Riscos Bayos encierra un sabroso misterio

Los duendes invitan a un banquete único
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24 de agosto de 2001  

Una excursión -casi una obligación- para los que visitan Caviahue es acercarse a conocer los Riscos Bayos, un tipo de formación rocosa formada por ceniza volcánica solidificada que sólo existe en otros dos lugares del mundo: Turquía y México. Riscos Bayos está a alrededor de 10 kilómetros de la villa, sobre el kilómetro 16 de la ruta 26, que conduce a Copahue.

Los riscos encierran secretos que diversos tipos de antropólogos han buscado descifrar. En varias fotos tomadas allí, se observan pequeñas figuras que se asemejan bastante a la imagen de un duende. Pero cuando uno se acerca para constatar la evidencia de la imagen, resulta que ya no hay nada en ese lugar.

Eduardo Coscarelli y Corine Risdon son desde hace 22 años los propietarios de la estancia donde se encuentran los riscos y, después de muchos años de recibir al público interesado en estas extrañas formaciones, decidieron abrir un establecimiento agroturístico dentro de su casa que, como es de esperar, fue construida con rocas extraídas de los riscos.

Eduardo se luce tanto en el asador como con las cacerolas y sartenes de su cocina abierta. La Cena Tradición, como ellos la llaman, es en realidad una degustación de 25 platos, que incluyen carnes de chivito, conejo, trucha, novillo, pollo, cordero y cerdo, tanto asadas como en escabeche, sazonadas con especias que cultivan en su huerta.

Para avivar el espíritu

El alcohol circula disfrazado de champagne al comienzo, de vino blanco y tinto en la cena, y de licores -artesanales- de menta negra, chocolate y hasta de albahaca, a la hora del postre. Además, un coco ahuecado con una bebida espirituosa pasa como un mate durante toda la cena. La ceremonia concluye con un té de menta servido en tacitas que simulan la cabeza de un duende.

El banquete cuesta 35 pesos y exige reserva (029242-15660787). También ofrecen el té Los Riscos, que cuesta 10 pesos por persona e incluye dulces caseros, tartas, budines y todo tipo de té.

Eduardo y Corine, junto a sus hijas Azul Celeste y Candela, insisten en que a la Patagonia no se viene a trabajar, sino a disfrutar de la naturaleza, y de todo lo rico que ésta tiene para dar...incluidos los duendes.

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