Rocha, la costa prometida

De La Paloma a Punta del Diablo, pasando por los desolados y curiosos balnearios fantasma, un recorrido con mucho por descubrir
Ginevra Visconti
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27 de enero de 2013  

LA PEDRERA.– Extensas playas oceánicas con imponentes dunas de arena blanca y fina, que acompañan la costa durante 180 kilómetros; algunas desiertas, otras pobladas. Pueblitos informales y bohemios, palmares densos y aislados, lagunas solitarias y silenciosas, paisajes rurales serranos y rocosos. Este paraíso de mar, paz y pura naturaleza, tan cercano y al mismo tiempo tan lejano de las movidas veraniegas de Punta del Este, se encuentra en las costas de Rocha, en las localidades que bordean la ruta 10 y 9 hacia Brasil. Y según el Ministerio de Turismo de Uruguay son el destino turístico del país que más creció en los últimos años.

Quienes eligen Rocha suelen huir de la masividad en busca de unas vacaciones distintas, más naturales, aptas para toda la familia. Vida de playa, sobre todo, pero también ecoturismo, aventura, pesca, algo de turismo histórico y cultural, ciclismo y hasta birdwatching son algunas de las opciones posibles. Según la ministra de Turismo y Deporte local, Lilian Kechichian, "Rocha es la región uruguaya que más ha aumentado su recepción de turistas, aunque mantiene un perfil como destino diferente al de Maldonado, Montevideo o Colonia porque recibe mayoritariamente turismo interno, aunque en los últimos años captó también muchos brasileños".

Sin embargo, esta temporada resulta tranquila y para febrero no se registra el todo completo de años anteriores. Según los números de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay (AHRU), en las dos primeras semanas del año hubo unos 20.000 argentinos menos que en el mismo período del año pasado. "Esto se debe sin dudas a la brecha cambiaria que existe entre ambos países", explica Juan Martínez, presidente de la AHRU.

Por la ruta 10

Un rápido recorrido de Sur a Norte comienza por La Paloma, la localidad más antigua y desarrollada de la costa de Rocha y también la de mayor infraestructura: allí hay supermercados, tiendas, restaurantes, una guardia médica, una estación de servicio (fundamental, ya que es la única a lo largo de toda la costa). Y también el característico faro Cabo Santa María, que data de 1874. Pero si hay un balneario de Rocha que ha captado turistas argentinos en las últimas temporadas es La Pedrera, el primer pueblo hacia el Norte después de La Paloma.

Lega la pesca del día a Cabo Polonio
Lega la pesca del día a Cabo Polonio Crédito: María Aramburu
Bohemia, informal y al mismo tiempo selecta, esta aldea colorida se llenará de turistas en febrero para festejar el típico, pero también un poco temido, Carnaval. "Cuando hay demasiada gente, la infraestructura no alcanza y empiezan las desprolijidades", se queja una vecina, preocupada por el crecimiento del balnerario. Sin embargo, este verano, según coinciden otros habitués, el pueblo ha sufrido el problema de la basura y del ruido un poco menos que otros años.

"Los turistas quedan fascinados con el paisaje: lagunas, playas, sierras, el campo al lado del mar, que no es común", asegura Laura Jauregui, de la posada Las Brisas, de La Pedrera. "Ésta es una costa gloriosa, por lo virgen; la gente queda impresionada con tantos kilómetros de playa desierta mientras que en la ruta se cruzan con gauchos y carretas." El ritmo es tranquilo en La Pedrera. Todas las tardes la avenida principal se anima con puestos de artesanías, locales con música y caipiroskas (imperdible la del restaurante La Pe), tiendas coloridas, gente que pasea y que más tarde bailará hasta la madrugada. Después de la playa, algunos se encuentran para picar algo en Casa Dulce, local que sirve tartas, tortas y licuados de frutas, justo al lado de la originalísima librería Mobius, donde elegir un libro puede llevar hasta un par de horas... Claro que en Rocha los horarios son distintos. Por ejemplo, la pescadería en la entrada de La Pedrera suele abrir de 18.30 a 21.30. Vende la pesca fresca del día: camarones, corvinas, rabas.

Cenar en La Pedrera puede costar más de 50 dólares por persona; almorzar en la playa, más de 20. Alquilar una casa demanda unos 120 dólares diarios (algo menos en La Paloma).

De vuelta en la ruta 10, en el kilómetro 254, entre pinos y casas escondidas, se encuentra Chez Silvia, una pequeña posada de pocos cuartos, ideal para tomar el té, comer scones recién hechos, y mirar las olas impetuosas del océano a pocos metros. Unos kilómetros más adelante, aparece el cartel que indica Vía Polonio. Allí hay que doblar a la derecha, hacia la costa, pasar dos tranqueras, cruzar un campo poblado por caballos y vacas, y seguir hasta que, a mano izquierda, aparezca un viejo carruaje, atrás del cual se esconde un pequeño chiringuito de madera. Todo está decorado con estilo y muy eco-friendly: la licuadora y la heladera funcionan con paneles solares, y las corvinas y las pizzas se cocinan en un horno de barro y vienen acompañados por licuados de frutas orgánicas. Victoria Granopich, de 32 años, dueña del lugar, organiza con reserva previa almuerzos, drinks y comidas bajo la luna llena, deleitando a sus huéspedes con voz tanguera mientras arma cocktails inolvidables.

Área protegida

La parada siguiente es Cabo Polonio, pueblo de pescadores y reserva natural de indiscutible belleza (desde 2009 integra el Sistema de Áreas Protegidas como Parque Nacional) a la que no se puede llegar con auto propio. Desde el estacionamiento se accede al pueblo sólo a bordo de los camiones locales, abiertos y repletos de turistas, luego de atravesar varias dunas móviles, que cambian de forma y de lugar, y bellísimas playas.

Punta del Diablo
Punta del Diablo
Las dunas blancas, declaradas monumento natural, contrastan con las casas coloridas desparramadas desordenadamente por todo el cabo. En cada una se encuentra una sorpresa: un atelier, una tienda de ropa, de arte o de artesanías, un chiringuito, una posada, un restaurante como La Golosa (pequeño rincón de sorprendentes decoración y comida). El Faro inaugurado en 1881, también merece una visita, a pocos metros de una de las reservas de lobos marinos más importantes del mundo, entre las rocas.

Sigue en la ruta la barra de Valizas, pueblo de pescadores donde se encuentra la playa más linda de toda la costa de Rocha, por la altura de sus dunas y por la tranquilidad del mar. A la playa se accede por calles de arena en las que abundan artesanos, mientras que los más aventureros pueden ir por las mismas dunas a caballo o incluso caminando desde Polonio. El restaurante La Proa, frente al mar, es el lugar perfecto para descansar y probar los buñuelos de algas y las minutas de pescado, platos típicos de la zona. De allí, vale la pena caminar hasta el monte de arenas más alto para mirar la puesta del sol y volver a bajar, en lo posible con un sandboard.

Para quien prefiere un programa natural, antes que llegar a Valizas se encuentra el Monte de Ombúes, con ejemplares colosales de más de 500 años, un auténtico bosque y un proyecto único en el mundo ya que fomenta el desarrollo del ombú como única especie en el terreno. Juan Carlos Olivera, cuya familia fue dueña por seis generaciones de estas tierras, ha fomentado una verdadera reserva ecológica a la que lleva entusiasmado muchos turistas y les explica con paciencia todo sobre este árbol milenario. Al monte se accede en bote, remontando el arroyo Valizas hacia la Laguna de Castillos.

Aguas Dulces, después de Valizas, es otro balneario de gran playa oceánica abierta y construcciones precarias sobre pilotes al borde del mar. Una excursión en barco por la cercana Laguna de Castillos, declarada zona de refugio de fauna, permite conocer variadas especies de animales autóctonos.

Volviendo a la costa, Punta del Diablo, cerca de la frontera con Brasil, es otro pueblito de pescadores, con onda natural, informal y desordenada. En los últimos años los emprendimientos turísticos allí se multiplicaron, sobre todo en torno de la Playa de la Viuda, pero cruzando algunas dunas hay playas más aisladas y tranquilas. Hoy toda la movida joven se ha instalado allí. Muchos de esos jóvenes arriban en el Summerbus (www.summerbus.com), colectivo que sale de Punta del Este y recorre toda la costa de Rocha, pasando por 33 hostales. "Se puede subir y bajar las veces que uno quiera en los distintos puntos y solo se abona un pasaje único de 110 dólares para todo el verano", cuenta Soledad Fernández, de 19 años, de Montevideo.

Cerca de Punta del Diablo, en los Palmares se observa la mayor concentración de palmeras centenarias. La Laguna Negra, con una superficie de 12.000 hectáreas, y el Parque Nacional de Santa Teresa, el más grande de Uruguay, son otros circuitos imperdibles, verdaderos paraísos naturales donde conviven bosques, bañados, praderas, incluyendo 500 hectáreas de monte indígena de la Colonia Don Bosco.

La fortaleza de Santa Teresa, escenario de múltiples invasiones y batallas, bien documentadas en su propio museo, es otra parada. Y en La Coronilla no hay que dejar de visitar el Centro de Tortugas Marinas del Uruguay, en que se ha desarrollado el Proyecto Karumbé ("tortuga", en guaraní) por estudiantes, biólogos e investigadores.

Poco antes del Chuy se encuentra el Fortín San Miguel, en el marco de un hermoso parque autóctono, con un importante museo y una muy buena hostería. El recorrido de la costa rochense termina en el Chuy, frontera con Brasil, un pueblo conocido por sus comercios, dividido entre una parte brasileña y una parte uruguaya. Supermercados, free shops, casino, hoteles, restaurantes, ponen fin al encanto natural y pacífico del viaje.

Datos útiles

Dónde dormir

  • Brisas de La Pedrera: a partir de 180 dólares por hab. por noche. www.brisasdelapedrera.com . Pueblo Barracas (La Pedrera): cabañas por 200 dólares, por día. Está en el km 227,5 de la Ruta 10; tel.(00598) 447 92236

    www.pueblobarrancas.com
  • Posada San Antonio: desde 180 dólares y hasta 270 por noche. Ruta 10 km 234, tel. 00598-44709143; www.sanantonio.com.uy
  • La Viuda del Diablo (Punta del Diablo): de 170 a 230 dólares; www.laviudadeldiablo.com
  • La perla del Cabo (en Cabo Polonio): desde 160 dólares por noche; www.laperladelcabo.net Fortín San Miguel: desde 60 dólares la habitación; www.elfortin.com
  • Dónde comer

  • En La Pedrera De la Panza: Calle Principal 418; 60 dólares, la cena.En Cabo PolonioVía Polonio: Ruta 10 km 259.9; tel. 098744277;  40 dólares, el almuerzo.En ValizasProa: tel. 04754981;  50 dólares el almuerzo; www.laproa.com.uy . Más información www.rochauy.com y www.rochauruguay.com
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