Para la hinchada, un gestito de idea

Por Carlitos Balá Para LA NACION
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27 de octubre de 2000  

En 1968 realicé mi primer viaje a Londres para hacer una película. El film incluiría el partido entre los Pinchacorazones (Estudiantes de La Plata) y el Manchester de Inglaterra. Algo muy importante, porque de su resultado dependía el nombre de la película. Si ganábamos se llamaría Somos los mejores, y si perdíamos, ¿Somos los mejores? El primer día de rodaje, me levanté temprano y fui por el breakfast del hotel. El mozo insistía en saber exactamente qué quería desayunar, y como yo no hablaba inglés, no me entendía.

El tipo me preguntaba si prefería los huevos duros o pasados por agua, dos minutos y medio o tres minutos, y me volvía loco. Entonces se acercó un maletero, el único que hablaba español en todo el hotel, y le dije: "Mire, yo a las diez y cuarto tengo que empezar a filmar y todavía no desayuné". "OK. ¿Cómo quiere los huevos? ¿Fritos o pasados por agua? ¿Dos minutos y medio o tres minutos? ¿Panceta tostada o sin tostar?". Por suerte le entendí y salí del paso.

En guardia

Otro día, empecé a imitar a un guardia del Palacio de Buckingham, esos que se mueven como muñecos, son muy recios. Cuando él iba para adelante, yo lo seguía por atrás, y cuando él giraba, yo quedaba adelante y él me seguía a mí.

Así continuó la filmación hasta que llegó el gran día del partido. Teníamos que grabar cinco o seis goles desde la tribuna, y como la BBC de Londres era la única empresa con derechos de filmación, el director le pagó a un cameraman para que le avisara por handie cuando podíamos hacer las tomas sin que lo notaran.

Estábamos con Brandoni, Sergio Renán, Dringue Farías, el gordo Portales y Emilio Disi en medio de la hinchada, y cuando llegaba la señal gritábamos eufóricos ¡¡¡Goooooool de Pinchacorazones!!! El partido terminó empatado, y molestó a la hinchada del Manchester, a tal punto que nos empezó a seguir una barrita. Uno me escupió atrás de la cabeza, y ya se la estaban por dar a Disi.

Me paré frente al tipo, y con un paraguas en la mano que había comprado en Harrod’s le hablé en mi argentino para desahogarme:

-¿Se puede saber qué c... querés?

Y ahí nomás el tipo se asustó, pegó media vuelta y desapareció. Al final terminamos la filmación, conocí Londres y la pasé muy bien.

El autor es artista.

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