Pura tranquilidad en el Distrito de los Lagos

Es el parque nacional más grande de Inglaterra, y cada fin de semana llegan miles de turistas en busca de sosiego
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24 de noviembre de 2000  

HAWHSHEAD, Inglaterra.- El estrecho sendero que trepa por la colina atraviesa cuidados campos verdes donde pastan decenas de ovejas. En pocos minutos de marcha se llega a un mirador que domina el pueblo inglés de Hawkshead, en el valle de Eastwaite, en un entorno de colinas con suaves pendientes, bosques añosos y mansiones, muchas de ellas coquetos bed & breakfast.

Centenares de familias inglesas eligen el Distrito de los Lagos (Lake District), el parque nacional más grande de Gran Bretaña, para pasar un fin de semana en contacto con la naturaleza.

El parque, al noroeste de Inglaterra, en el condado de Cumbria, está separado de Escocia por la muralla de Adriano, construida por el emperador romano en el siglo II a.C. Tiene 120 kilómetros de largo, servía como barrera de contención de los clanes escoceses y marcaba el límite norte del imperio.

Cerca de Carlisle, algunas colinas invitan a contemplar esta obra, construida en sólo seis años. Sin duda es la región turística más importante del país.

Por este estrecho territorio, que no excede los 60 kilómetros, tanto a lo largo como a lo ancho, sobre la autopista M6, a unas cuatro horas de Londres, transitan millones de visitantes al año, que acuden en búsqueda de sosiego y de los paisajes producto de esa mezcla de lagos, montañas, bosques y amplias playas que se extienden sobre el mar de Irlanda.

Tierra de poetas

A principios del siglo pasado, el escritor William Wordsworth se instaló en el sur de la región atraído por su exuberante y salvaje belleza. La fuerza de los paisajes que descubrió condicionó tan profundamente su inspiración que su obra se centró en develar una correspondencia mística entre el hombre y la naturaleza.

Sus narraciones atrajeron a numerosos escritores (Robert Southey, Samuel Taylor), que terminaron formando un movimiento literario denominado Lake Poetry.

La llegada de artistas e intelectuales obligó a desarrollar una incipiente industria del turismo, que transformaría, luego, la vocación de la región. Wordsworth vivió parte de su infancia y frecuentó la escuela primaria de Hawkshead, seguramente el pueblo más encantador del parque nacional.

Su abigarrado centro histórico, cerrado al tránsito, invita a recorrer sus pintorescas calles. El pueblo, que tuvo sus orígenes en el siglo XIV, como centro industrial de producción de la excelente lana de la región de Cumbria se destaca por la armonía de su arquitectura: las paredes de las casas blanqueadas a la cal, los techos de pizarra gris y la madera negra que enmarca bow-windows y ventanales.

Las calles del pueblo muestran su encanto en los comercios de artesanías, libros y acuarelas. Beatrix Potter, famosa escritora de cuentos infantiles, es oriunda de la región, y tiene su museo en Hawkshead, donde se puede ver parte de su obra, inspirada en el pueblo.

Al tomar el camino hacia el cementerio, el visitante se encuentra con la iglesia de St. Michels y su torre cuadrangular de piedra del siglo XV, con vistas sobre el poblado y el valle. Se destacan, en su interior, las pinturas que cubren los muros, de 1700.

Ambleside y Bowness, a orillas del lago Bowness, son la base para practicar deportes acuáticos: remo, wind-surf, kayak, esquí acuático o paseos en antiguos barcos de vapor.

Datos útiles

Cómo llegar: el pasaje aéreo, de ida y vuelta, cuesta aproximadamente 1400 dólares, con tasas e impuestos incluidos.

  • De la estación Victoria parten los rápidos Intercity, que en tres horas y media llegan a Windermere, por 30 dólares.
  • En auto hay que tomar la autopista M6 (sin peaje) y salir en Kendall (unas cinco horas). Alquilar un auto mediano cuesta entre 45 y 60 dólares por día.

    Alojamiento: una habitación doble en un hotel cuatro estrellas, 150 dólares.

    Alojarse en los B&B (bed and breakfast), mansiones victorianas de gran nivel, cuesta alrededor de 25 dólares por persona. En las granjas (farms), 20.

    Dónde comer: todos los pubs o inns ofrecen menús turísticos por 10 o 15 dólares.

    A la carta, los valores se elevan a 25 por persona.

    No deje de probar los platos tradicionales de la región: el darwent chat (pescado de río a la plancha); el tattie pot (guiso de cordero con salchichas cumberland, morcillas y papas). De postre, el cumberland lemon pie.

    Más información: Oficina de Turismo Británico en Buenos Aires. Córdoba 645, 2º A; 4314-8955. El horario de atención es de lunes a jueves, de 10 a 17, y viernes, de 10 a 13.

    En Internet:

  • http://www.visitbritain.com/ar
  • http://www.lake-district
  • Cuna de un flaco famoso

    En Ulverston, Stan Laurel tiene su museo

    Al recorrer las bellas costas del lago Windermere, hacia el Sur, se llega a la ciudad de Ulverston, que tiene un interesante mercado callejero, cuyos orígenes se remontan a un edicto real de Eduardo I, en 1280.

    Para los amantes del cine, Ulverston ofrece una perlita: Stan Laurel, el famoso Flaco que formó dúo con Oliver Hardy, era originario de este pueblo.

    Sus recuerdos, sus anécdotas y su filmografía están resumidos en un pequeño y simpático museo.

    Antes de abandonar el Distrito de los Lagos vale la pena llegar hasta el paso de Eskdale, en el centro del bosque del mismo nombre, y tomar allí el tren de Ravenglass.

    Se trata de un ferrocarril en miniatura, de trocha muy pequeña, que llega hasta el puerto de Ravenglass.

    El tren desciende desde los 300 metros de altura hasta el nivel del mar (11 kilómetros) en cuarenta minutos, siguiendo el lecho del río Mite, rodeado por un paisaje espectacular.

    Al llegar a Ravenglass se habrá cambiado el agua dulce de los diminutos lagos por las extensas y calmas aguas del mar de Irlanda, con playas que se pierden en el horizonte.

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