Parte de la fe está en Copacabana

Un sugestivo pueblo a 4000 metros, con sus tradiciones llenas de vida y color
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25 de mayo de 2003  

COPACABANA, Bolivia.- Si alguna vez se hiciera una reseña sobre los lugares más extraños del mundo, Copacabana ocuparía sin duda un lugar destacado. No deja de llamar la atención que un sitio que está tan alejado del mar en todo sentido comparta el nombre con una playa tan famosa. Pero no es éste, sin embargo, motivo de gran asombro: existen muchos lugares llamados Copacabana diseminados en territorio americano, uno de ellos en la provincia de Córdoba.

Quizá lo más llamativo de esta ciudad altiplánica que reposa a orillas del lago Titicaca, a casi 4000 metros de altura y a 160 kilómetros de La Paz, es su condición de santuario al que acude gente de todo Bolivia en busca de cura y bendición.

Cada domingo, la puerta de la catedral se ve atestada de colectivos, camiones y vehículos particulares cubiertos de flores y guirnaldas que, en fiel procesión, esperan su turno para ser bendecidos. Hay también quienes quieren hacer bendecir sus hogares y comercios y, ante la imposibilidad física de trasladarlos, portan miniaturas que los representan y que las cholas venden por centenares a la entrada de la basílica.

Familias enteras, vestidas con sus mejores ropas, esperan ansiosas la llegada del cura con el agua bendita, los rostros ganados por un inocultable nerviosismo.

La ceremonia se realiza con la mayor solemnidad. Luego de la bendición, cada familia destapa una botella de sidra que se usa para empapar a los presentes como en una carrera de Fórmula 1, e interminables botellas de cerveza se comparten con amigos y desconocidos. Todos se abrazan emocionados y se sacan fotos. Así, tras el jolgorio, no faltan algunos borrachos inofensivos que se suben a sus vehículos y vuelven a casa.

Todo el año es carnaval

No importa qué época del año sea, en todo momento hay una fiesta realizándose en la ciudad. Fiestas populares en el sentido más exacto del término, las calles son tomadas por cientos de hombres y mujeres disfrazados de monstruos, payasos y sátiros que bailan al son de la música atronadora de orquestas numerosas conformadas por vientos, bombos y platillos. Y gente que se dedica a arrojar harina y papel picado.

Cuando la lluvia comienza a descubrir las caras, estropear los vestidos y oxidar los trombones, la algarabía sigue en los bares. Entonces los salones se convierten en una extensa mesa repleta de gente, repleta de vasos, repleta de bocas que gritan y ríen. Alguien propone un brindis y todos golpean la mesa con sus copas, que es el modo de brindar con cada uno sin levantarse del asiento.

Copacabana es una ciudad pequeña de ritmos lentos que puede ser recorrida en un día. La catedral es una imponente construcción de aspecto morisco, blanca y adornada con mosaicos de colores al mejor estilo Gaudí. Consta de una basílica, cuatro capillas y un hospicio. Fue construida entre 1610 y 1620 para albergar a los peregrinos que llegaban al santuario para presenciar alguno de los milagros que comenzaron a ocurrir a partir de la aparición de una Virgen negra. Tallada en madera por el artista Francisco Yupanqui en 1570. La imagen ocupa hoy el atrio central de la basílica.

Datos útiles

Cómo llegar

En avión US$ 356

Hasta La Paz, de ida y vuelta, con tasas e impuestos. Desde La Paz hay salidas regulares a Copacabana. El viaje dura 4 horas y cuesta 3 dólares.

Alojamiento

Un hotel de mediana categoría cuesta US$ 14 la habitación doble.

Gastronomía

Una comida US$ 5

Precios por persona, en un restaurante de categoría intermedia.

Celebraciones

4 al 6 de agosto. La Virgen de Copacabana. La plaza se convierte en un gran mercado; hay bailes y fuegos artificiales.

Más información

Embajada de Bolivia. Avda Belgrano 1670, 1er piso

(4391-0539/4171).

En Internet

www.bolivianet.com/turismo

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