.montevideo.com.uy

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