Sudáfrica vio nacer a Los Pumas

Por Héctor Pochola Silva
Por Héctor Pochola Silva
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25 de enero de 2002  

En 1965 viajamos con el Seleccionado Argentino de Rugby a Sudáfrica, cuando todavía era impensable que un equipo argentino saliera al exterior en una gira internacional. Con excepción de los campeonatos sudamericanos, ése fue el primer equipo en viajar a otro continente representando al país.

La gira surgió cuando el presidente de la Unión de Rugby de Sudáfrica, Danie Craven, vino al país a ver el campeonato Sudamericano en 1964, invitado por la Unión Argentina de Rugby (UAR). Después del torneo, Craven dijo que el equipo argentino merecía una oportunidad para hacer una gira por su país, y se reunió con los dirigentes de la UAR para ultimar los detalles económicos y organizativos. Igualmente, se comenzó a trabajar de inmediato: primero se formó un comité de selección, y a fines de febrero de 1965 se dio a conocer la lista definitiva con los miembros que conformarían la futura delegación de 26 jugadores. Yo fui el último en ser nombrado.

El vuelo en avión hasta Sudáfrica tardó alrededor de treinta horas, con infinitas escalas intermedias en Río, Recife, Dakar, la costa oeste africana y el Congo Belga, hasta aterrizar en Ciudad del Cabo.

Jugamos 16 encuentros y nos fue muy bien. Conocimos prácticamente todo Sudáfrica, jugamos en Rhodesia (hoy Zimbabwe) y realizamos una auténtica gira turística. De todos los encuentros, recuerdo especialmente aquel que jugamos contra los junior Springboks, una suerte de seleccionado B de Sudáfrica. El partido se jugó en el estadio Ellis Park de Johannesburgo, algo así como la cancha de River en Buenos Aires, pero con tribunas que por entonces todavía eran de madera. Aquel partido nos sorprendió jugando por primera vez ante 50 mil personas y con la mayoría del estadio en nuestra contra, sin contar una tribuna muy chiquita de negros, que con banderas argentinas nos victoriaban. Fue un esfuerzo titánico que tuvo como recompensa el triunfo por 11 a 6 y el reconocimiento de todo el estadio cuando llegó el final.

A medida que la gira avanzaba, los medios locales empezaron a interesarse cada vez más en el seleccionado argentino. Y como el símbolo de la Unión Argentina de Rugby es un yaguareté, nos preguntaban qué animal era ese que llevábamos en la camiseta. Nosotros les respondíamos que era un yaguareté, pero para ellos era imposible pronunciar la palabra. Fue así que uno de los periodistas título su artículo Welcome Pumas , nosotros aceptamos el nombre, y a partir de entonces se convirtió en el símbolo de la Selección Argentina de Rugby.

En resumen, aquella gira marcó un antes y un después en la historia de este deporte en la Argentina. El equipo que se entrenó durante dos meses en competencia creció en proporciones geométricas, y al regresar al país se encontraba en un nivel muy superior al resto de los equipos locales. No sólo por el talento de los jugadores, sino también por la preparación atlética superadora que habíamos logrado. El regreso a Buenos Aires fue apoteótico. Las terrazas de Ezeiza estaban llenas de gente con banderas argentinas. Había nacido la mística de los Pumas.

El autor fue jugador de los Pumas entre 1964 y 1971, y luego entre 1978 y 1980, ejerciendo la capitanía del equipo durante largos períodos. Actualmente, es presidente del club Los Tilos, y consejero de la Unión de Rugby de Buenos Aires (URBA).

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