Roatán: linda, famosa y encantadora

El reino celestiales también el mayor destino turístico del país centroamericano y uno de los mejores lugares para bucear en el mundo
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23 de diciembre de 2007  

ROATAN (El Mercurio).- Es medianoche y el piso del bar-discoteca más taquillero de Roatán, literalmente, se mueve sobre el agua. El sitio se llama Foster s y se trata de un gran palafito de madera de tres plantas, levantado 70 metros mar adentro. La música es distinta en cada nivel y, desde el tercer piso, parece que la construcción se va a caer de un segundo a otro. Unas 200 personas, de por lo menos diez nacionalidades, bailan rodeadas sólo por una baranda sobre el agua turquesa de West End, el sector más cool de la isla. Hay mucha gente guapa, bien vestida y con bíceps tonificados dando vueltas, y la verdad, sólo haría falta una cámara para grabar un comercial de ron. ¡Salud!, y bienvenidos a Roatán.

Porque suena cursi, hay que decir que en lengua nativa Roatán quiere decir reino celestial. Nombre que, para ser franco, parece más que justo cuando uno ve la isla por primera vez. La paradisíaca postal se obtiene desde la ventanilla del viejo bimotor ruso que lleva a la isla: vegetación verde menta, arena blanca-blanca y aguas de un turquesa tan intenso que parece retocado con computadora.

A mil metros de altura, la isla parece ese mentado reino celestial, muy rústico, pero el paisaje cambia y se humaniza de golpe apenas se ponen los pies sobre la tierra.

Parta sabiendo que Roatán es el mayor destino turístico de Honduras, que cada año recibe un millón de visitantes y que cuenta con un moderno aeropuerto internacional, donde todas las semanas llegan vuelos directos desde Estados Unidos, Italia y Canadá.

El currículum de la isla dice además que mide 60 kilómetros de largo por 8 en su parte más ancha, que tiene 50.000 habitantes y que es la más importante de las llamadas Islas de la Bahía, un archipiélago que completan Utila (ideal para mochileros), Guanaja (en extremo rústica, sin calles ni autos) y otros 60 cayos pequeños.

En Roatán aún no hay cines ni malls, se jactan los defensores de la isla, pero el progreso avanza rápido. Hace siete años, una reportera de esta revista contaba que no existían resorts y que las lomas de burro, que aquí llaman túmulos , eran simples cuerdas tiradas sobre el pavimento. Pues bien, sólo cinco años hicieron falta para que construyeran dos modernos hoteles del tipo todo incluido y para que los túmulos se asfaltaran.

Roatán es cada día un reino menos celestial. O, si lo prefiere, uno más moderno. Y, hay que decirlo, con problemas tan domésticos como no contar con agua potable y con cortes de electricidad que duran hasta 24 horas.

Claro que los mejores hoteles tienen agua potable y generadores de electricidad, y en general, los turistas no sufren tales inconvenientes. Menos, famosos como Claudia Schiffer o Cameron Diaz, que se pasean y tienen casas acá. "Las mansiones cuestan más de un millón de dólares", dicen las malas lenguas en Coxen Hole, el pueblo donde está el mayor número de habitantes de la isla.

Los hoteles están bien lejos de Coxen Hole, por lo menos a unos 30 minutos, y se concentran en West Bay, el rincón con la mejor playa de la isla, siempre presente en las listas donde figuran las diez mejores de todo el Caribe.

Y atributos le sobran, pues se trata de 1000 metros de arenas blancas sin un átomo de basura y aguas tibias (demasiado, según la opinión de este reportero) y cristalinas, quietas como en una piscina. Por si eso fuera poco, circulan muy pocos vendedores ambulantes y son inusuales los actos delictivos.

Aunque no hay puestas de sol, pues éste sale por el mar, todo es perfecto en esta playa, que por ley es pública, pero que en la práctica sólo es disfrutada por los pasajeros de los hoteles y resorts de West Bay.

Además del mar, no hay tanto más para hacer por acá, sólo algunos trekkings sencillos en medio de la jungla. Así las cosas, cuando la playa le aburra, el consejo es que se largue a conocer el resto de la isla.

Puede tomar un taxi acuático (funcionan toda la noche), o en un módico taxi convencional, recorrer el camino panorámico y zigzagueante que une todos los rincones de Roatán. Vale la pena llegar hasta los lujosos French Harbour y Sandy Bay, o a Port Royal y Paya Bay, donde las playas no son tan buenas, pero donde seguramente no encontrará tantos turistas.

Tanto mejor si se anima a visitar Punta Gorda. Este es el lugar más auténtico de Roatán, donde habitan exclusivamente garífunas, como se conoce a los descendientes de los esclavos negros que los ingleses trajeron durante el siglo XVIII a la isla. Los garífunas hoy viven primordialmente de la pesca, y sus niños disfrutan durante todo el día de una playa espectacular, que seguramente es pretendida por más de una cadena hotelera internacional. Por eso, lo más probable es que muy pronto Punta Gorda se convierta en un recuerdo. Por el momento, sigue siendo un buen sitio para conocer la isla real y para que la guía de viaje cuente que Roatán fue visitada por Colón en su último viaje, en 1502, y que, después de ser abandonada por lo españoles, fue refugio de piratas ingleses, franceses y holandeses.

Pero todo eso es historia. Hoy, Roatán es conocida mundialmente por tratarse de uno de los mejores lugares del planeta para bucear.

Mundo acuático

Rodeando la isla está el segundo sistema de arrecifes de coral entre los más grandes del mundo, después del australiano. Un mundo repleto de corales, esponjas de colores, cavernas coralinas y hasta restos de naufragios; de aguas prístinas, donde nadan tiburones, delfines, meros, pulpos, caballitos de mar y una centena de peces diferentes. Todo esto, a una temperatura perfecta, de unos 20 grados promedio, cualidad que no hace necesario el uso de trajes.

Tanta maravilla, además, alcanza para los miles de buzos que llegan cada año a Roatán, pues en la isla existen más de 50 sitios donde sumergirse.

Si usted tuviera que optar sólo por uno, lo más probable es que eligiera el célebre Mary s Place, afamado por sus túneles y grietas, por donde es posible nadar sin riesgo.

Para quienes busquen iniciarse en el buceo y quieran ahorrar algo de dinero, el dato es hacer el curso básico en alguna de la decena de escuelas de West End. Comparado con otros sectores de la isla, aquí podrá ahorrar hasta 150 dólares y pagar sólo 200 por los mismos cinco días de instrucción.

Ahora, si prefiere permanecer en la perfecta playa de West Bay y obtener un servicio de primer nivel, no dude en bucear con la sucursal de TGI Diving en Roatán, que ofrece bautizos por 50 dólares y, para avanzados, buceos nocturnos desde 35, y entre tiburones por 90.

Si ser hombre rana no le va, pero sí los paseos en el mar, entonces no dude en gastar un día entero en recorrer los famosos Cayos Cochinos, 60 pequeñas islas, algunas de hasta 50 m2, que no son más que una palmera rodeada de arena. El tour cuesta 100 dólares, más 10 extras por impuesto de ingreso.

Por supuesto, hay muchas más actividades acuáticas en la isla. Para el windsurf, vaya al exclusivo sector de French Bay, donde las clases de una hora cuestan 100 dólares. Aquí también hay buenos sitios para hacer snorkel y hasta olas para los que comienzan en el surf.

Y si aún quiere más alternativas, anote: Roatán cuenta con excelentes circuitos de mountain bike, un selvático parque de paintball, Monkey Kombat; paseos en submarino, cabalgatas y Gumbalimba, un gigantesco jardín con puentes colgantes, monos y tucanes. Cuidado con el llamado "parque de las iguanas", que no es más que una casa repleta de cientos de estos bichos, con mal olor, y recomendable sólo para los miembros del club de amigos de estos reptiles.

Es probable cansarse de sólo leer todo lo anterior, por eso es buena idea terminar esta nota, o un día en Roatán, paseando en alguno de los buenos bares de West End. Con piso de arena y la mejor puesta de sol, los más clásicos son Sundowners y Purple Turtle, aunque el mejor secreto es un local pequeño, oculto en el extremo norte de Half Moon Bay. Para llegar más fácilmente pregunte por Diego, un uruguayo con muy buena mano para los cócteles.

Los bares, eso sí, cierran temprano, y a la medianoche muchos parten hacia Foster s, la bamboleante discoteca del comienzo de esta nota. Si aún no se ha derrumbado, no dude en ir cuando visite Roatán.

Datos útiles

Llegar

Copa y Taca vuelan a Tegucigalpa, desde US$ 1154 con impuestos. Después hay que viajar a la ciudad de La Seiba (desde US$ 220 en avioneta), desde donde salen aviones (a partir de US$ 50) y un ferry (US$ 25) a Roatán.

Dormir

  • Paradise Beach Club: hotel de tipo familiar, desde 80 dólares la habitación doble. www.paradisebeach.com
  • Anthony s Key Resort: famoso por su delfinario, el resort se encuentra en el exclusivo sector de Sandy Bay y ofrece una gran variedad de actividades deportivas. Dobles, desde 180 dólares. www.anthonyskey.com
  • Posada Arco Iris: en el corazón del West End, frente a la playa. Dobles, desde 70 dólares. www.roatanposada.com
  • Huracanes

    La temporada de huracanes, desde septiembre hasta noviembre, período en el que no es recomendable viajar

    Comer

    Si la mejor playa de Roatán está en West Bay, los mejores bares y restaurantes no están allí. La excepción que rompe la regla son los excelentes helados de frutas naturales de Angelo s (504/403 8062) y las contundentes pizzas de Il Pomodoro (504/403-8046).

    Para paladares más exigentes, West End es su lugar. Empiece por Blue Channel (504/445 4133), especialista en recetas italianas. Para platos más sencillos, lo mejor es Argentinian Grill (504/445 4226), y si tiene ánimo para comer con música un poco fuerte, vaya a The Galley, un bar-restaurante-cine, con buenos pescados.

    Si es valiente y le interesa probar el plato típico de Roatán, deberá comenzar con una sopa de caracol y terminar comiendo iguana, acompañada con arroz y porotos rojos. El mejor sitio para probar el reptil es Seaman Culture, en Coxen Hole, donde lo sirven después de cocerla en olla de presión con ajo, ají, sal y leche de coco.

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